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Los proyectistas de cocina lo tienen claro: el lavavajillas es más práctico si no va tan bajo
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Los proyectistas de cocina lo tienen claro: el lavavajillas es más práctico si no va tan bajo

Aunque suele instalarse bajo la encimera, cada vez más proyectos plantean elevar el lavavajillas para reducir gestos incómodos y facilitar su uso diario

Foto: La disposición de las bandejas condiciona el acceso al lavavajillas en el uso diario. (Pexels / Castorly Stock)
La disposición de las bandejas condiciona el acceso al lavavajillas en el uso diario. (Pexels / Castorly Stock)

Durante años, el lavavajillas ha ocupado casi siempre el mismo lugar: bajo la encimera, alineado con los muebles inferiores y cerca del fregadero. Es una solución habitual, discreta y fácil de integrar, pero no siempre es la más cómoda cuando se piensa en el uso diario.

Cada vez más proyectos de cocina contemplan otra posibilidad: elevar el lavavajillas a media altura. La idea no responde solo a una cuestión estética, sino a la forma en la que se utiliza el electrodoméstico. Cargar platos, vasos o cazuelas obliga a agacharse muchas veces, y esa repetición puede resultar incómoda en cocinas de uso frecuente.

placeholder Cargar y descargar el lavavajillas implica movimientos repetidos que condicionan su comodidad de uso. (Freepik)
Cargar y descargar el lavavajillas implica movimientos repetidos que condicionan su comodidad de uso. (Freepik)

Situarlo algo más alto permite reducir ese gesto y facilita acceder tanto a la bandeja superior como a la inferior. Es una solución que suele verse en cocinas planificadas con columnas de almacenaje o módulos específicos, donde el lavavajillas queda integrado sin romper demasiado la línea del mobiliario.

Eso no significa que sea una opción válida para cualquier cocina. La distribución, las tomas de agua, el desagüe, el espacio disponible y la relación con el fregadero condicionan mucho la instalación. En cocinas pequeñas o ya montadas, mantenerlo bajo la encimera puede seguir siendo lo más práctico. También conviene prever una superficie cercana donde apoyar vajilla o utensilios antes de colocarlos en su interior.

placeholder La organización de la vajilla en el lavavajillas influye en la forma de cargarlo y descargarlo. (Freepik)
La organización de la vajilla en el lavavajillas influye en la forma de cargarlo y descargarlo. (Freepik)

La clave está en pensar el lavavajillas como un elemento de uso diario y no solo como un electrodoméstico que debe esconderse. Si se diseña la cocina desde cero, elevarlo puede mejorar la comodidad de carga y descarga y evitar movimientos repetidos de flexión.

Por eso, más que una tendencia decorativa, se trata de una decisión funcional. El mejor lugar para el lavavajillas no siempre es el más bajo, sino aquel que encaja con la distribución real de la cocina y con la forma en la que se usa cada día.

Durante años, el lavavajillas ha ocupado casi siempre el mismo lugar: bajo la encimera, alineado con los muebles inferiores y cerca del fregadero. Es una solución habitual, discreta y fácil de integrar, pero no siempre es la más cómoda cuando se piensa en el uso diario.

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