Quinta da Auga, el placer del agua y la gastronomía, en Santiago de Compostela
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Quinta da Auga, el placer del agua y la gastronomía, en Santiago de Compostela

Pasión y entrega, fueron las principales herramientas que hubieron de emplearse para rehabilitar está antigua fábrica de papel de Laraño

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Pasión y entrega, fueron las principales herramientas que hubieron de emplearse para rehabilitar está antigua fábrica de papel de Laraño, y transformarla en lo que es hoy, el único Relais Chateaux en toda Galicia. Sus actuales propietarios José Ramón y Luisa, apostaron por este gran edificio de piedra de finales del XVIII, ubicado en medio de un gran paraje natural, en la ribera derecha del río Sar; para abrir algo más que un hotel, una extensión del hogar soñado de cada uno de sus visitantes.

Es un remanso de paz y tranquilidad, adornado de flores frescas y un jardín que cuida personalmente la propia Luisa, y apenas a dos kilómetros de la Catedral de Santiago, lo suficientemente cerca para poder vivir y disfrutar de la ciudad y lo suficientemente alejado del bullicio y de los peregrinos, para descansar y relajarse en su fabuloso spa.

El restaurante Filigrana, dirigido por el chef Federico López Arcay; recomendado en la guía Michelín, actualiza su carta dos veces al año, manteniendo, eso si, las especialidades de la casa, como el bacalao al horno en costra de broa, el jarrete confitado o las filloas rellenas de arroz con leche caramelizadas. Esta temporada en su carta puedes probar unas estupendas y bien hechas croquetas de choco en su tinta,el tradicional pulpo a la plancha con cachelos; o el erizo relleno de su caviar, puro sabor a mar.

Es una cocina del Norte, honesta con esos sabores de siempre, innovados solo en su elaboración y en la presentación. En definitiva, una cocina tradicional gallega, salpicada de innovación vanguardista. Entre semana se puede comer el denominado menú Filigrana, por solo 23€.

El restaurante, es cálido y acogedor, no ha podido ubicarse en mejor escenario, el Salón da Chimenea, un salón cuidadosamente decorado, que lo hacen aún más agradable. Su terraza con vistas a la parte trasera del frondoso jardín constituye el lugar ideal para disfrutar de cena acompañados solo por el murmullo del agua. Ahora que llega el buen tiempo, también a estas latitudes, existe la posibilidad de comer en la terraza exterior.

El Q Café Bar, es uno de los espacios más vividos del hotel, aquí se dan desayunos, almuerzos informales a base de tapas, sandwiches o ensaladas y para los más hambrientos, las meriendas con las típicas tortas y chocolates. Cuando cae la noche se impone un Gin & tonic en la terraza.

Su fabuloso Spa y el circuito de aguas con mirador, completan la oferta para hacer de este sensacional hotel, el lugar idóneo para una escapada de fin de semana y más ahora en el mes de julio, en que se celebran las fiestas del santo Patrón.

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