La reina Sofía tendrá más protagonismo oficial para superar el duelo de su hermana
Súper arropada por sus hijos y nietos, además de sus amigas, la madre de Felipe VI tiene más citas públicas porque así no se entristece ante la pérdida de la princesa Irene de Grecia
Hace apenas un mes que murió Irene de Grecia y la vida de su hermana, la reina Sofía, ha recuperado un ritmo que desde fuera puede parecer vertiginoso. Esta misma semana ha retomado el viaje a Canarias que tuvo que suspender cuando la salud de la princesa empeoró y decidió quedarse en Madrid para acompañarla en los últimos momentos de su vida. Quería estar a su lado hasta el final y así lo hizo.
Desde Casa Real han querido que doña Sofía tenga compromisos y darle un lugar para que no esté sola y no pueda detenerse en su tristeza. Hemos hablado con varias personas del entorno, tanto de la reina Sofía como de Zarzuela, y todas nos dicen lo mismo: "Está bien, ha descansado finalmente después de tanto sufrimiento durante muchos meses y ahora tiene la compañía férrea tanto de sus hijas como de sus nietos y de algunas amigas".
La hemos visto esta semana en la portada de las revistas ¡Hola! y Semana, y en ambas iba acompañada. En una, de las infantas Elena y Cristina y también de su nieta Irene Urdangarin. En la otra, de varias amigas, entre las que estaban Paloma O’Shea y Ana Botín. Todo para que la pérdida de la princesa Irene no deje sumida en la tristeza a su hermana.
La reina Sofía junto a su hermana, Irene de Grecia. (EFE/Miquel Borrás)
Pero más allá de las imágenes, la reina madre ha vuelto también a su agenda solidaria. La semana pasada, sin ir más lejos, estuvo en el Banco de Alimentos en un acto vinculado a la Fundación Reina Sofía, que ella preside, reforzando su implicación histórica en la lucha contra la pobreza y el desperdicio alimentario. Su presencia en uno de los centros de distribución ha sido interpretada como una señal clara de que quiere seguir activa y vinculada a las causas sociales que han marcado su trayectoria institucional durante décadas.
La relación con su hermana era especial y su pérdida la ha afectado mucho. Ha pasado un mes, decíamos, del fallecimiento de la princesa Irene. Las hermanas estaban muy unidas, llevaban toda la vida juntas. La princesa griega vivía en Zarzuela desde hace décadas y todo, prácticamente todo, lo hacían de la mano. Compartían rutina, confidencias y una discreción férrea que las convirtió en un tándem inseparable dentro del Palacio. Por eso el temor entre los suyos fue que la soledad pesara demasiado a doña Sofía.
Desde el entorno de Zarzuela recuerdan además algo que consideran importante subrayar: la reina Sofía es Familia Real, no familia del Rey. Forma parte de las citas de la agenda oficial y además tiene una asignación de la Casa por el trabajo que desempeña. Su vuelta a los actos públicos supone la continuidad de una responsabilidad que nunca ha dejado de asumir.
Esa disciplina ha sido siempre su manera de estar en el mundo. Ahora, dicen quienes la conocen, vuelve a serlo. La agenda se llena, los viajes se retoman y la vida institucional continúa. La tristeza, inevitable, se gestiona en privado y siempre acompañada.
Hace apenas un mes que murió Irene de Grecia y la vida de su hermana, la reina Sofía, ha recuperado un ritmo que desde fuera puede parecer vertiginoso. Esta misma semana ha retomado el viaje a Canarias que tuvo que suspender cuando la salud de la princesa empeoró y decidió quedarse en Madrid para acompañarla en los últimos momentos de su vida. Quería estar a su lado hasta el final y así lo hizo.