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El príncipe Alfonso de Hohenlohe resucita Marbella

Pablo Hohenlohe, sobrino del mentor de la nueva Marbella, ha conseguido relanzar el sueño que su tío ideó hace cincuenta años y que nunca vio la luz.

Pablo Hohenlohe, sobrino del mentor de la nueva Marbella, ha conseguido relanzar el sueño que su tío ideó hace cincuenta años y que nunca vio la luz. Ahora se ha hecho realidad y, después de dos ediciones consecutivas del Spring Game, la tercera ya es la confirmación de una propuesta deportiva con participantes internacionales capaz de unir ocio, deporte y solidaridad en una misma iniciativa.

"Mi tío pensó que el clima excepcional de Marbella era prefecto para convocar a sus amigos de todo el mundo y practicar los deportes que más les gustaban. Se reunían para organizarlo, pero siempre había un imprevisto y la idea no llegaba a cuajar". El "imprevisto" no era otro que una parada en una venta antes de llegar a Sierra Nevada para practicar la prueba de esquí o un aperitivo que se alargaba hasta la noche, así que el tiro con arco se quedaba aparcado. "El caso es que año tras año se iba alargando sin que mi tío y sus amigos lo hicieran efectivo. Disfrutaban, lo pasaban muy bien y nunca llegaban a nada. Yo me he encargado de hacer realidad esa idea, que es buena para la promoción de Marbella y además es solidaria", explica Pablo Hohenlohe a Vanitatis.

Bautizada como Spring Game, la prueba consiste en un campeonato donde cuarenta participantes de todo el mundo compiten durante un día en ocho disciplinas diferentes: esquí alpino y acuático, golf, pádel, polo, tiro con arco, al plato o carting. La única condición es que las pruebas comienzan en el Marbella Club y deben finalizar en el mismo lugar.

Este recinto, que fue la obra creativa y ejecutiva del príncipe Alfonso, y donde se han alojado desde los reyes de España hasta la princesa Margarita, Julio Iglesias, Mick Jagger o Sharon Stone, ha sido el lugar elegido por el sobrino para organizar la reunión deportiva y la posterior fiesta y subasta, cuyos beneficios han ido a la fundaciones Deporte y Desafío y Pequeño Deseo, que abandera  Eugenia Martínez de Irujo.

El beach del Marbella Club fue el lugar elegido para la entrega del premio y donde la pequeña de la casa de Alba se dejó ver y participó activamente. "Acabo de llegar de Sevilla, porque estuve en la presentación del libro de mi madre. Ella está feliz y yo también, porque ya he pasado lo peor", dijo. No quiso ser más explícita con los asuntos relacionados con la custodia de su hija y, a diferencia de Francisco Rivera, que a través de una exclusiva comentó públicamente cómo había sido el proceso, Eugenia se mantiene en un silencio responsable. Colocar a la adolescente de 13 años en la diana mediática no es bueno para nadie, como aseguraron conocidos comunes de la expareja en el transcurso de la reunión benéfica.

Entre los doscientos invitados que pagaron la entrada y el almuerzo se encontraban Manolo Santana y su mujer Claudia Rodríguez y la princesa de Orleans, que está a punto de publicar un libro en el que describe sus lugares preferidos del mundo y que van desde el café de la calle Huertas en Madrid a la peluquería Tendry en París. También estaban Luis Medina, Antonia Dell’’atte, Tomás Terry, Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz, la princesa María Luisa se Prusia, el conde Rudy, María de Prado -mujer de Pablo Hohenlohe y alma de la reunión-, Cristina Perlac, Julio Ayesa, Marina y Joaquín Fernández de Córdoba, Adelaida de Orleans, Fernando Martínez de Irujo, Sandra García San Juan -que organiza ya la gala Starlite de este año-… y Flavia Hohenlohe, encargada de la subasta, en la que se ofreció un reloj de Valentino Rossi, al casco de Marc Gené, camisetas del Real Madrid, bolsos de Loewe, botellas de champán Veuve Clicquot y muchos más objetos de valor.

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