A partir de los 40 años, nuestra piel experimenta una serie de cambios que requieren de una mayor atención. Es por ello, que debemos adaptar la rutina del cuidado de la piel, teniendo en cuenta las transformaciones que se van produciendo, de forma que podamos protegerla del envejecimiento prematuro. Diversos artículos, como el publicado en la web de la Sociedad Norteamericana de Dermatología o la investigación expuesta en 'Journal of Evolution of Medical and Dental Sciences', ofrecen algunas ideas para que utilicemos los productos de cosmética durante esta etapa de la mejor forma posible.
Uno de los pasos fundamentales es la protección solar, ya que los rayos UV son responsables del fotoenvejecimiento. Por ello, se debe aplicar un protector de amplio espectro con un mínimo de SPF 30 para evitar la aparición de arrugas y manchas. Además, hay que tener en cuenta que la exposición al sol sin protección puede causar daños irreversibles en la piel.
El uso de protector solar es imprescindible. (Pexels/Giovanni Garnica)
Durante estos años, la piel suele perder hidratación con mayor facilidad debido a la disminución de la producción de colágeno. Para combatir la sequedad, los expertos recomiendan usar cremas que incluyan ingredientes como ácido hialurónico y ceramidas. Estas sustancias ayudan a mantener la piel hidratada y a evitar la aparición de líneas finas y arrugas.
Los productos con retinoides son una buena opción para estimular el colágeno y mejorar la elasticidad de la piel. Este tipo de ingrediente es un compuesto químico derivado de la vitamina A y que contribuye a renovar las células de la piel. Asimismo, también puedes introducir en tu rutina de skincare, cosméticos con antioxidantes como las vitaminas C y E, que se encargan de proteger la dermis contra los radicales libres.
La piel de los ojos es una de las zonas que deben cuidarse. (Pexels/Inigo vidal)
Conforme la piel envejece, su capacidad de regenerarse disminuye. Por ello, es recomendable realizar una exfoliación suave con alfa-hidroxiácidos (AHA), como el ácido glicólico, con el objetivo de poder eliminar las células muertas y mejorar la luminosidad de la piel. Sin embargo, este proceso no debe ser agresivo, ya que de lo contrario podrían producirse irritaciones.
Por su parte, el contorno de los ojos es una de las zonas más sensibles y propensas a mostrar signos de envejecimiento. Para cuidar esta zona, es esencial aplicar un producto específico con ingredientes como péptidos que ayuden a mejorar la firmeza y reducir las arrugas sin olvidarnos del protector solar.
Además de los cuidados tópicos, es importante mantener hábitos saludables. Una dieta rica en antioxidantes y grasas saludables, como los ácidos omega-3, contribuirá a que la piel se mantenga sana. Por otro lado, los alimentos como el salmón, nueces y espinacas favorecen su elasticidad y firmeza.
En cualquier caso, si tienes dudas sobre qué cosméticos son los más adecuados para ti, lo mejor es que acudas a un profesional de salud para que te ayude a responder todas tus preguntas, teniendo en cuenta tus circunstancias concretas.
A partir de los 40 años, nuestra piel experimenta una serie de cambios que requieren de una mayor atención. Es por ello, que debemos adaptar la rutina del cuidado de la piel, teniendo en cuenta las transformaciones que se van produciendo, de forma que podamos protegerla del envejecimiento prematuro. Diversos artículos, como el publicado en la web de la Sociedad Norteamericana de Dermatología o la investigación expuesta en 'Journal of Evolution of Medical and Dental Sciences', ofrecen algunas ideas para que utilicemos los productos de cosmética durante esta etapa de la mejor forma posible.