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Manuel Vidal, podólogo, sobre malos hábitos para los pies este verano: "Es muy común no secarse bien al salir de la ducha y eso favorece la aparición de hongos"
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Manuel Vidal, podólogo, sobre malos hábitos para los pies este verano: "Es muy común no secarse bien al salir de la ducha y eso favorece la aparición de hongos"

Cuidar los pies no requiere grandes esfuerzos, pero sí evitar esos pequeños descuidos que, combinados con la humedad y las altas temperaturas, pueden acabar pasando factura

Foto: El podólogo habla en sus redes sociales (Cortesía)
El podólogo habla en sus redes sociales (Cortesía)

Los pies suelen ser los grandes olvidados del verano. Pasan de estar protegidos durante meses a quedar expuestos al calor, la humedad, las piscinas, las duchas públicas y el uso continuado de chanclas o calzado poco adecuado. Por eso, los podólogos insisten en que algunos gestos aparentemente inofensivos pueden terminar provocando molestias, infecciones o problemas que después requieren tratamiento.

El podólogo Manuel Vidal ha advertido sobre varios hábitos muy frecuentes durante los meses de calor que pueden perjudicar la salud de los pies. Entre ellos, destaca uno que muchas personas repiten a diario sin darle importancia: no secarse correctamente después de la ducha, especialmente entre los dedos.

Es muy común no secarse bien al salir de la ducha y se favorece la aparición de hongos”, señala el especialista, que recuerda que la humedad acumulada crea un ambiente ideal para infecciones como el pie de atleta.

Durante el verano, las duchas son más frecuentes y los pies permanecen más tiempo húmedos, ya sea por el sudor, la piscina o la playa. Sin embargo, secarlos deprisa y olvidarse de la zona entre los dedos puede convertirse en un problema.

placeholder Dale un respiro a tus pies con estos desodorantes para pies (Fuente: iStock)
Dale un respiro a tus pies con estos desodorantes para pies (Fuente: iStock)

Vidal insiste en que este gesto “parece una tontería”, pero es clave para evitar infecciones. La recomendación es sencilla: usar una toalla limpia y secar bien cada espacio entre los dedos, prestando especial atención al quinto dedo, una zona donde suele acumularse más humedad.

Otro de los errores más repetidos en verano es caminar sin protección en espacios húmedos compartidos. Piscinas, vestuarios y duchas públicas son lugares donde pueden proliferar hongos, bacterias y virus.

El podólogo advierte de que no utilizar chanclas en estos entornos puede aumentar el riesgo de sufrir hongos o papilomas plantares, problemas que no siempre son rápidos ni sencillos de tratar.

Por eso, una de las recomendaciones más básicas es llevar siempre chanclas en este tipo de espacios y evitar apoyar directamente el pie en superficies mojadas de uso común.

Cuidado con el calzado demasiado estrecho

El verano también invita a utilizar zapatillas ligeras, sandalias o calzado informal. Sin embargo, no todo vale. Según Manuel Vidal, llevar zapatos demasiado estrechos puede provocar dolor, rozaduras, uñas dañadas e incluso favorecer deformidades en los dedos.

El especialista pone el foco en aquellos modelos que comprimen demasiado la parte delantera del pie. Este tipo de calzado puede generar presión constante y convertirse en un factor de riesgo para la aparición de molestias como juanetes o uñas negras. La clave está en elegir un zapato cómodo, transpirable y con espacio suficiente para que los dedos no queden apretados.

placeholder Caminar descalzo en piscinas (EFE)
Caminar descalzo en piscinas (EFE)

Mantener una buena higiene, secar bien los pies, usar chanclas en zonas comunes y escoger un calzado adecuado son medidas sencillas que pueden marcar la diferencia durante los meses de calor.

También conviene revisar los pies con frecuencia, especialmente si aparecen picores, enrojecimiento, mal olor persistente, grietas o cambios en las uñas. Ante cualquier señal que no desaparezca, lo más recomendable es acudir a un profesional.

Los pies suelen ser los grandes olvidados del verano. Pasan de estar protegidos durante meses a quedar expuestos al calor, la humedad, las piscinas, las duchas públicas y el uso continuado de chanclas o calzado poco adecuado. Por eso, los podólogos insisten en que algunos gestos aparentemente inofensivos pueden terminar provocando molestias, infecciones o problemas que después requieren tratamiento.

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