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Los lagos que te gustaría ver mañana al despertarte (y está Covadonga)

No pueden ser más poéticos ni más bellos. Hay una laguna rosa, como la pantera, un lago de cinco flores, otro que crece entre dunas y más de uno que cambia de color. Lo que viene ahora es un suspiro. ¡Ay!

Foto: Lago de las Cinco Flores, en China, cómo no (Foto: Iheartpandas-Flickr-Creative Commons)
Lago de las Cinco Flores, en China, cómo no (Foto: Iheartpandas-Flickr-Creative Commons)

Pensamos tanto en el mar y en sus playas que a veces nos olvidamos de otros paraísos de agua, incluidos los bucólicos y amenos ríos. Estos que vienen a continuación son lagos y lagunas que, para ser sinceros, nos gustaría ver mañana mismo al despertar desde las ventanas de nuestro resort, que puede ser un hotelito rural o casita de montaña. Son tan maravillosos que parecen cosa de fantasía, pero son realidad. Y alguno está entre nosotros. Nos vamos. Nos lo proponen desde el Ocean Club de Marbella, abriéndonos boca para cuando llegue el verano y nos tienten los beach clubs. Sin embargo, esto es otra cosa. Reinventando el síndrome de Stendhal.

1. La laguna rosa, en Las Coloradas (México)

México siempre sorprende. Unas veces es el azul y el amarillo de Frida Kahlo, otras el rosa con azul de la bella laguna de Las Coloradas en la península de Yucatán, al sureste del país. ¿Quién la ha pintado?, te preguntarás. Porque este paisaje natural en el pequeño pueblo pesquero donde apenas viven mil personas, junto a tortugas y flamencos, es de ensueño. Todo por las halobacterias que tiñen su agua (propias de aguas muy saladas). Para echarle aún más cuento, la laguna rosada se encuentra en el municipio de Río Lagartos. Tierra de playas vírgenes, aves marinas y manglares. Por algo es Reserva Natural de la Biosfera.

Increíble, pero cierto (Foto: Walter Rodriguez-Flickr-Creative Commons)
Increíble, pero cierto (Foto: Walter Rodriguez-Flickr-Creative Commons)

2. El lago Jökulsárlón, en Islandia

De verdad que hay que entrenar los ojos para asistir a un espectáculo de esta naturaleza. De hecho, está en un país en el que te pueden detener por mirar al cielo y no es una enseñanza hindú ni nada que se le parezca, sino el riesgo que se corre al volante cuando uno ve de pronto una aurora boreal. Normal. Le asaltan a uno aquí mismo, en el lago de origen glaciar Jökulsárlón, dentro del Parque Nacional de Vatnajökull, muy cerca del océano (Atlántico), donde cunden los icebergs y hasta las focas y otras aves marinas como los charranes árticos o las skúas, parientes de las gaviotas. Parece de otro mundo. O de película. De hecho, ha sido escenario de 'Tomb Raider', 'Muere otro día' (una de James Bond) o de 'Batman Begins'.

El lago islandés de nuestra colección (Foto: Andreüs Nieto Porras-Flickr-Creative Commons)
El lago islandés de nuestra colección (Foto: Andreüs Nieto Porras-Flickr-Creative Commons)

3. Los lagos de Covadonga, en Asturias

No nos resultan exóticos porque forman parte de nuestro paisaje, a estas alturas helados, pero te lo parecerán si los miras como si fuera la primera vez, como estrenándolos. Enol, La Ercina y el más pequeño El Bricial, este formado por el deshielo de las montañas de los Picos de Europa, parque nacional al que pertenecen, son cantábricos por demás y nos remiten al verde y bucólico norte español, ahora blanco. Lo suyo es apuntarse a una de las muchas rutas de senderismo. Están en el concejo de Cangas de Onís y se llega por la carretera que nace en el Real Sitio de Covadonga, tras recorrer 14 km. Cuando te encuentres frente a frente, no harás sino pensar cuándo podrás volver y te parecerá tarde. Amor total.

Los lagos, como dicen en Asturias, sin más (Foto: Jose Manuel-Flickr-Creative Commons)
Los lagos, como dicen en Asturias, sin más (Foto: Jose Manuel-Flickr-Creative Commons)

4. El Lago de las Cinco Flores, en Jiuzhaigou (China)

Chino tenía que ser, porque a este lago le sobra zen. Solo mirarlo ya sirve para quitarse de golpe todo el estrés. Su agua es tan tan transparente que se puede llegar con la vista hasta el fondo, donde habitan rocas y restos de árboles caídos, a una profundidad que roza los diez metros. Para colmo, cambia de color, normalmente turquesa. No es de extrañar que sea sagrado para las gentes del lugar. Casi lo es para nosotros. Está en la Reserva Natural del Valle del Jiuzhaigou, al sur de China occidental, cerca del río Peacock, muy escondido. De hecho, no se puede ir por libre, solo en expedición organizada. Es lo que tienen los lugares míticos.

5. La Laguna Negra de Urbión, en Soria

Arribamos a esta costa lagunera con las leyendas machadianas bajo el brazo, las cuales la oscurecen e iluminan al mismo tiempo. Se encuentra casi a 2.000 metros sobre el nivel del mar y al norte de la provincia de Soria, siempre por descubrir, allí donde se alza la sierra de Urbión, en el término de Vinuesa. Dicen de ella que no tiene fondo, que se comunica por cuevas subterráneas con el soñado mar y que tiene su propio Nessie (monstruo del escocés lago Ness). Y por supuesto siempre hay quien jura y perjura que lo ha visto moverse e incluso susurrar. Lo mismo que a los lobos que bajan a beber.

La bella, mítica y literaria Laguna Negra (Foto: Flickr-Creative Commons)
La bella, mítica y literaria Laguna Negra (Foto: Flickr-Creative Commons)

La laguna negra está, por cierto, en un entorno precioso y un tanto gótico, también es verdad, rodeada de tantos pinares que no se pueden contar, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y lo Circos Glaciares de Urbión. Para conquistarla hay que dejar el coche en el aparcamiento del paso de la Serrá y subir dos kilómetros a pie. Ah, la leyenda la cuenta Antonio Machado en 'La tierra de Alvargonzález' (1912).

6. Los lagos de Kelimutu, en la isla de Flores (Indonesia)

Hay otro paraíso marítimo que está en Indonesia, país volcánico donde los haya, en medio de ese territorio biogeográfico espectacular que es el Indo-Pacífico. Se trata del volcán Kelimutu, que da cobijo a tres lagos cuyas aguas también cambian de color, a causa de la actividad sísmica, pasando del turquesa al azul oscuro casi negro y luego al café. Estamos en la isla de Flores, otro nombre primaveral para una de las islas menores de Sonda, y asistiendo a otra estampa de alucinar. No faltan las leyendas: cuando alguien muere, su espíritu se zambulle en un lago u otro según su edad y si ha cometido actos malvados o no. Si es que sí, irá de cabeza al llamado Encantado. Por estos pagos uno se puede encontrar con un dragón de Komodo, el lagarto más grande de la tierra. ¡Hay que andar con ojo!

Los lagos del volcán indonesio (Foto: Neils Photography-Flickr-Creative Commons)
Los lagos del volcán indonesio (Foto: Neils Photography-Flickr-Creative Commons)

7. Las lagunas de Lençois Maranhenses, en Brasil

El caso es que durante casi todo el año es un desierto gigante, como todo en Brasil, pero de enero a mayo las lluvias cubren las dunas y forman unas asombrosas lagunas. Entonces llega el momento de bañarse en sus aguas y hasta hacer kitesurf. Desde luego, mucho más que un oasis. Lo mejor, nos recuerdan desde el Ocean Club marbellí, es verlo desde el aire y llegar hasta sus orillas de la mano de un guía, en todoterreno o en barco.

Otra de las sorpresas de Brasil: un lago entre dunas (Foto: Wikimedia Commons)
Otra de las sorpresas de Brasil: un lago entre dunas (Foto: Wikimedia Commons)

Su belleza escénica te resultará prodigiosa: manglares, marismas y dunas solo podían alumbrar un decorado así. Para gozarla tendrás que llegar hasta la región nordeste del estado de Maranhâo, al norte del país, a orillas del río Preguiças y su delta, en Atins (Parque Nacional de Lençois Maranhenses). Te acordarás de los documentales que viste en La 2. Todo es fascinante.

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