Las cortinas del baño tienen un gran problema: se ensucian sin que lo notemos. Entre el vapor, las salpicaduras y la humedad constante, van acumulando restos de jabón, manchas amarillentas y ese tono apagado que estropea la sensación de limpieza, aunque el baño esté recién limpio.
Para hacerlo, desmonta la cortina y retira las anillas si no son aptas para lavadora. Si la cortina tiene ojales integrados, revisa la etiqueta. Después, introduce la cortina sola o con dos toallas viejas: el tejido de la toalla crea fricción suave y ayuda a desprender la suciedad sin dañar.
El bicarbonato se añade en el tambor o en el compartimento del detergente, y el vinagre en el cajetín del suavizante. El resultado es una cortina con más brillo, menos manchas y una sensación de limpieza inmediata.
Bicarbonato y vinagre blanco, el truco de las expertas. (Pexels)
Para que la cortina del baño quede como nueva sin deformarse, las expertas recomiendan un programa delicado o sintéticos, con agua fría o a baja temperatura, entre 20 y 30 grados. Un centrifugado suave es suficiente.
Evitar temperaturas altas es importante, sobre todo si la cortina es de plástico o poliéster, ya que el calor puede endurecer el material y hacer que se arrugue o se deforme. Si hay moho visible en zonas concretas, conviene tratar antes con una pasta de bicarbonato y agua aplicada con un cepillo suave, solo en el área afectada. Una vez lavada, el truco para que la cortina quede perfecta es colgarla de nuevo mientras todavía está ligeramente húmeda.
Se recomienda lavarlas una vez al mes. (Pexels)
De este modo, el propio peso del tejido ayuda a que se alise y recupere su caída natural. Si el baño tiene poca ventilación, abre la ventana o deja la puerta entreabierta durante unas horas. Las expertas en higiene recomiendan lavar la cortina del baño aproximadamente una vez al mes, especialmente en invierno, cuando la humedad se concentra más y el secado es más lento.
Limpiar las cortinas del baño con este método no solo mejora su aspecto: cambia por completo la percepción del baño. Una cortina blanca, sin manchas y sin olores hace que todo parezca más ordenado y cuidado. Además, es un truco rápido, económico y fácil de repetir, ideal para quienes quieren un hogar más limpio sin convertir la limpieza en una tarea interminable.
Las cortinas del baño tienen un gran problema: se ensucian sin que lo notemos. Entre el vapor, las salpicaduras y la humedad constante, van acumulando restos de jabón, manchas amarillentas y ese tono apagado que estropea la sensación de limpieza, aunque el baño esté recién limpio.