Una vez retirado del fuego, llega el ingrediente clave: el bicarbonato. Basta con espolvorearlo sobre el vinagre caliente y dejar que actúe. La reacción efervescente que se produce no es solo espectacular a la vista, también es la responsable de despegar poco a poco la suciedad incrustada. En quemados leves, con una hora de reposo suele ser suficiente; si el desastre ha sido mayor, lo ideal es dejarlo actuar varias horas.
El truco para quitar el quemado de la olla. (Rafa Beladiez/Pexels)
Este tipo de soluciones caseras se han vuelto especialmente populares porque combinan eficacia y sostenibilidad. Frente a limpiadores industriales o estropajos metálicos que pueden dañar el menaje, el vinagre y el bicarbonato ofrecen una alternativa natural que casi todos tenemos en casa y que funciona tanto en acero inoxidable como en otros materiales resistentes al calor.
Más allá del alivio inmediato, este truco también es un recordatorio de que muchos problemas cotidianos tienen respuestas simples. No hace falta invertir en productos caros ni tirar una olla por un despiste puntual. A veces, basta con conocer el procedimiento adecuado y darle tiempo para que haga su magia.