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Carmen Morales, en el 20º aniversario de la muerte de Rocío Dúrcal: “Las heridas no se curan, le hablo mucho como si la tuviera a mi lado”
Carmen Morales recuerda a Rocío Dúrcal veinte años después de su muerte con nuevos homenajes, entre documentales, conciertos y teatro, mientras el legado de la artista sigue vivo en España y Latinoamérica
Han pasado veinte años desde que Rocío Dúrcal falleció en su chalet de Torrelodones. Una casa de puertas abiertas donde a la prensa se la recibía cada vez que había una celebración, ya fuera profesional o personal. Rocío Dúrcal, Marieta para los amigos, y Junior formaron un matrimonio sólido con tres hijos a los que educaron en el respeto y el esfuerzo. Carmen y Shaila eligieron el camino de la canción y la interpretación. Antonio, el segundo, prefirió un perfil bajo. Se ha dedicado a la producción musical y a administrar el legado de sus padres.
La artista era una mujer alegre, cariñosa y profesional, que siempre tuvo una palabra amable para todos, fueran o no de su círculo familiar. Con una trayectoria profesional larga y extensa, este año se ha convertido en el de los recordatorios. En este paseo por las nubes en la vida de Rocío Dúrcal podremos ver un documental, una serie de ficción y un musical. Forman parte de los muchos homenajes que están en marcha y que ya forman parte del patrimonio musical en España y México.
PREGUNTA: Han pasado veinte años desde que tu madre nos dejó.
RESPUESTA: Sí, y me parece mentira porque la siento como si estuviera aquí. Cada año que pasa y las heridas no se curan. Se va transformando el dolor en nostalgia, en melancolía, sobre todo cuando recuerdo cosas y anécdotas. Me sigue costando escuchar sus mensajes.
P: ¿Y cómo lo llevas?
R: Es verdad que es muy difícil procesar cuando se va una persona tan importante como ha sido mi madre en mi vida. Sueño con ella muchas veces y la tengo siempre muy presente. La rezo, le hablo mucho como si la tuviera a mi lado. Y eso me hace sentirla muy cercana e imaginar que no se ha ido. Le repito todos los días lo guapa que era, lo mucho que la quería la gente y cómo se sigue escuchando su música. Y, de esta manera, es como si estuviera con nosotros. La echo de menos todos los días.
P: ¿Tu hijo tiene recuerdos de su abuela?
R: Era muy pequeño cuando se nos fue. Ahora le encanta escuchar sus canciones. A mí aún me revuelve mucho oír su voz. Cada vez que salgo a un escenario, digo: “Venga, mami, que nos toca trabajar”. Y eso me da fuerza.
P: Veinte años es una cifra redonda. ¿Habéis organizado actividades?
R: La verdad es que todo se magnifica mucho y su presencia es más potente. Hemos decidido hacer una serie de homenajes que han arrancado con una proyección en la gran pantalla, con un concierto que hizo el 22 de noviembre de 1991 en el Auditorio Nacional de México.
P: En aquel momento decía que fue uno de los días más importantes de su vida profesional.
R: Para ella fue muy especial porque era la primera vez que pisaba ese escenario, que forma parte de la biografía de los grandes artistas. Recuerdo los nervios que tenía, la sensación de responsabilidad e incluso de miedo, ella que estaba acostumbrada a los escenarios, a los espectáculos en directo. “Veinte años sin ti” se podrá ver en varias salas de toda España a partir del 25 de marzo. Y se va a proyectar también en Latinoamérica, como México, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Chile, entre otros países.
P: ¿Habrá más proyectos?
R: Sí. Uno de ellos, “Veinte años sin ti”, va de la mano de Sony Music, que tuvo la gran idea. Cuando nos lo propusieron a Shaila y Antonio nos pareció una idea maravillosa. Una forma preciosa de honrar la memoria de nuestra madre, que era pura esencia, derrochando energía y ese arte tan bonito que tenía.
P: ¿Vendrán otras cosas?
R: Llevamos muchos años trabajando en el documental, en una serie de ficción y, por mi parte, poner en marcha una obra de teatro, escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio y que estrenemos el 2 y el 3 de mayo en Montilla (Córdoba), tierra natal de Juan Carlos Rubio.
P: ¿En qué consiste la obra?
R: Es una historia preciosa, un proyecto propio donde también intervengo en la producción. La obra nace desde la ilusión y el amor máximo. Se llama “Inolvidable” porque así era ella, imposible de olvidar. Voy a cantar canciones de mi madre, lo hago con mucho respeto porque no son imitaciones.
P: ¿Shaila también participa?
R: Estos trabajos son procesos largos que llevan mucha dedicación. Y no solo van a cerrarse en España, sino también en México. Mi hermana también participa. Ella desde la canción y yo desde el teatro. Y estamos muy agradecidos a todas esas personas que siguen escuchando a Rocío Dúrcal y se las dan a conocer a sus hijos, a sus nietos, como es la canción de La gata y las rancheras.
P: La película es la vuelta al cine. Me contó José Aguilar, biógrafo de tu madre y gran amiga, que el único error profesional fue alejarse del cine.
Puede ser. La película es una manera de volver a verla en un escenario. Y para las nuevas generaciones, conocer ese tándem tan maravilloso que hicieron mis papis. Mi padre controlaba el show, hacía el diseño del vestuario, de luces, se encargaba del orden de las canciones para que todo estuviera perfecto. Para nosotros es muy importante mantener su legado.
Las palabras de José Aguilar
José Aguilar, amigo y biógrafo de Rocío Dúrcal, forma parte de ese legado artístico y personal de la Dúrcal. Para el escritor, que ha colaborado en el documental que se emitió el pasado 17 de marzo bajo el título La ranchera inesperada, cuenta que “el único error profesional que cometió la artista fue alejarse del cine. Luis Sanz tenía seis películas y Rocío rompió el contrato. Sufrió mucho con esa ruptura profesional porque para Sanz fue como una hija. Siempre me decía que era una de las tres personas que más había querido en su vida. Sintió mucho no rodar ‘Carmen’ con Franco Nero, bajo la dirección de Juan Antonio Bardem. Creo que en España no se ha valorado en toda su dimensión la importancia de Rocío como estrella internacional”. Aguilar, junto con Carmen Morales, ha querido hacer su homenaje particular a la gran artista. Una como hija y el escritor como profesional y amigo.
Han pasado veinte años desde que Rocío Dúrcal falleció en su chalet de Torrelodones. Una casa de puertas abiertas donde a la prensa se la recibía cada vez que había una celebración, ya fuera profesional o personal. Rocío Dúrcal, Marieta para los amigos, y Junior formaron un matrimonio sólido con tres hijos a los que educaron en el respeto y el esfuerzo. Carmen y Shaila eligieron el camino de la canción y la interpretación. Antonio, el segundo, prefirió un perfil bajo. Se ha dedicado a la producción musical y a administrar el legado de sus padres.