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José Luis Marín, psiquiatra: "Zygmunt Bauman decía que cualquier idea de felicidad termina comprando medicamentos u objetos"

Cuestiona la presión social por alcanzar un estado permanente de bienestar y advierte de la dificultad de definir qué significa realmente ser feliz

Foto: El psiquiatra José Luis Marín en 'Roca Project' (Fuente: YouTube)
El psiquiatra José Luis Marín en 'Roca Project' (Fuente: YouTube)

La felicidad se ha convertido en una de las grandes aspiraciones de la sociedad, aunque definir exactamente qué significa continúa siendo complicado. Trabajo, relaciones personales, estudios o expectativas propias pueden influir en esa percepción de bienestar. José Luis Marín ha abordado precisamente esta contradicción y plantea una cuestión de partida: perseguimos constantemente un estado que, en realidad, ni siquiera sabemos definir con precisión.

El psiquiatra reflexionó sobre ello durante su participación en 'ConPdePodcast', donde cuestionó la presión que existe alrededor de la necesidad de sentirse bien. “Como nadie sabe qué es ser feliz, es imposible serlo”, señaló Marín durante la conversación. A su juicio, la propia complejidad del concepto provoca una paradoja: existe una exigencia de alcanzar la felicidad, pero no contamos con una definición universal que indique cómo conseguirla.

La presión social por alcanzar la felicidad

placeholder El psiquiatra Jose Luis Marín (Youtube)
El psiquiatra Jose Luis Marín (Youtube)

Marín considera que detrás de esta búsqueda también existe una importante influencia del modelo social y económico. Según explicó en 'ConPdePodcast', actualmente “hay un mandato para ser feliz”, acompañado de la promesa de que el sistema puede proporcionar los recursos necesarios para conseguirlo. De esta forma, el bienestar termina convirtiéndose en una meta que parece obligatoria y para la que constantemente se ofrecen posibles soluciones.

Para desarrollar esta idea, el psiquiatra recuperó una reflexión atribuida al pensador Zygmunt Bauman. Según recordó Marín, “cualquier idea de felicidad termina en una tienda”, ya sea mediante la adquisición de objetos o medicamentos. Su planteamiento pone así el foco en la asociación entre consumo y bienestar, especialmente cuando la búsqueda de sentirse mejor acaba trasladándose hacia productos que prometen satisfacer determinadas necesidades.

El papel de la psiquiatría en esta búsqueda

El especialista también dirigió parte de su reflexión hacia su propia profesión. Marín reconoció que tanto la industria farmacéutica como los psiquiatras han podido transmitir, aunque fuera involuntariamente, la impresión de disponer de herramientas farmacológicas o psicoterapéuticas capaces de proporcionar felicidad. El propio médico considera difícil mantener esa promesa y cuestiona que estos recursos puedan presentarse como una vía directa para alcanzar ese estado.

La dificultad para establecer qué significa ser feliz también aparece cuando se intenta medir el bienestar colectivo. El Informe Mundial de la Felicidad 2025 situó a Finlandia en la primera posición, seguida por Dinamarca, Islandia, Suecia y Países Bajos. Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y México completaron los diez primeros puestos, mientras España apareció en el número 38. Un listado que convive con la reflexión planteada por Marín: la felicidad continúa siendo un concepto complejo pese al interés permanente por encontrar caminos para alcanzarla.

La felicidad se ha convertido en una de las grandes aspiraciones de la sociedad, aunque definir exactamente qué significa continúa siendo complicado. Trabajo, relaciones personales, estudios o expectativas propias pueden influir en esa percepción de bienestar. José Luis Marín ha abordado precisamente esta contradicción y plantea una cuestión de partida: perseguimos constantemente un estado que, en realidad, ni siquiera sabemos definir con precisión.

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