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De nuevo a la venta el teatro Barceló: cuando la discoteca era Pachá y la infanta Cristina bailaba con Miguel Bosé
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Paloma Barrientos

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De nuevo a la venta el teatro Barceló: cuando la discoteca era Pachá y la infanta Cristina bailaba con Miguel Bosé

Cerrado tras una inspección por exceso de aforo, el local, histórico por reunir a padres e hijos, aristócratas o príncipes herederos, busca un nuevo dueño

Foto: El teatro Barceló de Madrid. (Europa Press)
El teatro Barceló de Madrid. (Europa Press)

Primero fue teatro y cine Barceló. Después cambio de nombre y se convirtió en Pachá cuando lo compro Ricardo Urgell y años después lo adquirió Pedro Trapote, dueño también de Joy Eslava. El local rápidamente fue el centro del universo discotequero y de las fiestas más locas y extraordinarias. Se complementaba con el Cielo, que dirigía Marile Zaera y donde todo podía suceder. Desde escuchar cantar boleros al empresario Enrique Sarasola, ver bailar a Mick Jagger y que un joven Felipe González acudiera de incognito tras las primeras elecciones que ganó Adolfo Suárez. Una vez nombrado presidente eran sus hijos los que acudían.

Era un lugar restringido donde se firmaban acuerdos económicos, se rompían matrimonios por infidelidades manifiestas y se legitimaban parejas que hoy en día siguen manteniendo su compromiso matrimonial. Muchos años después, Froilán de Marichalar ocupó el puesto de asistente fijo, aunque el hijo de la infanta Elena se decantaría por otras salas donde a veces intervenía la policía.

placeholder Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)
Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)

En Pachá/Barceló lo mismo podían coincidir padres e hijos; ideologías de izquierdas y derechas que se liaban y enamoraban sin mirar el color de sus ideas; jóvenes cachorros con apellidos del IBEX, que a veces se encontraban al padre con la amante; aristócratas nacionales e internacionales; nombres unidos a grandes fortunas y príncipes herederos con y sin trono.

El rey Felipe acuñó una frase que se hizo pública y representaba el perfil de la discoteca: "En Pachá están las tías más guapas de Madrid". Y ahí quedo la opinión del futuro rey de España que era fijo del local. Lo mismo que sus hermanas Elena y Cristina, los primos Gómez-Acebo, Zurita, Bulgaria y Borbón en todas sus variantes. Hasta el rey emérito siendo jefe del Estado acudió en varias ocasiones a presentaciones relacionadas con el mundo deportivo.

La reina Sofía nunca piso el templo de la calle Barceló. Decían que prefería no encontrase con sorpresas. Ya le sucedió en una ocasión cuando los hijos eran pequeños. Quiso dar una sorpresa a su marido que se encontraba cazando en la finca La Encomienda de Mudela, propiedad de Patrimonio, y descubrió una de las primeras infidelidades de don Juan Carlos.

placeholder Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)
Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)

De aquellos años hay miles de anécdotas relacionadas con la casa Real. No había móviles ni posibilidad de hacer fotos, ni incluso cuando eran convocatorias para la prensa. Las infantas y el príncipe iban con escolta que impedían la posibilidad de plasmar imágenes. Sí se podía contar, pero sin demostración grafica.

Las que luego se convertirían en duquesas de Lugo y Palma eran muy fiesteras. Ninguna de las dos tenías novio oficial y, por lo tanto, coqueteaban con quien querían. Sobre todo, la infanta Cristina más suelta que su hermana, que en cuanto sonaba la música salía a bailar. Una de las veces con Miguel Bosé en el escenario. La infanta Elena lo hacía con el cuerpo de baile. Su preferido era un jamaicano con el que formaba una divertida pareja.

Pedro Trapote y su equipo hicieron de la discoteca Pachá primero, y Barceló después, un lugar histórico de la noche. El 10 de mayo del 2022 el empresario vendió el local a la sociedad Azurea por un precio inicial de 24 millones de euros, como informó Ruth Ugalde en 'El Confidencial'. Una empresa ligada a las familias Nieto Jiménez y Jiménez Blázquez.

placeholder Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)
Algunos de los invitados a las fiestas de Pachá/Barceló. (Cortesía Pachá Barceló)

No desaparecía el emblemático centro festivo madrileño, pero ya no volvió a ser lo mismo. La construcción mantuvo su estética al ser uno de los cien edificios de la capital con unas restricciones importantes a la hora de renovar tanto instalaciones como de conceder licencias diferentes al sector terciario.

La última noticia con respecto al Teatro Barceló es una nueva venta. El edificio, con una superficie de más de dos mil seiscientos metros cuadrados distribuidos en seis plantas, lleva precintado un año. El Ayuntamiento ordenó su cierre tras una inspección por exceso de aforo. No hay por ahora comprador, pero si opera la empresa Savill, ligada a Santiago Aguirre, que se dedica a buscar grupos inversores o personas privadas con la capacidad económica suficiente para hacerse con el recinto inmobiliario. La idea, según apuntan, es dar una nueva vida al espacio con proyectos diferentes a la realidad actual primando el entretenimiento, el ocio y salas para presentaciones, exposiciones y cultura en general.

Primero fue teatro y cine Barceló. Después cambio de nombre y se convirtió en Pachá cuando lo compro Ricardo Urgell y años después lo adquirió Pedro Trapote, dueño también de Joy Eslava. El local rápidamente fue el centro del universo discotequero y de las fiestas más locas y extraordinarias. Se complementaba con el Cielo, que dirigía Marile Zaera y donde todo podía suceder. Desde escuchar cantar boleros al empresario Enrique Sarasola, ver bailar a Mick Jagger y que un joven Felipe González acudiera de incognito tras las primeras elecciones que ganó Adolfo Suárez. Una vez nombrado presidente eran sus hijos los que acudían.

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