Roberto Diz, diseñador del vestido de Elena Furiase: "Los Flores son la aristocracia del arte"
  1. Novias
ENTREVISTA

Roberto Diz, diseñador del vestido de Elena Furiase: "Los Flores son la aristocracia del arte"

De todas las bodas que se celebraron el pasado fin de semana, sin duda, es una de las que mayor expectación han generado en los últimos días

Foto: Elena Furiase. (CP)
Elena Furiase. (CP)

De todas las bodas que se han celebrado este fin de semana, sin duda, una de las que mayor expectación han generado durante los últimos días ha sido la de Elena Furiase y Gonzalo Sierra. La hija de Lolita Flores entonaba bien alto el ‘sí, quiero’ el sábado en una aislada finca en Vejer de la Frontera, rodeada de los suyos en una celebración que prometía alargarse hasta altas horas de la madrugada. Así fue.

Una jornada completa en la que los bailes, los cantes y la diversión contagiaron a todos los invitados, que disfrutaron a más no poder de todo lo que los novios habían preparado para celebrar su amor.

“Fue una boda maravillosa”, asegura Roberto Diz, diseñador del original vestido de novia de Elena Furiase en conversación con Vanitatis. La actriz optó para su gran día por un diseño compuesto por varias partes. Un vestido puzle creado en exclusiva para ella por el diseñador que ha convertido a Inés Domecq en la invitada perfecta desde hace más de una década.

Aunque se ha comentado mucho que Furiase había lucido hasta cuatro vestidos de novia, lo cierto es que sus estilismos tenían un truco que nos ha desvelado el propio diseñador. “No eran cuatro vestidos. En realidad eran dos, el primero de ellos, tres en uno”, confiesa Diz emocionado con el fabuloso resultado de su trabajo.

Durante la ceremonia y casi hasta el final de la fiesta, la actriz fue transformando su look intercambiando las piezas confeccionadas por Roberto Diz (una camisa, dos faldas y un corpiño) que, combinadas de distinta manera, daban vida a tres vestidos diferentes. "Estaba impresionante", exclama.

Diz, que fue uno de los invitados al enlace, se encargó de ayudar a Elena en todos los cambios de vestuario para que estuviera perfecta: “El día de su boda estaba relajada. No fue la típica novia nerviosa. Todo lo contrario, estuvo tranquila todo el día y lo hizo todo superfácil”.

“La aristocracia del arte”

Para mí era un reto. Los Flores son la aristocracia del arte y quería huir del folclore. Elena es una mujer urbanita, tranquila, elegante, y quería que fuera ella al 100% el día de su boda. Me rompí la cabeza hasta que di con el diseño que la conquistó”, continúa el modisto.

El reto era aún mayor si tenemos en cuenta que nunca había vestido a ningún miembro de la familia: “Nos presentó una amiga común y conectamos al instate. Fue amor a primera vista. Nos caímos muy bien y todo el proceso fue muy sencillo con ella”.

Y eso que el diseño y confección de un vestido de novia es un asunto delicado. “Solo hizo falta probarle el vestido dos veces y a su madre menos”, recuerda.

5 mantones de Manila y una reliquia familiar

El vestido que, como decíamos, integraba cuatro piezas que combinaban entre sí supuso un auténtico reto para el modisto. Una aventura que comenzó en marzo de este mismo año: “Fue un vestido bastante complicado de hacer. Como un puzle en el que todo tiene que encajar perfectamente”.

La primera dificultad: conseguir que las piezas de tela cortadas al bies encajaran a la perfección. Elena Furiase lució en primer lugar una combinación de camisa con mangas acampanadas rematadas con flecos de mantón de Manila y una falda con algo más de metro y medio de cola circular acabada de igual forma. Debajo, con la camisa ligeramente desabotonada, asomaba el bustier que más tarde luciría de corpiño.

“Para la confección del vestido se utilizaron cinco mantones de Manila”, continúa explicando. El resultado: impecable. Tras el conjunto de falda y camisa, Elena dejó a la vista el bustier que, combinado con la misma falda con la cola recogida y sin el cinturón, llevó durante la primera parte del baile.

Más tarde, sustituyó la falda por otra de vuelo con la que, en palabras del diseñador, “estaba muy chic”. Cuatro piezas que dieron vida a tres vestidos que, a pesar de las especulaciones de los días previos, no integró ninguna reliquia familiar.

No obstante, tuvo a su abuela Lola muy presente en su gran día. Tal y como nos confirma el modisto, Elena transformó un collar de su abuela en los imponentes pendientes que lució durante toda la jornada.

El vestido de Lolita

Una facilidad a la hora de trabajar que también se trasladó a su trato con Lolita. La madre de la novia también optó por confiar a Diz el vestido de uno de los días más especiales de su vida y, como en el caso de su hija, la conexión con él fue inmediata. “A Lolita ni se le tomó medidas. Se lo probó una sola vez y estaba fantástica. Combinó el vestido con un juego de oro amarillo y turquesas que perteneció a su madre, Lola Flores. Estaba espectacular”, apunta. “Nunca las había tratado. Son de una clase que te mueres”, comenta.

En definitiva, concluye, “fue una boda maravillosa”.

Elena Furiase Aristocracia