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FAMILIA REAL BRITÁNICA

La razón por la que Lady Di no quiso divorciarse hasta que intervino Isabel II

Aunque la pareja llevaba ya tiempo separada, la princesa se resistía a que su matrimonio se disolviera por completo

Foto: Lady Di en una imagen de archivo. (Getty)
Lady Di en una imagen de archivo. (Getty)
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La historia de amor más grande jamás contada (o la más televisada al menos) fue también la ruptura más cacareada en la historia de la realeza europea: cuando Lady Di y Carlos de Inglaterra decidieron arreglar los papeles del divorcio que ponían el punto final a sus tres lustros de matrimonio, lo hicieron por imposición real. Es decir, porque la reina Isabel II se remangó la capa y dio orden de terminar con aquel desaguisado.

A pesar de que la relación con el heredero no había sido un camino de rosas y que tras su ruptura fue saliendo toda la frustración, los problemas y las broncas que la princesa del pueblo y su marido habían tenido a lo largo de sus años desposados, Diana se resistía a poner punto y final a su matrimonio con Carlos. Ella mismo lo contó en el programa de la cadena BBC 'Panorama'. El 20 de noviembre de 1995, Diana recibió en el palacio de Kensington al presentador Martin Bashir para dar respuestas y aclarar algunos de los rumores que inundaron las portadas de medios locales e internacionales desde que se hizo público que el cuento de hadas que comenzó en 1981 llegaba a su capítulo final. En aquella entrevista confesó sus razones para evitar el divorcio a toda costa.

Imagen del programa de la BBC.
Imagen del programa de la BBC.

“Creo que como cualquier matrimonio, especialmente cuando has tenido padres divorciados como yo, quieres esforzarte aún más para que funcione y no quieres volver a caer en un patrón que has visto suceder en tu propia familia”, explicaba la princesa en el programa. La princesa no quería repetir el error cometido por sus padres porque sabía lo que eso podía suponer en el desarrollo de sus hijos.

Un amigo íntimo de la princesa, Kenni Rivett, declaró que Diana no tenía intención de separarse hasta que la propia reina acabara involucrándose. Y lo hizo: Kenni explicaba que la propia Diana pidió a su marido la separación, pero la petición de divorcio fue exigida por la reina. “Si le hubieran dado la oportunidad, ella se habría quedado y habría intentado recuperar su matrimonio”.

Diana con los pequeños Guillermo y Harry. (Cordon Press)
Diana con los pequeños Guillermo y Harry. (Cordon Press)

La separación de los príncipes se produjo en 1992 y aún tendrían que esperar cuatro años más para que se materializara el divorcio. Después de eso no hubo ningún contacto entre ellos: tuvieron que comunicarse para poder llevar a cabo la logística de compartir a los hijos que tenían en común, pero eso se llevó a cabo siempre a través de sus asistentes personales.

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