Dormir con el perro es una de esas costumbres que dividen a los dueños: para unos es el mejor momento del día; para otros, una línea que prefieren no cruzar. El adiestrador canino Alan Peiró intenta sacar el debate del terreno moral y llevarlo a uno mucho más útil: el del bienestar del animal. Su mensaje, compartido en un vídeo que se ha movido con fuerza en redes, es claro: “Dormir con tu perro no es un problema en sí mismo”. La cuestión es otra: si ese perro sabe estar solo sin angustia.
Peiró plantea una pregunta clave antes de decidir si el perro duerme contigo: “¿Tu perro puede dormir solo sin ansiedad? ¿Tiene autonomía emocional?”. Para el adiestrador, la cama no es el origen del problema, sino un posible síntoma si se suma a otras señales de dependencia.
Por eso propone fijarse en situaciones muy concretas del día a día: si el perro es capaz de quedarse solo en casa sin “aullar, llorar o romper cosas”, o si durante el día tiene límites claros o, por el contrario, “te sigue siempre a todas partes”. Son detalles habituales en hogares con perros, pero que, repetidos y con intensidad, pueden indicar que el animal no está gestionando bien la separación.
La frase que resume su enfoque es también la que más ha llamado la atención: “Un perro equilibrado puede elegir estar contigo, pero no necesita estar contigo todo el tiempo”. Es decir, el objetivo no es que el perro “pase” de su familia, sino que tenga recursos para estar tranquilo cuando no hay contacto constante.
Si el perro duerme contigo y aun así puede quedarse solo sin sufrir (Pexels)
Peiró explica que si el perro duerme contigo y aun así puede quedarse solo sin sufrir, “perfecto”. Ahí hablaríamos de confianza, rutina y un vínculo estable.El problema aparece cuando el perro duerme contigo porque no tolera separarse “ni un solo segundo”. En ese caso ya no se trata de cariño, sino de “dependencia emocional”.
Señales a las que conviene prestar atención
El adiestrador apunta a comportamientos que suelen ser los más reveladores. No significa que un perro que busque compañía sea “problemático”; es normal que prefiera estar cerca. La diferencia está en si puede relajarse sin ti.
Dificultad para quedarse solo (llanto, aullidos, destrozos).
Hipervigilancia: seguir al tutor por toda la casa.
Inquietud cuando no hay contacto físico o cuando el tutor se mueve.
Peiró plantea cambios de hábitos orientados a fomentar autonomía: trabajar tiempos cortos de separación, reforzar la calma, establecer rutinas y límites coherentes. Y si la ansiedad es intensa, lo razonable es consultar con un educador canino o un veterinario especializado en comportamiento para diseñar un plan.
Al final, el debate sobre si el perro debe dormir en la cama pierde importancia frente a la pregunta que propone el adiestrador: ¿mi perro está tranquilo cuando no estoy? Porque, como recuerda Peiró, dormir juntos no tiene por qué ser el problema; lo preocupante es que el animal no sepa estar bien cuando toca separarse.
Dormir con el perro es una de esas costumbres que dividen a los dueños: para unos es el mejor momento del día; para otros, una línea que prefieren no cruzar. El adiestrador canino Alan Peiró intenta sacar el debate del terreno moral y llevarlo a uno mucho más útil: el del bienestar del animal. Su mensaje, compartido en un vídeo que se ha movido con fuerza en redes, es claro: “Dormir con tu perro no es un problema en sí mismo”. La cuestión es otra: si ese perro sabe estar solo sin angustia.