La felicidad se ha convertido en una de las grandes aspiraciones de la sociedad, aunque definir exactamente qué significa continúa siendo complicado. Trabajo, relaciones personales, estudios o expectativas propias pueden influir en esa percepción de bienestar. José Luis Marín ha abordado precisamente esta contradicción y plantea una cuestión de partida: perseguimos constantemente un estado que, en realidad, ni siquiera sabemos definir con precisión.
El psiquiatra reflexionó sobre ello durante su participación en 'ConPdePodcast', donde cuestionó la presión que existe alrededor de la necesidad de sentirse bien. “Como nadie sabe qué es ser feliz, es imposible serlo”, señaló Marín durante la conversación. A su juicio, la propia complejidad del concepto provoca una paradoja: existe una exigencia de alcanzar la felicidad, pero no contamos con una definición universal que indique cómo conseguirla.
La presión social por alcanzar la felicidad
El psiquiatra Jose Luis Marín (Youtube)
Marín considera que detrás de esta búsqueda también existe una importante influencia del modelo social y económico. Según explicó en 'ConPdePodcast', actualmente “hay un mandato para ser feliz”, acompañado de la promesa de que el sistema puede proporcionar los recursos necesarios para conseguirlo. De esta forma, el bienestar termina convirtiéndose en una meta que parece obligatoria y para la que constantemente se ofrecen posibles soluciones.
La dificultad para establecer qué significa ser feliz también aparece cuando se intenta medir el bienestar colectivo. El Informe Mundial de la Felicidad 2025 situó a Finlandia en la primera posición, seguida por Dinamarca, Islandia, Suecia y Países Bajos. Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y México completaron los diez primeros puestos, mientras España apareció en el número 38. Un listado que convive con la reflexión planteada por Marín: la felicidad continúa siendo un concepto complejo pese al interés permanente por encontrar caminos para alcanzarla.
La felicidad se ha convertido en una de las grandes aspiraciones de la sociedad, aunque definir exactamente qué significa continúa siendo complicado. Trabajo, relaciones personales, estudios o expectativas propias pueden influir en esa percepción de bienestar. José Luis Marín ha abordado precisamente esta contradicción y plantea una cuestión de partida: perseguimos constantemente un estado que, en realidad, ni siquiera sabemos definir con precisión.