José Manuel Felices, médico, sobre cómo afrontar el calor este verano: "Estos son tres consejos para dormir fresco sin aire acondicionado"
Dormir bien durante una noche calurosa puede convertirse en una auténtica misión imposible pero el médico ha compartido tres trucos sencillos para refrescarse sin necesidad de recurrir al aire acondicionado
El médico José Manuel Felices (Instagram/@doctorfelices)
El calor nocturno es uno de los grandes enemigos del descanso en verano. Cuando la habitación conserva una temperatura elevada, el cuerpo tiene más dificultades para relajarse y entrar en modo sueño. Por eso muchas personas dan vueltas en la cama, se despiertan varias veces durante la madrugada o se levantan con sensación de cansancio aunque hayan pasado varias horas acostadas.
El motivo no es solo la incomodidad. Durante la noche, el organismo necesita reducir ligeramente su temperatura corporal para favorecer el descanso. Este proceso está relacionado con el ritmo circadiano y con la producción de melatonina, la hormona que ayuda a regular el sueño. Si el ambiente es demasiado cálido, esa bajada natural se complica y dormir se vuelve mucho más difícil.
Los expertos dan algunos tips para intentar dormir en verano. (Pexels / Anna Nekrashevich)
Ante esta situación, el médico José Manuel Felices ha compartido varios consejos prácticos para afrontar las noches de calor sin depender del aire acondicionado. Son gestos sencillos que pueden ayudar a refrescar el cuerpo antes de dormir y mejorar la sensación térmica en la cama.
Enfriar las muñecas antes de meterse en la cama
El primer consejo consiste en sumergir las muñecas en agua fría durante unos segundos antes de acostarse. Esta zona tiene vasos sanguíneos superficiales, por lo que enfriarla puede ayudar a generar una sensación de frescor más rápida en el resto del cuerpo.
Enfriarse las muñecas es una técnica que propone el médico (Pexels)
Según explica el médico, este gesto puede contribuir a reducir ligeramente la temperatura corporal en los primeros minutos de descanso. Para quienes suelen despertarse con mucho calor durante la madrugada, también propone una alternativa: humedecer unos calcetines, enfriarlos en el congelador y colocarlos alrededor de los tobillos antes de dormir.
El conocido como método egipcio
Otro de los trucos recomendados es el llamado método egipcio. Consiste en pulverizar agua fresca sobre las sábanas hasta que queden ligeramente húmedas. La idea es que, al evaporarse, el agua ayude a bajar la sensación de calor y haga más agradable el momento de acostarse.
Usar el método egipcio es otro de los trucos (Pexels)
No se trata de empapar la cama, sino de humedecer la ropa de cama lo justo para crear una sensación refrescante. Puede ser especialmente útil en habitaciones donde el aire apenas circula o en noches en las que el ambiente se mantiene muy cargado.
Utilizar una toalla fría en zonas clave
El tercer consejo es recurrir a una toalla fría. Basta con mojarla con agua fresca, escurrirla bien y colocarla durante unos minutos en la frente, el cuello o las muñecas. Estas zonas ayudan a aliviar rápidamente la sensación de calor y pueden facilitar que el cuerpo se relaje antes de dormir.
Este truco también puede repetirse si la persona se despierta durante la noche por culpa del calor. Es una solución sencilla, económica y fácil de aplicar en casa, especialmente para quienes prefieren evitar el uso continuado del aire acondicionado o del ventilador.
Dormir fresco en verano no siempre requiere grandes aparatos ni un gasto elevado. Pequeños gestos antes de acostarse pueden marcar la diferencia, sobre todo en los días de temperaturas más altas. Refrescar puntos concretos del cuerpo, ventilar la habitación en las horas adecuadas y preparar la cama para que resulte más agradable puede ayudar a mejorar el descanso durante los meses más calurosos.
El calor nocturno es uno de los grandes enemigos del descanso en verano. Cuando la habitación conserva una temperatura elevada, el cuerpo tiene más dificultades para relajarse y entrar en modo sueño. Por eso muchas personas dan vueltas en la cama, se despiertan varias veces durante la madrugada o se levantan con sensación de cansancio aunque hayan pasado varias horas acostadas.