Logo El Confidencial
PASARON ALLÍ VARIOS DÍAS

Vargas Llosa, Bergareche (Vocento) y Juan Arena (ex-Bankinter), de escapada monacal sin sus mujeres

Mario estaba alojado en la hospedería interna, en la que solo puede haber hombres, y llevaba la vida monacal de los monjes del monasterio. Lo único que no ha hecho es levantarse a maitines

Foto: Mario Vargas Llosa en un fotomontaje de Vanitatis.
Mario Vargas Llosa en un fotomontaje de Vanitatis.

El monasterio de Leyre, en Navarra, ha sido el lugar elegido por Mario Vargas Llosa y su grupo de amigos, entre los que se encontraban Santiago Bergareche (Vocento) y Juan Arena (ex-Bankinter), para pasar unos días de introspección personal. Solos, sin sus mujeres. Isabel Preysler, Rosario Mendoza (esposa de Bergareche e hija de Ramón Mendoza, expresidente del Real Madrid) y Bárbara Pan de Soraluce (esposa de Arena) se quedaron en casa.

Vanitatis les vio por allí hace unos días. Esta opción vacacional fuera del circuito de ocio habitual en el que se mueve un determinado grupo de poder se puso de moda hace unos años. Una manera de encontrar la tranquilidad ajena a sus vidas laborales, la reflexión y, en algunos casos, la oración. Al menos Mario estaba alojado en la hospedería interna, en la que solo puede haber hombres, y llevaba la vida monacal de los monjes del monasterio. Lo único que no ha hecho es levantarse a maitines, nos confirman.

Estas son las pautas que marcan monasterios como el de Leyre o Santa María de El Paular, en la sierra madrileña de Guadarrama. En estas fechas y en primavera, ambos recintos se convierten en el refugio de empresarios, directivos y CEO. Según explica a Vanitatis un responsable de Leyre, en la hospedería externa sí pueden alojarse mujeres, no así en el propio monumento histórico, donde estaba Vargas Llosa. Son las normas. Hay visitantes masculinos que comparten los horarios de los monjes acudiendo a los rezos y participando en la vida monástica, exactamente como ha hecho Mario.

Caviar y jamón ibérico

Mario Vargas Llosa en una imagen de archivo. (Gtres)
Mario Vargas Llosa en una imagen de archivo. (Gtres)

Vargas Llosa y sus amigos se decantaron por una estancia discreta. Los horarios son rígidos y se complementan con paseos por los alrededores visitando las Foces de Lumbier y de Arbayún. La gastronomía es otro de los atractivos de este lugar. No hay lujos, pero sí unos menús completos con productos de temporada. Los precios van desde el menú del día a 17 euros a 22 euros los fines de semana. Los más sibaritas pueden solicitar “las sugerencias del chef” con plato de jamón ibérico a 15 euros o el caviar de Yesa, los treinta gramos a 39,60 euros.

Los clientes que llegan por primera vez se sorprenden de que el caviar forme parte del menú en un monasterio cisterciense. La incógnita se resuelve al explicar que a pocos kilómetros se encuentra la piscifactoría Per Sé, donde se crían esturiones, y por lo tanto es habitual que tanto el pescado como las huevas se ofrezcan a la clientela.

Los precios de las habitaciones entran en el marco de la austeridad. Una habitación individual son 38 euros sin IVA y la pensión completa 40 euros. Vargas Llosa no ha variado mucho su rutina en los días que ha pasado en el monasterio de Leyre. Ha sustituido su gimnasia matutina por largos paseos y su encierro en el despacho de la casa de Isabel Preysler para escribir por tertulias y reflexiones con su amigos.

Un grupo de amigos sólido

La corte de Vargas Llosa y Preysler es amplia. Sabíamos que Arena y su esposa formaban parte de ella tras un reciente viaje a Perú. En la primavera pasada, Llosa y Preysler decidieron organizar un viaje con tintes de jefes de Estado con una y miles situaciones protocolarias, en las que ambos se sienten cómodos y aplaudidos (no hay que olvidar que don Mario aguantó una segunda vuelta electoral con Alberto Fujimori en 1990).

En las fotos de ese viaje aparecen los cuatro. Con Bergareche y Mendoza también se les ha visto en público. Por rizar el rizo, da la casualidad que esta pareja también tiene amistad con Marta Gayá, que hasta marzo de 2016 era una mujer de la alta sociedad mallorquina más y que hoy la reconocen hasta en Tomelloso por haber sido una de las amigas entrañables más estables del rey emérito Don Juan Carlos. Una amistad que sigue viva, como demostraron unas fotos de este verano en Irlanda.

Noticias

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios