Más allá del lugar de residencia habitual, son muchas las personas que encuentran en su segunda residencia ese oasis de desconexión. No importa si está en otra ciudad, en el pueblo o en la playa, siempre es ese destino perfecto para salir de la rutina.
Lejos del bullicio del céntrico barrio de Madrid donde reside, al lado del Parque de El Retiro, el actor regresa siempre que puede a su refugio en Cantabria: Trasvía. Una pequeña pedanía de Comillas, a unos dos kilómetros del casco histórico, que conserva intacto el encanto de los antiguos pueblos marineros.
Situada junto al Parque Natural de Oyambre, Trasvía combina acantilados, playas, praderas y una larga historia ligada al mar, convirtiéndose en un rincón lleno de encanto. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, cuando los marineros de Comillas y de San Vicente de la Barquera aprovechaban este tramo de costa para una actividad que durante siglos fue fundamental para la economía local: la caza de la ballena.
La bahía de Playa de Oyambre y el cercano Cabo de Gerra ofrecían un puerto natural ideal para las embarcaciones. Así, desde atalayas situadas en puntos elevados, entre ellos Trasvía, los vigías divisaban el paso de los cetáceos y avisaban al resto de pescadores mediante señales de humo, cuernos o banderas antes de salir a su captura.
Antiguas atalayas acabaron dando lugar al asentamiento que hoy forma el pueblo. Un municipio que destaca también por ser una de las puertas de entrada al Parque Natural de Oyambre, uno de los espacios protegidos más valiosos del litoral cántabro. Además, desde el municipio se llega en pocos minutos a algunas de las playas más espectaculares de la región.
Natural de Torrelavega, a unos 30 minutos en coche de Trasvía, Antonio Resines nunca ha ocultado el profundo vínculo que mantiene con su tierra. Una conexión que comparte siempre que puede con amigos y familiares, como demostró el verano pasado con la visita de Maribel Verdú y Pedro Larrañaga.
Más allá del lugar de residencia habitual, son muchas las personas que encuentran en su segunda residencia ese oasis de desconexión. No importa si está en otra ciudad, en el pueblo o en la playa, siempre es ese destino perfecto para salir de la rutina.