La novia bohemia que llevó un kimono de encaje con flecos para su boda en el campo
El día de su enlace, Marta escogió un original diseño de Immaclé con el que demostró que la personalidad es el secreto para triunfar con tu look nupcial
Al igual que muchas parejas, los caminos de Marta y David se cruzaron gracias a sus íntimos. "Nos conocimos por amigos en común y nuestro primer encuentro fue en la biblioteca de la universidad". De ahí, pasaron una década como novios hasta que decidieron comprometerse. "La pedida de mano fue en Cerdeña, en una calita pequeña muy íntima, en septiembre de 2022".
David, un ingeniero de 35 años, y Marta, médico de 31 años, habían decidido dar el gran paso y organizar su boda. Sin la ayuda de un equipo de wedding planners y con el objetivo de celebrar un enlace íntimo, repleto de amor, la pareja se puso manos a la obra.
Marta y David fijaron la fecha: el 8 de junio de 2024. "Nos casamos Casa Dármola, una preciosa finca ubicada en Toledo. Allí celebramos tanto la ceremonia civil como el banquete y la fiesta".
Construida sobre una superficie de 13.000 m² por el prestigioso arquitecto Fernando Chueca Goitia, se encuentra rodeada de árboles centenarios y enclavada en el centro de la ciudad. "Es un espacio mágico rodeado de naturaleza que reflejaba nuestro espíritu a la perfección", confiesa la novia para Vanitatis.
Con la fecha y el lugar marcados, Marta saltó al siguiente capítulo: encontrar el look soñado para entonar el 'sí, quiero'. "Desde el principio quería algo que reflejara mi esencia: natural y sin artificios. Mi inspiración era sentirme cómoda y fiel a mí misma", explica.
Y con esa premisa de estilo, se plantó en el taller que la firma Immaclé tiene en Madrid, en concreto, en la calle Moreto, 17. Fundada por Imma Rodríguez y con un ADN desenfadado y bohemio, entre sus prendas Marta encontró el outfit para su boda.
La diseñadora nos lo cuenta. "Cuando Marta visitó nuestro showroom en Madrid, encontró un vestido que llamó su atención: el vestido Bella, un diseño tipo kimono cruzado con un aire atemporal. Pero su personalidad y su forma de imaginar el día de su boda nos llevaron a reinventar el diseño juntas. Así nació su vestido, una pieza única y personalizada para ella, con la estructura de un abrigo, sin cruce, que envolvía su silueta con naturalidad".
Dos prendas, un abrigo ligero y un vestido base, que le otorgaron a Marta un atuendo en clave boho. "Sus mangas, de estilo ranglán, se abrían en campana con una caída majestuosa, rematadas por delicados flecos de quiché que aportaban movimiento y carácter. El conjunto se completaba con un viso interior de crêpe, con un escote pronunciado y ligero como una segunda piel, que le brindaba una sensación de absoluta libertad y reflejaba su auténtica esencia", detalla Imma.
La novia lo recuerda así. "Fue un camino precioso. Trabajamos con Imma para dar forma a un vestido que capturara la frescura y el aire desenfadado de la boda. Cada prueba terminaba siendo un día para recordar, hasta que finalmente conseguimos que quedara perfecto". Mano a mano, Marta y su diseñadora acertaron. "Nuestra creación conjunta fue el reflejo de su autenticidad, una pieza diseñada para que Marta brillara en su día más especial, vestida de sí misma", sentencia la creadora.
Para acompañar su look, la médico escogió unas sandalias con plataforma y tacón en bloque forradas de terciopelo verde de Flordeasoka, unos pendientes de esmeraldas, regalo de su familia, y un ramo silvestre con flores de temporada de Debora Floristería. David llevó un total look de Old Jeffrey.
Aquel día, Marta se puso en manos de Paloma Baena para el peinado y el maquillaje, "logró un look natural y radiante". Rodeada de las personas que más quiere, "me arreglé en la propia finca Casa Dármola, con los míos, creando recuerdos imborrables desde el primer momento del día".
Acompañada de su padre y padrino y ante la atenta mirada de sus 200 invitados, Marta llegó al altar. "La ceremonia estuvo llena de emociones, con lecturas de nuestros seres queridos y momentos que nos hicieron reír y llorar", rememora. Ya como marido y mujer, dieron el pistoletazo de salida a los festejos.
"Soñábamos con una celebración cercana, llena de amor, música en directo y momentos inolvidables. Y fue aún mejor de lo que imaginamos… todo fluyó de manera mágica. Me quedo con los abrazos, el cariño, la energía de todos los que nos quieren y la música en directo, con Colectivo Panamera, que convirtieron la noche en una fiesta inolvidable", argumenta la novia.
Para la decoración, la pareja se inspiró en el Mediterráneo. "Colores cálidos, materiales naturales y una iluminación mágica con luces colgantes y lámparas de exterior. Queríamos que cada rincón transmitiera esa sensación de verano eterno".
No hubo un baile nupcial tradicional como tal. "Realmente abrimos la pista de baile con un concierto en directo de Colectivo Panamera, un grupo que siempre ha sido nuestro y que sonó en vivo, haciendo que ahora sus temas sean parte de nuestro día y nuestra historia".
Cerramos el álbum de boda de Marta y David con un consejo. "Si te casas, no pierdas de vista lo que realmente importa: celebrar el amor con las personas que más os quieren, disfrutando de cada instante y dejando que la magia del día fluya".
Al igual que muchas parejas, los caminos de Marta y David se cruzaron gracias a sus íntimos. "Nos conocimos por amigos en común y nuestro primer encuentro fue en la biblioteca de la universidad". De ahí, pasaron una década como novios hasta que decidieron comprometerse. "La pedida de mano fue en Cerdeña, en una calita pequeña muy íntima, en septiembre de 2022".