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La psicología coindice: si miras y piensas más de una vez si has cerrado la puerta no solo significa que tengas mala memoria
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La psicología coindice: si miras y piensas más de una vez si has cerrado la puerta no solo significa que tengas mala memoria

Los especialistas señalan que este comportamiento no siempre refleja un problema de memoria, sino una forma de aliviar la inquietud ante posibles consecuencias

Foto: Revisar varias veces la puerta, el gas o el coche puede estar relacionado con la necesidad de reducir la incertidumbre, según explica la psicología (Pexels)
Revisar varias veces la puerta, el gas o el coche puede estar relacionado con la necesidad de reducir la incertidumbre, según explica la psicología (Pexels)

Salir de casa y, apenas unos metros después, detenerse para preguntarse si la puerta quedó realmente cerrada es una situación más frecuente de lo que parece. Lo mismo sucede con el gas, las luces o incluso el coche. Muchas personas vuelven sobre sus pasos para comprobar que todo está en orden y suelen atribuir ese gesto a un despiste o a una mala memoria. Sin embargo, la psicología sostiene que detrás de este comportamiento puede haber otra explicación.

Los especialistas indican que, en numerosas ocasiones, estas comprobaciones responden a la necesidad de reducir la incertidumbre. La persona suele recordar haber realizado la acción, pero no confía plenamente en ese recuerdo. Esa pequeña duda basta para generar inquietud y empujarla a revisar una vez más aquello que ya había comprobado.

placeholder Revisar varias veces la puerta, el gas o el coche puede estar relacionado con la necesidad de reducir la incertidumbre, según explica la psicología (Pexels)
Revisar varias veces la puerta, el gas o el coche puede estar relacionado con la necesidad de reducir la incertidumbre, según explica la psicología (Pexels)

Según explica la psicología, el problema no reside tanto en la memoria como en la confianza depositada en ella. Muchas acciones cotidianas, como cerrar la puerta cada mañana, se realizan de forma automática. Precisamente por repetirse todos los días, el cerebro registra esos gestos con menos detalle. Eso hace que, al intentar recordar el momento exacto en el que se cerró la puerta o se apagó un electrodoméstico, la imagen resulte poco nítida. La duda termina ocupando el espacio que deja esa falta de precisión y aparece la necesidad de comprobar nuevamente.

Otro de los factores que intervienen es la importancia que cada persona concede a las posibles consecuencias de un error. Pensar que alguien pueda entrar en casa, que el gas permanezca abierto o que un aparato continúe encendido incrementa la preocupación y hace más difícil convivir con la incertidumbre. La información aportada explica que cuanto más grave imagina una persona ese posible desenlace, mayor es la necesidad de buscar una confirmación inmediata para recuperar la calma. Por ese motivo, revisar la puerta o regresar al coche puede convertirse en una respuesta automática ante cualquier pensamiento que genere inseguridad.

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Revisar varias veces la puerta, el gas o el coche puede estar relacionado con la necesidad de reducir la incertidumbre, según explica la psicología (Pexels)

La psicología también advierte de que cada comprobación produce un alivio inmediato. Precisamente esa sensación hace que el cerebro aprenda a repetir el comportamiento cada vez que aparece una duda similar. Con el paso del tiempo, una única revisión puede dejar de ser suficiente y transformarse en dos o tres comprobaciones consecutivas, ya que la tranquilidad desaparece cada vez con mayor rapidez.

La clave está en observar la frecuencia y el impacto que tienen sobre la vida cotidiana. Si estas comprobaciones provocan retrasos constantes, generan angustia o dificultan salir de casa con normalidad, los expertos recomiendan buscar ayuda profesional. El objetivo no consiste únicamente en fortalecer la memoria, sino en aprender a convivir con la incertidumbre sin depender de una confirmación continua para sentirse seguro.

Salir de casa y, apenas unos metros después, detenerse para preguntarse si la puerta quedó realmente cerrada es una situación más frecuente de lo que parece. Lo mismo sucede con el gas, las luces o incluso el coche. Muchas personas vuelven sobre sus pasos para comprobar que todo está en orden y suelen atribuir ese gesto a un despiste o a una mala memoria. Sin embargo, la psicología sostiene que detrás de este comportamiento puede haber otra explicación.

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