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EL MARIDO DE LA CANTANTE ES UN REPUTADO REALIZADOR

Pedro Castro, un 'hombre de cine' para Raquel del Rosario

El marido de la cantante es de sobra conocido en el mundo cinematográfico de La Coruña, donde ha vivido desde siempre, a pesar de nacer en Santiago

Foto: Imagen que la pareja subió a Twitter para anunciar su boda
Imagen que la pareja subió a Twitter para anunciar su boda

Casi dos años de amor coronados por una boda. “Quiero compartir con todos ustedes uno de los momentos más especiales y felices de mi vida. Feliz de comenzar esta nueva aventura junto a mi marido Pedro Castro”, anunciaba Raquel del Rosario en su cuenta oficial de Twitter dando la noticia que muchos esperaban después de su separación de Fernando Alonso. Pedro Castro es de sobra conocido en el mundo cinematográfico de La Coruña en la que ha vivido desde que era muy joven, a pesar de que nació en Santiago de Compostela. Sin embargo, es aún más conocido en el ámbito musical, ya que su faceta más insólita es la realización de videoclips para artistas consagrados. “Es una enciclopedia andante de cine”, aseguran miembros de la industria musical que han llegado a conocerlo bien.

En el amor no tuvo tanta suerte. Casado muy joven y con dos hijos, los suyos enmudecen cuando se les pregunta el porqué de su fracaso matrimonial. “Supongo que fue falta de tiempo. En esto se trabajan muchas horas y es difícil encontrar a una persona que se adapte a esas obligaciones, a días y días sin horarios, sin fechas confirmadas, sin final posible. Siempre bajo el yugo de la obligación y de la nula vida personal”, dice uno de los miembros de la industria musical que conoce bien al realizador y director de fotografía.

La aventura del joven que ha acabado conquistando a la cantante de El sueño de Morfeo comenzó cuando era muy joven. Cuando apenas tenía 16 años decidió dar un gran salto en su vida. “Siempre dice que si no se hubiese ido a Nueva Orleans a esa edad a estudiar el bachillerato se habría arrepentido siempre. Un día le preguntamos qué habría hecho si se dedicase a otra cosa. No supo qué contestar. Lo suyo es pasión por el cine”. Era tan sólo un niño y ya tenía claro que su mundo iba a ser el del cine. Por eso, dos años más tarde, supo que si quería dedicarse al séptimo arte tenía que irse a vivir a Los Ángeles. Allí estudió cine e Historia del Arte y tuvo a los mejores maestros. Sin embargo, el ‘gusanillo’ le había picado tiempo atrás.

“De pequeño se pasaba la vida viendo videoclips de cualquier artista”, aseguran que cuenta en las reuniones con amigos. Y de ahí pasó a ser ‘chico de los cafés’, el joven para todo que se colaba en los rodajes de muchos grandes de Hollywood. Y no con cualquiera. Con el tiempo, tuvo el honor de participar en The Last Days, al lado del mismísimo Steven Spielberg. “Eso fue en 1999, a pesar de que muchos aquí seguían pensando que no iba a llegar nunca a nada. Como cualquier joven de su edad, se tuvo que enfrentar a los prejuicios de aquellos que lo veían como un niño ‘bien’ que soñaba con el cine. Pero aquí todos le respetan y saben que se ha ganado lo que tiene”.

De Spielberg a Chayanne

La industria musical fue la siguiente en fijarse en su pericia a la hora de configurar videoclips que, en muchos casos, fueron muy premiados. “Llegó casi por casualidad a Torero y supo darle la energía que requería. No tenía mucho que hacer con el vídeo, salvo llevarlo a la calle y organizar una coreografía brutal. Y supo hacerlo muy bien porque la mayoría de ideas se le ocurrieron a él”, aseguran sobre su participación en el videoclip de la famosa canción de Chayanne, que le reportó premios. A partir de ese momento, lo reclamaron otros artistas como Julio Iglesias, John Secada, Carlos Baute o Keith Urban. “Un artista” llegó a decir Alejandro Sanz de él y de su oficio.

En lo personal, su relación con Raquel del Rosario surgía de forma casi natural, debido a la “cercanía de sus mundos”. Se conocieron a principios de 2012, en uno de los muchos viajes al extranjero de la cantante. La cercanía profesional fue dando lugar a algo más que, un año y medio después, se ha acabado materializando en una boda, que tuvo lugar el pasado 20 de octubre en Big Sur, California. Lo curioso de la ceremonia es que solo acudieron los dos contrayentes. Y lo que resulta aún más curioso para aquellos que vieron al adolescente que fue Pedro Castro, el que soñaba con las cámaras, es que esta relación lo haya puesto delante de ellas. 

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