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Andrea Tumbarello (D'G), listo para estrenarse en El Amparo

Han pasado cinco años desde que llegó a Madrid y en este tiempo Andrea Tumbarello ha conseguido conquistar el corazón de una mujer (su esposa) y el estómago

Foto: Andrea Tumbarello (D'G), listo para estrenarse en El Amparo
Andrea Tumbarello (D'G), listo para estrenarse en El Amparo

Han pasado cinco años desde que llegó a Madrid y en este tiempo Andrea Tumbarello ha conseguido conquistar el corazón de una mujer (su esposa) y el estómago de los amantes de la buena mesa de la capital. Ahora se enfrenta a un nuevo reto, tomar las riendas de El Amparo, todo un clásico de la restauración madrileña. El chef italiano se hará responsable en las próximos semanas de la cocina del restaurante del grupo Arturo Cantoblanco para, aportándole su particular toque, mantenerlo vivo en los tiempos actuales.

 

Ubicado en un recoleto patio interior por el que antiguamente se accedía a las cocheras del marqués de Salamanca, en el callejón de Jorge Juan, El Amparo lleva décadas como una de las referencias más sólidas en la recia gastronomía de la villa y corte, pero el paso del tiempo lo había descolocado. Antes de que acabe abril, si todo sale como está previsto, abrirá sus puertas rebautizado como El Amparo de Andrea y con una oferta renovada de precios más ajustados que la antigua.

 

"La carta va a ser muy sencilla", explica Tumbarello en conversación con El Confidencial. "Habrá unas cuantas pastas y pizzas, con alguna carne y algún pescado, además de postres, pero en general va a ser muy corta", comenta. La cuenta bajará considerablemente: si hasta ahora El Amparo tenía un precio aproximado de 100 euros por comensal, ahora éste bajará más de la mitad. "Va a ser de unos 45 euros", apunta. La filosofía, idéntica a la de sus otros locales: "Si quieres puedes comer por 25 euros, pero también por 250".

 

Misma bodega y decoración

 

El Amparo va a conservar sus esencias decorativas. "Sólo colocaremos una barra nueva para el servicio" en la que se prepararán los espléndidos gin-tonics que se pueden tomar en cualquiera de los otros restaurantes comandados por Tumbarello. El resto se mantendrá sin más modificaciones que las imprescindibles. Permanecen el sumiller y la bodega ("Tiene una carta de vinos muy buena"), aunque las nuevas incorporaciones a la lista de caldos deberán ser referencias con precios contenidos.

 

La sala estará a cargo de una persona de confianza de Tumbarello, al igual que la cocina. Al frente de los fogones se pondrá Ricardo Fernández Callejo, que tras comenzar su carrera en Madrid trabajó durante unos años en Londres, en establecimientos de lujo como el Landmark Hotel. Todos viven estos días con el frenesí que siempre acompaña a las jornadas previas a una apertura.

 

Con este son ya seis los restaurantes en los que Andrea pone en práctica su filosofía, algo asombroso si tenemos en cuenta que abrió su primer local en Madrid, Don Giovanni, hace cinco años escasos. “Me encanta arriesgarme”, comenta para explicar esa hiperactividad creativa y emprendedora. Tras el primer local del paseo Reina Cristina llegaron el proyecto de las trattorías D’G y la Finca Cortesín: “No miro al negocio, lo hago todo por cariño”. Ahora, ante la inclusión del local del barrio de Salamanca entre sus apuestas, habla con modestia sobre las sensaciones que le invaden. “¿Tanto me lo merezco?”, se pregunta. La respuesta, en pocos días. Atentos.

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