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Cómo lavar cortinas de lino sin que encojan: el truco definitivo de las abuelas
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Cómo lavar cortinas de lino sin que encojan: el truco definitivo de las abuelas

Un mal lavado puede hacer que pierdan forma o encojan, algo que se puede evitar siguiendo algunos cuidados básicos que llevan años pasando de generación en generación

Foto: Así puedes mantener tus cortinas de lino limpias (iStock)
Así puedes mantener tus cortinas de lino limpias (iStock)

Lavar cortinas de lino sin que encojan requiere suavidad, temperatura baja y un secado bien pensado. Es un tejido natural que agradece los ciclos delicados y castiga los excesos, sobre todo el calor y el centrifugado fuerte.

Empieza por sacudirlas al aire o pasarles un cepillo suave para quitar polvo y evitar que la suciedad se incruste durante el lavado. Si hay manchas visibles, trátalas antes con un poco de jabón neutro y agua, frotando lo mínimo. Conviene revisar la etiqueta y, si no aporta indicaciones claras, optar por la opción más conservadora.

En lavadora funciona bien un programa delicado con agua fría o a 30 grados y un detergente suave. La clave está en no sobrecargar el tambor y en proteger la tela, por ejemplo con una bolsa de lavado. El centrifugado debería ser bajo, entre 400 y 600 revoluciones, o incluso prescindir de él si el lino es fino. Cuanto menos castigo mecánico reciba la fibra, menos riesgo de que pierda caída o se acorte.

Si prefieres lavarlas a mano, utiliza agua templada y jabón neutro y muévelas con calma sin retorcer. Para escurrir, mejor presionar la tela suavemente para sacar el exceso de agua, en lugar de retorcer como si fuera una toalla. Ese gesto marca mucha diferencia en cómo queda el tejido después.

placeholder Las cortinas de lino requieren suavidad, temperatura baja y un secado bien pensado (Pexels)
Las cortinas de lino requieren suavidad, temperatura baja y un secado bien pensado (Pexels)

El secado también importa. Evita la secadora y cuélgalas cuando aún estén algo húmedas, bien estiradas, idealmente en su propia barra o en un tendedero amplio. El peso ayuda a que caigan rectas y reduce arrugas. Si hace falta plancha, suele ir mejor del revés y con la tela ligeramente húmeda, usando temperatura media y sin insistir demasiado.

Para conservar el color, separa blancas y de color y evita productos agresivos como lejía o blanqueantes fuertes, porque pueden dañar la fibra. Con estos cuidados sencillos, el lino mantiene su forma y su aspecto natural, que es parte de su encanto.

Lavar cortinas de lino sin que encojan requiere suavidad, temperatura baja y un secado bien pensado. Es un tejido natural que agradece los ciclos delicados y castiga los excesos, sobre todo el calor y el centrifugado fuerte.

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