Manuel Escribano se refugia en el campo tras su brutal cogida: su sobrino, su gran apoyo para volver al toro
El diestro, que el pasado viernes sufrió una grave herida en la oreja izquierda en Huelva, ya se ejercita junto a su sobrino, su fan más incondicional, durante estos días de reposo
Manuel Escribano en la Maestranza de Sevilla. (EFE)
La imagen que ha publicado Escribano es sencilla: él, vestido de corto, y el pequeño a su lado, compartiendo tentadero. Pero dice mucho de cómo está afrontando el torero los días posteriores a uno de esos percances que forman parte de una profesión en la que el cuerpo siempre está expuesto. El campo vuelve a ser su lugar de recuperación y el toro, aunque esta vez sea una becerra, también forma parte de esa vuelta a la normalidad.
La modelo Laura Sánchez, en la Corrida de Toros de Huelva donde torea su pareja Manuel Escribano. (EFE /Alberto Díaz)
El pasado viernes, durante la corrida de Miura celebrada en la plaza de La Merced, Escribano sufrió una aparatosa cogida al salir del segundo par de banderillas. El diestro cayó al suelo y el toro pasó por encima de él, provocándole una herida por asta de toro en la oreja izquierda que precisó alrededor de una veintena de puntos de sutura en la propia enfermería. Pese al percance, decidió regresar al ruedo y terminó la tarde matando a sus dos toros.
Ahora, durante el reposo, la compañía es otra. Fuentes cercanas a Vanitatis explican que su sobrino es uno de los grandes apoyos del torero y también su fan más incondicional. El pequeño está muy presente en su día a día y llega a acompañarlo en momentos especialmente íntimos de su profesión, como el ritual de vestirse de luces antes de una corrida. Un instante reservado habitualmente al torero y a su mozo de espadas, que es quien le ayuda a colocarse el traje y prepara con él los últimos minutos antes de salir a la plaza.
El torero Manuel Escribano salió a hombros en el Coliseum de Burgos. ( EFE Santi Otero )
Que el niño forme parte de ese momento habla de una relación especialmente estrecha y de la faceta familiar de Escribano, que estos días vuelve a quedar retratada en el campo. La fotografía con su sobrino tiene algo de juego, pero también de continuidad: el torero ha sufrido una cornada, ha pasado por la enfermería y, pocos días después, vuelve a entrenar. Esta vez con uno de los espectadores más importantes de su vida al otro lado de la barrera.
La recuperación, además, llega después de una tarde especialmente dura. Escribano se enfrentó en Huelva a los Miura, una de las ganaderías más exigentes de la tauromaquia, en el regreso de estos toros a la ciudad después de casi medio siglo. La cogida se produjo durante el tercio de banderillas y dejó una herida muy visible en la oreja, pero no impidió que el diestro terminara su compromiso.
El diestro Manuel Escribano durante la tercera corrida de la feria de San Pedro y San Pablo . (EFE Santi Otero )
No es, ni mucho menos, el primer percance grave al que se enfrenta Manuel Escribano. En mayo de 2019, en la plaza de toros de Las Ventas, un toro de Adolfo Martín le propinó una de las cornadas más graves de su carrera. El pitón penetró en el muslo izquierdo y provocó una herida de unos 25 centímetros, con importantes destrozos musculares y afectación de la vena femoral y de vasos colaterales. El pronóstico fue grave. Aquella tarde también tuvo que pasar por quirófano antes de comenzar otra recuperación.
Hay una frase de Laura Sánchez, pareja del torero, que ayuda a entender qué existe detrás de las imágenes de una corrida. En una entrevista concedida a Vanitatis en 2024, la modelo explicaba: "A la modelo la ves en la pasarela, al torero en una plaza. Pero eso que ve la gente es un 10% de tu trabajo, el 90% viene detrás. Y ese es el duro, en el que tienes que viajar constantemente, estar solo, centrado, sin ninguna distracción…".
Laura Sánchez y Manuel Escribano en una fotografía juntos. (Gtres)
Ese 90% también se parece a esta fotografía. No hay tendido ni público, ni traje de luces ni una tarde de corrida. Hay campo, entrenamiento y una becerra. Y hay un niño que lleva tiempo acompañando a su tío y que ahora, después de una de sus tardes más complicadas, vuelve a estar a su lado.
Escribano todavía tiene por delante la recuperación de la herida de la oreja, pero su regreso al campo deja claro que el parón no significa alejarse del toro. Al contrario. Apenas unos días después de que un Miura le pasara por encima, el torero ya vuelve a ponerse delante. Y esta vez lo hace junto a su pequeño gran admirador.