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OPINIÓN

El día en que el Rey confesó a sus tres hijos la relación con Corinna en El Landó

Sus declaraciones explosivas al comisario Villarejo que se hicieron públicas hace dos años revelaron que el antiguo monarca tanteó a sus hijos sobre un posible divorcio de la reina Sofía

Foto: Corinna zu Sayn-Wittgenstein, en una imagen de JATE.
Corinna zu Sayn-Wittgenstein, en una imagen de JATE.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein (de soltera Larsen) ha sido uno de los personajes más buscados por la prensa desde que se hicieron públicas sus conversaciones con el comisario Villarejo, donde no dejaba títere con cabeza en el círculo Borbón y acusaba directamente al rey don Juan Carlos de actos cuando menos no éticos en un jefe del Estado. El paso que ha dado la Fiscalía del Tribunal Supremo pone de plena actualidad la relación sentimental de esta empresaria con el antiguo monarca, un noviazgo que pudo acabar en matrimonio.

Corinna era una tapada visible porque en la familia real directa casi todos conocían su existencia. Sabían de sobra quién era la compañera de don Juan Carlos y algunos de los colaterales llegaron a tratarla. De hecho, el viaje de novios de los Príncipes de Asturias lo organizó al milímetro para que no hubiera filtraciones de ningún tipo. Hubo también en febrero de 2012 una cena en el restaurante El Landó del Rey con sus tres hijos, donde, según se supo después, don Juan Carlos tanteó la posibilidad de divorciarse. Puso el ejemplo de Carlos de Inglaterra y Lady Di.

Este dato de la separación legal también figuraba en las conversaciones de Corinna con el comisario Villarejo que visibilizaron ‘OK Diario’ y ‘El Español’. Lo que desconcertaba entonces es la razón que había empujado a la comisionista alemana a desvelar los secretos financieros y de alcoba (tanto suyos como ajenos) de don Juan Carlos. Se barajaban varias opciones. La versión de salvaguardar su integridad física y la interpretación de la mujer despechada dando los nombres de las supuestas amantes del que había sido su pareja durante tantos años.

 Corinna zu Sayn-Wittgenstein, en una imagen de archivo. (Getty)
Corinna zu Sayn-Wittgenstein, en una imagen de archivo. (Getty)

Según parece, su historia sentimental comenzó en el 2004, cuando coincidieron en el coto de caza La Encomienda, en Viso del Marqués (Ciudad Real). Esta finca, que administra Patrimonio Nacional, cuenta con el palacio de Mudela, además de helipuerto, y fue uno de los lugares de esparcimiento de la pareja. La caza fue siempre una de las aficiones comunes.

Hay que recordar que tras divorciarse de su primer marido, Philip Atkins, y mucho antes de conocer al Rey emérito, Corinna trabajó durante seis años como relaciones públicas en la armería británica Boss&Co, que organizaba safaris y cacerías para personajes de un altísimo nivel adquisitivo. Corinna era y es una mujer con un buen currículum de contactos y amistades dentro del poder económico y social internacional.

El príncipe Carlos, junto a Corinna. (Getty)
El príncipe Carlos, junto a Corinna. (Getty)

En esos años de amores intensos, acompañaba en viajes institucionales al Rey, que a su vez lo hacía con ministro de jornada y no le afectaban los descontroles económicos que posteriormente se pusieron de manifiesto. La figura del titular del ministerio que correspondiera en ese momento es y era obligada en todos los desplazamientos que realiza el jefe del Estado más allá del perímetro local. De estos viajes tendría mucho que contar el exministro Margallo.

La alemana estaba encantada con ese protagonismo que, al no ser del dominio público, le permitía disfrutar de los privilegios y no de las connotaciones negativas que suponía ser la 'amiga entrañable', ese eufemismo que ella misma utilizó para definir sus amoríos, como lo hiciera antes Zarzuela con el 'cese temporal de la convivencia' para referirse al divorcio de la infanta Elena y Jaime de Marichalar.

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