Carmen Romero se recupera de una recaída en su enfermedad
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SE HA ALEJADO DE LA VIDA PÚBLICA

Carmen Romero se recupera de una recaída en su enfermedad

Quien fuera la mujer de Felipe González durante 40 años lleva meses plantándole cara al cáncer que padece. Los tratamientos y su fortaleza mental le han servido para superar un bache el mes pasado. “Carmen nunca pierde la sonrisa”, señalan a ‘Vanitatis’

placeholder Foto: Carmen Romero en una imagen de archivo (EFE)
Carmen Romero en una imagen de archivo (EFE)

Carmen Romero se recupera satisfactoriamente de una recaída que ha sufrido en los últimos meses como consecuencia del cáncer que padece. “Su recaída hace un mes nos dio un buen susto a todos. Pero es una mujer de gran entereza. Los tratamientos a los que se ha sometido están siendo efectivos, así como su fortaleza mental, que la mantiene luchando contra la enfermedad”, confirman a Vanitatis fuentes cercanas de quien fuese esposa de Felipe González.

Romero se mantiene bien con el apoyo incondicional de sus tres hijos: Pablo, David y María. Desde que se dio a conocer su enfermedad, ella ha preferido mantenerse ajena a los comentarios y alejada de la vida pública. Siempre ha optado por la discreción y ahora más. Poco deja que se sepa de su dolencia. Su mejor sostén es María, la hija más pequeña de su matrimonio con el expresidente del Gobierno. De hecho, es frecuente ver a María en compañía de alguno de sus tres hijos y su esposo, Eric Bergasa, acudiendo a visitar a “la abuela”. A menudo a María le ponen el micrófono para que hable sobre su madre, pero ella, con la misma discreción que siempre ha mantenido Carmen Romero, evita dar detalles acerca del estado de salud.

A quien no se ve es a su exmarido. En los últimos meses, amigos cercanos y dentro del círculo socialista se han preguntado en más de una ocasión por la indiferencia de Felipe González. "¿Dónde está Felipe?". Algunos de estos allegados piensan que en algún momento tendrá que acercarse y preocuparse por quien ha sido su mujer durante cuarenta años.

Desde la pasada primavera lucha con ahínco contra la enfermedad. Estas mismas fuentes señalan que Carmen no pierde la sonrisa. Y dados los avances que existen en el tumor más frecuente que sufren hoy en día las mujeres occidentales, el de mama, son optimistas en el buen curso de la enfermedad y confían plenamente en el tratamiento que le dan en el hospital al que acude.

El descanso del guerrero

placeholder Carmen Romero (Gtres)

A Carmen Romero la confeccionaron con puntadas de discreción y silencios. Nunca tuvo que ser primera dama durante los catorce años que vivió en La Moncloa porque ella ya nació siendo una “autentica dama”. El dicho de que “detrás de un gran hombre se esconde una gran mujer” tomó cuerpo con esta sevillana de pro. Su matrimonio con Felipe González tocó fin en noviembre de 2008. Atrás quedaban 40 años de amores inconclusos. Él ya salía con Mar García Vaquero y Carmen seguía su camino hacia la soledad.

Después del divorcio ella se refugió en la actividad política que nunca dejó. Unos dicen que fue otra mujer de su círculo, Sonsoles Espinosa, quien le sugirió presentarse como Eurodiputada, y otros que fue idea del foro de debate entre Europa y el Magreb que preside. Sea como fuere, dio un paso al frente para postularse como europarlamentaria. Así fue como se convirtió en miembro de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, lejos del sol de su Andalucía. Dicen que esta decisión no le gustó mucho a Felipe González.

Las alarmas saltaron cuando el pasado abril, en la presentación de los candidatos del PSOE para estas elecciones al Parlamento Europeo, no aparecía su nombre en las listas. Pocas personas sabían que Carmen, la apasionada por la política, iba a parar de ejercer por una enfermedad como el cáncer contra la que llevaba luchando desde hacía meses.

Carmen no se rinde y cada minuto que vive reta a la enfermedad. Refugiada casi de puntillas en su segundo plano, ese en el que siempre supo instalarse con elegancia, se agarra a la vida con sus grandes pasiones: sus hijos, sus nietos, sus traducciones y la política desde la sombra.

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