Sara Baceiredo, de Vitoria a tres empresas con 27 años: “Todo empezó con una inversión mínima”
De Vitoria a liderar empresas y marcas que cruzan deporte, moda y hostelería, Sara Baceiredo ha convertido el riesgo en aprendizaje y la juventud en impulso. A través de Business Edit descubrimos las claves de su historia
Sara Baceiredo corre por la orilla de Madrid Río. Un lugar que, hasta hace unos años, pasaba desapercibido y que hoy se reconoce como un escenario para quienes viven el deporte como rutina. Tiene veintisiete años, tres empresas a su nombre y una comunidad consolidada en redes, pero su camino no ha sido de acelerones ni de atajos. Ha llegado hasta aquí paso a paso, sin estridencias, con la naturalidad de quien sabe que el terreno firme se construye despacio. Creció en Vitoria y aterrizó en la capital tras terminar sus estudios, con la mochila llena de planes y la mirada puesta en lo que podría conquistar.
Junto a Vanitatis, Baceiredo recorre sus propios pasos: de la tranquilidad de una localidad pequeña a la complejidad de triunfar en la ciudad a través de distintos modelos de negocio.
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
¿Constancia o viralidad?
A los catorce años ya imaginaba una vida como la de las Youtubers que seguía en sus ratos libres. Comenzó con un blog, que entonces se llevaba, y pronto abrió su canal de YouTube. “Crecí paso a paso. La viralidad es un concepto reciente. Antes, si querías construir una comunidad, tenías que acostumbrar a la gente a tu ritmo. Yo subía vídeos todos los domingos”, recuerda, mientras pide un café en Always Open, la cafetería y concept store que abrió hace pocos meses. Se mueve entre su equipo con una naturalidad que borra jerarquías. Más que empleados, parecen compañeros de ruta.
“La palabra jefa siempre me ha horrorizado”
“El concepto de jefa no me gusta. No trabajan para mí, trabajan conmigo. En las películas, el jefe siempre es el malo. Aquí puedes formar parte del equipo: comer un tupper con ellos, hablar de cómo están, de un aumento de sueldo, sin tabúes”, explica mientras cruza el local para una reunión con el equipo de It’s Lava, la firma de bolsos que fundó en 2019.
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
¿Cómo se lanza una empresa a los veintiún años? “La juventud te permite asumir riesgos que, con una hipoteca o una familia, serían imposibles”, dice. “La primera colección la lancé sola. Todo fue autodidacta, así que los gastos eran mínimos. Pero antes de sacar la primera tirada ya pensaba en la siguiente. Me dije: no soy diseñadora, ni patronista, ni sé de producción, materiales o composición… no sé nada. Necesitaba alguien que me tomara de la mano y me guiara”, recuerda, señalando a Mariana, con quien trabajó tres años mano a mano y con quien hoy ha fundado S’more, su marca de ropa deportiva.
Nóminas: inversión y vértigo a la vez
Cuando la firma se consolidó, se dieron cuenta de que crecer significaba invertir en personas. “Al principio, ver cómo miles de euros se iban en sueldos daba vértigo. Intentas abarcarlo todo para no contratar más. Con el tiempo comprendí que no estaba gastando dinero, estaba apostando por ellas. Ahí descubrí lo que significa un equipo. Solo llegas rápido; acompañado, llegas lejos”, afirma.
Hoy tiene unas veintipico personas en nómina, muchas de ellas desde el inicio. “Valoro que haya compañeras desde el principio. Hemos aprendido juntas, paso a paso, creciendo de la mano”.
“Tuvieron la oportunidad de timarme y lo hicieron”
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
Empezar tan pronto tuvo un peaje. La juventud no solo le permitió asumir riesgos; también la expuso. Hubo quien confundió inexperiencia con ingenuidad y trató de aprovecharse. Y, como admite, en algunos casos lo consiguió. “Muchas personas tuvieron la oportunidad de reírse de mí y lo hicieron. He aprendido a base de palos”, dice sin dramatismo. Comenzó siendo influencer, pero la visibilidad —subraya— no garantiza la viabilidad de un proyecto empresarial.
“El marketing lo tienes cubierto, eso es evidente. Pero tienes que preguntarte si estás dispuesto a asumir lo que implica emprender: hacer fichas de producto, revisar prototipos, negociar con proveedores, tramitar pedidos, asumir riesgos, enfrentarte a pérdidas y un sin fin más de cosas”.
De la moda a la hosteleria
Hace cinco años no se habría imaginado al frente de una cafetería. “No nace de un sueño; nace de una mentalidad”. Buscaba un espacio céntrico donde instalar su oficina, pero los precios eran inasumibles. Un día, casi por azar, encontró un local vacío en un barrio que empezaba a transformarse.
“Esta zona es increíble. Ahora está llena de gente, sobre todo de deportistas, pero hace años muchos la desconocían. Y estás al lado de Plaza España”, explica sobre dicha franja al rededor dePlaza del Marqués de Moristrol de Madrid.“Como oficina no me servía. Entonces me pregunté: ¿qué puede funcionar aquí?”. De esa pregunta surge Always Open: cafetería, concept store, espacio para eventos y punto de encuentro para comunidades deportivas.
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
¿Taquillas y vestuarios en una cafetería? “Sí. La idea es que puedas entrenar, venir, ducharte y seguir teletrabajando”. El sector le era ajeno. Esa fue, precisamente, la razón para intentarlo. “La gente cree que el nombre hace referencia a que nunca cerramos. Estamos abiertos todos los días, sí, pero el concepto va más allá: significa estar abiertos mentalmente a nuevas posibilidades. Es un espacio de expansión y creatividad”.
“En moda los precios cambian de un año para otro, en hostelería, en días”
“Cada sector es un mundo. Vender bolsos no tiene nada que ver con vender ropa deportiva: el cliente es distinto, hay tallas, devoluciones. Y la hostelería es otra dimensión”. Habla de escandallos que varían casi a diario, del precio de las naranjas, por ejemplo que oscila sin previo aviso. “Un bolso puede encarecerse según el coste del material de un año para otro. Aquí los números se alteran constantemente”.
También cambia la gestión humana. “La rotación en hostelería no tiene nada que ver con la de una marca. En una firma, el equipo quiere hacer carrera. Aquí mucha gente está de paso. Y la atención al cliente no es detrás de una pantalla: es cara a cara”. No describe el tránsito entre sectores como una aventura, sino como un ajuste continuo: de planificación anual a cálculo semanal; de estrategia digital a interlocución directa; de previsión a reacción.
"La competencia genera modas, es muy necesaria"
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
Baceiredo acierta en que antes no había prácticamente nada alrededor y, ahora, además de su cafetería, hay otros locales de restauración que, en vez de verlos como un problema, sirven de aliciente, así lo asegura. “Cuanta más gente haya haciendo lo mismo que tú es mucho mejor, a mí no me molesta que me abran un sitio al lado o que surjan marcas de bolsos o ropa de deporte.
Al revés, siento que la competencia nos engrandece a todos porque hace que la gente se acostumbre y que se generen modas. También el hecho de que haya varias propuestas de hostelería en la zona hace que nos retroalimentemos y que la zona se enriquezca”, dice, mientras comienza a reflexionar sobre la visión que se tiene de los empresarios en España.
“En España a los empresarios se les ve como malos”
“Siento que en nuestro país al empresario se le ve como un ‘milloneti’, por decirlo de alguna manera. Son los malos de la película y me parece una pena. En mi caso, y en el de mis socias, solo somos chicas jóvenes inquietas, con ganas de complicarnos la vida…”, dice, rompiendo el estereotipo de que emprender es sinónimo de riqueza fácil.
Los riesgos de emprender
“Empezar un proyecto es volver a arriesgarse, invertir y asumir que puedes perderlo todo”, explica mientras habla de S’moore, la nueva marca de ropa deportiva que la ha reunido con Mariana, su primera socia. “Todos conocemos la frase de que no hay que mezclar negocios y amistad. A nosotras nos lo repiten constantemente, pero nos hicimos amigas trabajando. Empezamos sin saber del todo lo que hacíamos y ahora nos reencontramos con un bagaje a nuestras espaldas. Yo llevo más el deporte y la gestión, ella la moda y el diseño.
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
Esa sinergia es lo que ha creado S’moore”, cuenta sobre la firma que, en apenas semanas, agotó casi todos sus productos. “S’moore ha sido como volver a aprender a emprender”, dice, y en esa frase se condensa la idea de que emprender no es un punto de llegada, sino un proceso que exige atención, riesgo y reinvención constante.
“S´more ha sido como volver a aprender a emprender”
¿Por qué este auge del deporte entre los jóvenes? “Creo que tiene que ver con lo que te genera. Es como una droga. Para mí siempre ha sido una forma de vida. Cuando apenas tenía uso de razón, ya hacía largos en la piscina, y he guiado gran parte de mis decisiones en torno al deporte”, dice, mientras analiza también los motivos que explican el boom de la moda deportiva.
“Las redes sociales han ayudado a transmitir que el deporte no es solo una vía para tener un buen físico. Es esencial para la salud y, además, puede convertirse en algo divertido, una forma de conocer gente y socializar”, dice, mientras habla también de la desconexión que ofrece el deporte. “Salir con tus amigas a hacer una ruta en bici o a correr es un momento en el que no miramos el teléfono. Te aleja de todo lo digital. No conozco a nadie a quien le haya traído algo negativo”, añade.
9/01/2024, Madrid, Comunidad de Madrid: Sara Baceiredo, de un pequeño pueblo a tres empresas con 27 años. (Daniel González)
Su mirada se concentra en el presente, en lo que está construyendo aquí y ahora. “Tengo objetivos, claro, pero sobre todo a nivel personal. En lo profesional todo va muy rápido”, explica, y en esa sencillez queda contenida la lección más grande de su recorrido: emprender no es un plan perfecto ni una línea recta, sino un ejercicio diario de decisiones, riesgos asumidos y aprendizajes inesperados.
Es la historia de una niña que salió de Vitoria y que, antes de llegar a los treinta, ya ha trazado una carrera concreta, cruzando sectores y desafíos. No se presenta como ejemplo ni pretende dar fórmulas; su fuerza está en la autenticidad de su recorrido, en cómo enfrenta cada obstáculo y transforma la incertidumbre en acción.
Y quizá esa es la enseñanza que deja para quienes quieren intentarlo: emprender significa vivir en la tensión de lo posible y lo incierto, aprender a sostener tus ideas mientras avanzas y aceptar que los errores son parte del camino tanto como los aciertos. No hay atajos, no hay glamour: solo la constancia, la valentía y la decisión de moverse, cada día, en la dirección que eliges.
Sara Baceiredo corre por la orilla de Madrid Río. Un lugar que, hasta hace unos años, pasaba desapercibido y que hoy se reconoce como un escenario para quienes viven el deporte como rutina. Tiene veintisiete años, tres empresas a su nombre y una comunidad consolidada en redes, pero su camino no ha sido de acelerones ni de atajos. Ha llegado hasta aquí paso a paso, sin estridencias, con la naturalidad de quien sabe que el terreno firme se construye despacio. Creció en Vitoria y aterrizó en la capital tras terminar sus estudios, con la mochila llena de planes y la mirada puesta en lo que podría conquistar.