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FAMILIA GRAN DUCAL DE LUXEMBURGO

María Teresa de Luxemburgo, una jefa de pesadilla según una de sus doncellas

La vida en palacio no es siempre tan agradable como puede parecer desde fuera. Si no que se lo pregunten a Jacqueline, la que fuera doncella

Foto: La gran duquesa María Teresa en una imagen de archivo (Gtres)
La gran duquesa María Teresa en una imagen de archivo (Gtres)

La vida en palacio no es siempre tan agradable como puede parecer desde fuera. Si no que se lo pregunten a Jacqueline, la que fuera doncella de la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo durante varios años. La joven, que prefiere no revelar su apellido por el momento, se encuentra escribiendo un libro en el que relatará la auténtica pesadilla que vivió la temporada que residió en el castillo de Colmar Berg. De momento, la protagonista ya ha revelado algunos detalles al medio 'Republican Lorrain' que podrán leerse de aquí unos meses en su obra y lo cierto es que son cuanto menos curiosos.

Jacqueline conoció a María Teresa por casualidad. Ella trabajaba en una tienda de alta costura del gran ducado y en una ocasión que la gran duquesa acudió a la boutique existió una gran química entre ellas. Tanto es así que la esposa del gran duque Enrique le hizo una suculenta oferta: 4.720 euros brutos al mes por encargarse de organizar su vestidor y prepararle la ropa cuando debía acudir a algún acto oficial. Según cuenta la doncella, “las peticiones de mi señora (nombre con el que aún se refiere a María Teresa) eran constantemente contradictorias y eso creó una gran tensión entre nosotras”.

La pareja gran ducal
La pareja gran ducal

La doncella no sólo mantenía una fría relación con su jefa. También tenía graves problemas con sus compañeros de trabajo, de quienes llega a decir que la humillaron y acosaron durante los últimos años que estuvo empleada. A pesar de todo ello, Jacqueline asegura que no dejó el puesto “por el buen sueldo”. Pero el 'punto y aparte' de esta historia sucedió en julio de 2014. Según cuenta la protagonista, sufrió una enfermedad que la tuvo de baja laboral durante dos meses. Cuando ya estaba recuperada y dispuesta a reincorporarse a su trabajo, se le comunicó de mala manera que sus servicios ya no eran necesarios.

A Jacqueline se le envió una carta en la que se detallaban los motivos de su despido: “la insubordinación manifestada en diferentes momentos y el mal ambiente que creaba con sus compañeros”. Sin embargo, y siempre según su versión, no recibió ninguna compensación económica por tratarse de un despido improcedente. La doncella decidió entonces interponer una demanda en el juzgado en la que pedía que se le diese una compensación económica de 300.000 euros por daños materiales y 50.000 por daños morales . Aunque el juzgado de primera instancia le dio la razón a la doncella, la casa gran ducal recurrió y ganó al considerarse que sus razones eran suficientes para un despido y se le recordó a Jacqueline que debía mantener “el secreto profesional”.

María Teresa de Luxemburgo junto a su familia
María Teresa de Luxemburgo junto a su familia

Sin embargo, la doncella no está dispuesta a callar y ya ha comunicado que no le importa romper el secreto profesional que firmó en su contrato, pues no tiene “nada que perder”. ¿Nos enteraremos en el libro que está escribiendo del verdadero carácter de la gran duquesa María Teresa?

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