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ALFONSO XII TUVO DOS

Siete hijos ilegítimos de la realeza que lucharon por su reconocimiento

Desde tiempo inmemorables, a los miembros de las monarquías se les han atribuido hijos ilegítimos, a veces con razón y otras sin fundamento alguno

Foto: Delphine Boël, Carlota Grimaldi y Jazmin Grace
Delphine Boël, Carlota Grimaldi y Jazmin Grace

Desde tiempo inmemorables, a los miembros de las monarquías se les han atribuido hijos ilegítimos, a veces con razón y otras sin fundamento alguno. La dinastía Borbón es una de las que más 'bastardos' ha tenido a lo largo de su historia, aunque el pequeño principado de Mónaco tampoco se queda atrás. Hoy en Vanitatis repasamos la historia de siete hijos ilegítimos de soberanos europeos que lucharon por su reconocimiento.

Leandro de Borbón, hijo de Alfonso XIII

Leandro Ruiz Moragas nació en Madrid en el año 1929, fruto de una relación sentimental entre el rey Alfonso XIII y la actriz Carmen Ruiz Moragas. Leandro se crió con su madre y no conoció nunca a su padre, aunque siempre supo que era el Rey de España. El 3 de diciembre de 2002, habiendo cumplido ya 73 años, Leandro presentó ante el juez del Registro Civil de Madrid un reconocimiento de paternidad. Un auto en mayo de 2003 le dio la razón y le fue concedido el apellido Borbón. Posteriormente, Leandro pidió el tratamiento de Alteza Real y la condición de infante de España, pero le fueron denegados. Desde entonces, y a pesar de su avanzada edad, lucha por conseguir lo que él considera que son sus derechos como un hijo más de Alfonso XIII.

Alfonso y Fernando Sanz, supuestos hijos de Alfonso XII

Después de la muerte de su esposa, la reina María de las Mercedes, Alfonso XII empezó un romance secreto con la cantante de ópera Elena Sanz. Según la versión de la soprano, de aquel idilio amoroso nacieron dos hijos, Alfonso, en 1880, y Fernando, en 1881. El heredero de Alfonso XII, Alfonso XIII, no vino al mundo hasta el año 1886, por lo que el primogénito de Elena Sanz, llamado también Alfonso, se consideraba el verdadero heredero del trono español.

Retrato de Elena Sanz
Retrato de Elena Sanz

Según cuenta Ricardo de la Cierva en su obra La otra vida de Alfonso XIII, a los pocos años de nacer sus hijos y tras la muerte del monarca, la cantante reclamó a la Casa Real el título que les correspondía a Alfonso y Fernando y presentó como pruebas varias cartas de amor del difunto dirigidas a ella en las que reconocía la paternidad de esos dos vástagos. Ante tales presiones, Palacio decidió donarle 750.000 pesetas –unos 9 millones de euros de la actualidad– a cambio de su silencio. Sin embargo, una vez Alfonso y Fernando fueron adultos reclamaron de nuevo a la Casa Real que se les reconociese y se les diese el apellido Borbón, pero esta vez la Corona no cedió. Años más tarde, una hija de Alfonso Sanz, María Luisa Sanz de Limantour, volvería a intentarlo sin éxito.

Delphine Böel, supuesta hija de Alberto de Bélgica

En la década de los sesenta, y aunque estaba casado con Paola, el rey Alberto de los belgas mantuvo un romance con la baronesa Sybille de Selys Longchamps. El mismo monarca lo reconoció en el mensaje de Navidad de 1999. “En esa época mi mujer y yo teníamos muchos problemas y tuve algún que otro escarceo”, comentaba Alberto. Ese comentario fue la corroboración de un rumor que había surgido ese mismo año con motivo de la publicación de una biografía no autorizada de la reina Paola en la que se insinuaba que del idilio amoroso de su marido habría podido nacer una hija, Delphine Boël.

En 2008 y tras haber sido desheredada por Jacques Boël, quien asumió el papel de padre desde su nacimiento, Delphine se paseó por los medios belgas contando su historia. Pero el asunto tomó mayor relevancia en 2013, cuando decidió tomar medidas legales. En la actualidad, la justicia belga está estudiando el caso y es muy probable que Alberto se tenga que someter a una prueba de ADN.

Carlota Grimaldi
Carlota Grimaldi

Carlota Grimaldi, princesa de Mónaco

El caso de Carlota Grimaldi es el más extremo, pues pasó de ser la hija ilegítima de un príncipe a convertirse en la soberana del principado. Y es que su padre, Luis III, no tuvo descendencia con su esposa, la princesa Gihslaine, por lo que había un claro problema a la hora de heredar el trono. Ante esta situación, el gobierno francés se mostró proclive a que Luis reconociese a Carlota como su hija, a pesar de haber nacido de una relación extramatrimonial que mantuvo con Marie Juliette Louvet, descendiente de unos modestos campesinos de la región de Caux. En 1919, Carlota se convirtió en princesa heredera de Mónaco y recibió el título de duquesa de Valentinois.

Jazmin Grace y Alexander Grimaldi

Jazmín Grace es fruto de una breve relación que Alberto II de Mónaco mantuvo con Tamara Rotolo. Esta camarera estadounidense decidió escaparse junto a unas amigas a la Costa Azul tras haber sufrido un difícil divorcio. Allí, durante un partido de tenis, conoció a Alberto de Mónaco, que entonces contaba con 33 años y era uno de los príncipes solteros más deseados. Su relación duró apenas dos semanas, ya que Rotolo se volvió a Estados Unidos, pero de ese affaire nació Jazmín Grace. En un primer momento, Alberto desmintió ser el padre de la niña y aunque se le pidió una pensión alimenticia de 7.400 euros, el príncipe se negó a pagarla. Sin embargo, en 2006, habiendo ya reconocido a otro hijo ilegítimo, Alexander, fruto de una relación con la azafata togolesa Nicole Coste, decidió aceptar la paternidad de Jazmín Grace y le dio sus apellidos.

Jasmine Grace, junto a su madre, Tamara Rotolo (Gtres)
Jasmine Grace, junto a su madre, Tamara Rotolo (Gtres)

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