Byung-Chul Han, filósofo: "La siesta es un gesto de resistencia. Dormir bajo la luz del día es una afirmación soberana del cuerpo contra la explotación voluntaria del yo"
Byung-Chul Han, filósofo: "La siesta es un gesto de resistencia. Dormir bajo la luz del día es una afirmación soberana del cuerpo contra la explotación voluntaria del yo"
El pensador reflexiona sobre cómo la cultura del rendimiento ha transformado incluso la manera en la que entendemos el descanso
Byung Chul Han, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Uno de los conceptos más conocidos de su obra es el de la "sociedad del rendimiento", una idea que describe un modelo en el que las personas se exigen constantemente dar más de sí mismas. Según explica el autor, ya no descansamos únicamente por necesidad, sino porque queremos volver a producir con mayor eficacia. De esta manera, el reposo deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una herramienta al servicio del trabajo.
El filósofo Byung- Chul Han en una imagen de archivo. (EFE)
Dentro de esta reflexión, Byung-Chul Han sostiene que la cultura actual transmite un mensaje aparentemente positivo que empuja a superar cualquier límite personal. Frases que invitan a alcanzar cualquier objetivo o a convertirse siempre en la mejor versión de uno mismo terminan, según el filósofo, trasladando toda la responsabilidad del éxito o del fracaso al individuo. Como advierte, "el imperativo 'sé positivo' no es inocente: es una violencia que te culpabiliza y convierte el dolor en un fallo personal", una reflexión que atribuye a este modelo de pensamiento.
En ese contexto cobra sentido una de las ideas que más ha llamado la atención de su discurso: el papel de la siesta. Para Han, detenerse en mitad del día rompe con la lógica que obliga a permanecer constantemente activo. El filósofo afirma que "dormir bajo la luz del día" representa una manera de recuperar el control sobre el propio cuerpo y de cuestionar la autoexigencia permanente que caracteriza a la sociedad contemporánea.
Byung-Chul Han sostiene que parar no es una muestra de pereza, sino una forma de recuperar el control sobre el tiempo y el propio cuerpo (Magnific / Freepik)
La propuesta del filósofo no gira en torno al número de minutos que debe durar una siesta ni a si resulta más conveniente realizarla todos los días. Lo que realmente plantea es un cambio de perspectiva sobre el descanso. En lugar de verlo como una pausa destinada a mejorar el rendimiento posterior, invita a entenderlo como una necesidad legítima que no requiere justificación.
Por ello, Byung-Chul Han sostiene que "la siesta emerge como un gesto profundo de resistencia" frente a la obligación de estar siempre disponible y produciendo. En su planteamiento, descansar deja de interpretarse como una pérdida de tiempo para convertirse en una decisión consciente que prioriza las necesidades del cuerpo. La siesta funciona así como un símbolo de ese derecho a detenerse cuando el organismo lo reclama, sin sentir que cada minuto debe traducirse en una mayor productividad o en un beneficio futuro.