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CASAS REALES

Corinna se reinventa tras las escuchas de Villarejo: ahora en Rusia y con nuevo amigo

De Alemania a España, después a Mónaco y ahora es el turno de Rusia. Corinna presume de tener una gran amistad con Alexei Kudrin, actual presidente de la Cámara de Cuentas rusa

Foto: Corinna Sayn-Wittgenstein en su última aparición. (Getty)
Corinna Sayn-Wittgenstein en su última aparición. (Getty)

Corinna Larsen, más conocida por todos como Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn o la 'amiga entrañable' del rey Juan Carlos, vuelve a escena. Tras estar en paradero desconocido durante varios meses, que coincidieron con la aparición de las cintas en las que se podía escuchar a la 'princesa' poniendo en un aprieto al padre de Felipe VI, Corinna está de vuelta, aunque esta vez tiene un nuevo destino y nuevos e influyentes amigos con los que codearse. Bien es sabido que si algo se la da bien a Larsen es elegir sus amistades.

Corinna podría perder el aristócrata apellido Sayn-Wittgenstein-Sayn en breve, ya que se espera que su exmarido, Casimir Sayn-Wittgenstein, se case con su novia, Alana Bunte, en los próximos meses. Incluso la familia alemana ya la ha eliminado de su sitio web, quitando cualquier rastro de ella. Pero a Corinna parece preocuparle bien poco, pues está más que entretenida en otros menesteres.

Desde Rusia con amor

En esta caso, acompañar en todo momento a Alexei Kudrin, actual presidente de la Cámara de Cuentas rusa. Juntos se les vio a principios de este mes de febrero en una fiesta celebrada en Moscú en honor del famoso director de orquesta Valeri Guérguiev, tal como cuenta '¡Hola!'. Justo un día después, aparecieron de nuevo en público cuando se le hizo entrega a Guérguiev de la Orden de la Estrella de Italia en la Embajada italiana en Moscú.

Alexei Kudrin y Corinna. (Getty)
Alexei Kudrin y Corinna. (Getty)

Con un vestido burdeos y su rubia melena peinada con ondas, Corinna no se separó ni un momento de su nuevo e influyente amigo. ¿Pero quién es Kudrin? Hijo de padre ruso y de madre letona, nació en la actual Letonia y estudió economía. Tiene 58 años, tres más que Corinna, que el pasado 28 de enero sopló las 55 velas. Es autor de más de 15 trabajos científicos en los campos de economía y finanzas y desde 2016 es decano de la Facultad de Artes y Ciencias Liberales en la Universidad Estatal de San Petersburgo.

Un currículum admirable para un hombre cuya vida personal es un verdadero misterio. Se sabe que se ha casado dos veces y que tiene un hija del primer matrimonio y una hijo del segundo, que le gusta el tenis y la natación, y poco más. La discreción es una de sus máximas, algo que no hace extrañar que se haya convertido en uno de los hombres de confianza de Putin.

Su vida 'borrada' en la corte alemana

La vida de Corinna desde hace un par de décadas ha sido un ir y venir, un periplo por distintos países, siempre en ambientes pudientes. Tras un matrimonio fallido con el empresario británico Philip Adkins, con el que tuvo una hija, Anastasia, la princesa conoció al príncipe Casimir Sayn-Wittgenstein-Sayn, segundo hijo del príncipe Alexander, jefe de la casa de los Sayn-Wittgenstein-Sayn, y la princesa Gabriela, nacida como condesa de Schönborn-Wiesentheid.

Se casaron en el año 2000 en secreto en Londres, ya que la familia de él no aprobaba dicha relación. El hecho de que Corinna fuera ocho años mayor que Casimir y que tuviera una hija de un matrimonio anterior no gustaba demasiado a los Sayn-Wittgenstein-Sayn. Sin embargo, el príncipe siguió a su corazón y de esa relación nació Alexander Kyril. Tras su divorcio en 2005, Corinna dejó de llevar el apellido de la familia y perdió su título de princesa, tal como aseguró su exsuegro a 'LOC' en 2017.

 El príncipe Alexander junto a su nieto Alexander. (Palacio de Sayn)
El príncipe Alexander junto a su nieto Alexander. (Palacio de Sayn)

Sin embargo, ella parece empeñada en que se la siga conociendo como la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn. Así lo hizo saber respondiendo al mensaje público de su exsuegro: "En lo que respecta al derecho alemán, la posición es clara. A Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn le asiste el derecho pleno y legítimo de haber hecho uso del apellido tras casarse y de seguir utilizando el apellido de casada tras divorciarse. Por este motivo, tampoco hay limitación alguna respecto del uso por parte de ella del tratamiento".

Una "amistad entrañable"

Su matrimonio con el príncipe Casimir le valió una lista de buenos contactos que no dudó en utilizar para sus propios negocios y para disfrutar de una intensa vida social que la llevó a conocer al rey Juan Carlos en 2006, un año después de su divorcio, durante una cena en la ciudad alemana de Ditzingen. Allí empezó lo que al final se convirtió en una amistad de la que la prensa no supo hasta aquel accidente que sufrió el Rey emérito en Bostuana en 2013, durante un safari de la agencia Boss Sporting, donde ella misma organizaba safaris de lujo para clientes de alto standing.

A partir de entonces, los medios empezaron a cuestionar la naturaleza de esa relación entre el Rey y la princesa alemana, algo que provocó que la propia Corinna concediese una exclusiva en la que habló sobre su "amistad entrañable" con el padre de Felipe VI. Sin embargo, poco a poco fueron descubriéndose informaciones, como que la princesa había estado viviendo durante temporadas en una casa de El Pardo conocida como La Angorilla.

Juan Carlos y Corinna. (Getty)
Juan Carlos y Corinna. (Getty)

Fue quizás el hacerse pública lo que hizo que la relación de amistad de Juan Carlos y Corinna llegara a su fin. Sin embargo, el pasado verano vivimos un último capítulo al aparecer unas cintas grabadas por el comisario Villarejo en las que Corinna hablaba sin tapujos del Rey emérito. "Me dijo que se casaría conmigo y a su hijo le dijo que no lo haría; lo que quería era el dinero" o "Rompí por primera vez con el Rey en 2010 porque llevaba 3 años con otra mujer”, son algunas de las perlas que dijo.

Dama de compañía de Charlène

Y después de España fue el turno de Mónaco, donde la princesa posee una casa con vistas al mar en Montecarlo. Fue a finales de 2013 cuando comprobamos que había afianzado su relación de amistad con la princesa Charlène de Mónaco a la que asesoró en cuestiones de imagen y acompañó en sus viajes al extranjero, como el funeral de Nelson Mandela. Su vinculación a Alberto de Mónaco viene de lejos, ya que es amiga del príncipe desde hace años. Fue una de las invitadas a su boda con Charlène.

Ya durante esa breve pero intensa relación entre las dos mujeres, vimos que Corinna tenía buena amistad con Rusia, pues estuvo en la comitiva que acompañó a Alberto y a su esposa cuando viajaron al país para estrechar su relación con sus dirigentes. Vestida de riguroso negro, Corinna no dudó en posar ante las cámaras con los dirigentes monegascos y el patriarca ortodoxo de Moscú. Ahora, el destino la ha llevado de nuevo a la capital rusa... ¿para quedarse?

Corinna Sayn-Wittgenstein en una imagen de archivo. (Getty)
Corinna Sayn-Wittgenstein en una imagen de archivo. (Getty)

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