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María Jesús (y su acordeón) cumple 70 años: cómo construyó una de las marcas personales más reconocibles de España
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CUATRO DÉCADAS DE POPULARIDAD

María Jesús (y su acordeón) cumple 70 años: cómo construyó una de las marcas personales más reconocibles de España

La artista valenciana ha matenido una identidad inalterable durante décadas y ha conseguido permanecer en la memoria colectiva de varias generaciones mucho después de sus mayores éxitos

Foto: María Jesús y su Acordeón, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
María Jesús y su Acordeón, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

María Jesús Grados cumple 70 años y hay algo que llama la atención cuando se repasa su trayectoria. Pocos artistas españoles han conseguido que un objeto forme parte de su identidad de una forma tan clara. Durante décadas, ha bastado ver un acordeón para pensar en ella. Da igual que pasaran los años, cambiaran los programas de televisión o aparecieran nuevas generaciones de cantantes. La artista ha seguido siendo reconocible. Quizá porque nunca ha necesitado reinventarse ni construir personajes distintos. Su nombre, su imagen y su acordeón formaron un conjunto difícil de separar y, con el paso del tiempo, eso se ha convertido en una de sus mayores fortalezas.

Lo llamativo es que María Jesús consiguió todo eso mucho antes de que existieran las redes sociales o de que se hablara constantemente de marca personal. Su identidad pública se construyó en una época en la que nadie utilizaba esos conceptos y, sin embargo, funcionó de una forma parecida. "Representa muy bien algo que hoy casi hemos perdido: las marcas personales construidas desde la autenticidad y no desde una estrategia obsesivamente calculada", explica Ana Jiménez, experta en marca personal, en conversación con Vanitatis. Y cree que ahí está una de las claves de su éxito: "No es únicamente una cantante. Es María Jesús y el acordeón".

placeholder María Jesús Grado durante su actuación en el festival Horteralia. (EFE)
María Jesús Grado durante su actuación en el festival Horteralia. (EFE)

Esa capacidad para seguir presente en la memoria colectiva es, precisamente, lo que más llama la atención a Jiménez. La experta considera que María Jesús ha conseguido algo que muy pocas figuras públicas consiguen: diferenciarse de manera inmediata. "Su nombre, su estética, su energía y, por supuesto, el acordeón, terminaron creando una asociación instantánea en la mente del público", señala. Y, a su juicio, esa es una de las razones por las que su nombre sigue resultando familiar para varias generaciones: "Los artistas que permanecen en la memoria colectiva no son los que más éxitos acumulan. Son los que construyen un universo reconocible alrededor de sí mismos".

También hay un factor generacional que ayuda a entender el fenómeno. María Jesús alcanzó la popularidad en una época en la que la televisión tenía una capacidad de influencia difícil de comparar con la actual. Las familias compartían programas, canciones y referentes culturales. Y esto ayudó a que su imagen entrase en millones de hogares y permaneciera durante años asociada a un tipo de entretenimiento familiar que hoy ha desaparecido. Jiménez cree que ese contexto fue determinante: "La conexión con el público se construía desde la repetición emocional, la televisión familiar, las actuaciones populares y una sensación de cercanía más orgánica que la actual".

Además, resulta curioso porque María Jesús construyó su carrera siguiendo un camino distinto al que hoy parece imponerse en el mundo de la comunicación. La artista apenas modificó aquello que el público identificaba con su nombre y nunca dio la sensación de perseguir tendencias pasajeras. Para Ana Jiménez, esa continuidad fue una ventaja. "Hoy se romantiza demasiado la idea de reinventarse constantemente", afirma. La experta cree que muchas figuras públicas pierden fuerza cuando intentan cambiar: "Hay figuras públicas que cambian tanto intentando seguir tendencias que terminan diluyendo aquello que las hacía reconocibles".

Más allá de la música o de la televisión, Jiménez cree que María Jesús ha terminado ocupando un lugar muy concreto dentro de la memoria colectiva española. No habla solo de popularidad. Habla de recuerdo. "La persona famosa ocupa titulares y la persona memorable ocupa recuerdos", señala. En su opinión, la artista consiguió asociarse a una época, a determinados programas y a momentos compartidos por varias generaciones. Por eso sigue siendo reconocible décadas después de sus mayores éxitos. "Las personas olvidan tendencias, pero nunca olvidan recuerdos asociados a una etapa de su vida", concluye.

Su paso por la política

La historia de María Jesús tampoco se entiende sin Benidorm. Mucho antes de convertirse en un rostro habitual de la televisión, la artista ya actuaba en hoteles, salas y locales de la Costa Blanca con su acordeón. Aquellos escenarios fueron el punto de partida de una carrera que acabaría llevándola a millones de hogares españoles. Con el paso de los años, su vínculo con la zona se mantuvo intacto y Benidorm siguió formando parte de una vida que siempre estuvo muy ligada a la música y al contacto directo con el público.

Su trayectoria, además, ha sido mucho más amplia de lo que suele recordar el gran público. Más allá de los escenarios, María Jesús también se ha implicado en la vida pública local y llegó a ejercer como concejala en La Nucía. Fue una etapa muy distinta a la que la había convertido en un personaje popular en toda España, pero que refleja hasta qué punto su vida ha continuado desarrollándose lejos de los focos. Mientras el público sigue asociándola al acordeón y a sus éxitos televisivos, ella ha explotado facetas menos conocidas y ha construido una rutina muy alejada de los años de máxima exposición.

María Jesús Grados cumple 70 años y hay algo que llama la atención cuando se repasa su trayectoria. Pocos artistas españoles han conseguido que un objeto forme parte de su identidad de una forma tan clara. Durante décadas, ha bastado ver un acordeón para pensar en ella. Da igual que pasaran los años, cambiaran los programas de televisión o aparecieran nuevas generaciones de cantantes. La artista ha seguido siendo reconocible. Quizá porque nunca ha necesitado reinventarse ni construir personajes distintos. Su nombre, su imagen y su acordeón formaron un conjunto difícil de separar y, con el paso del tiempo, eso se ha convertido en una de sus mayores fortalezas.

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