El día ha llegado. Este sábado, la princesa María Carolina de Liechtenstein se ha dado el ‘sí, quiero’ con Leopoldo Maduro Vollmer, un empresario venezolano con el que comparte sus días desde hace varios años. Una unión matrimonial que llega casi un año después del anuncio de su compromiso. Señalar que es la primera de los hijos de Luis de Liechtenstein, el príncipe heredero. Eso sí, debido a que en este principado está vigente la Ley Sálica, que impide que las mujeres puedan reinar, la joven no podrá ascender al trono.
Desde primera hora de la mañana, las calles colindantes a la Catedral de Vaduz se han llenado de personas que querían presenciar, en primera persona, la que se ha convertido en una de las citas más destacadas de la Casa Principesca de Liechtenstein en los últimos meses. El templo católico en el que se han dado el ‘sí, quiero’ se construyó a finales del siglo XIX y fue elevado a catedral en 1997 por el Papa Juan Pablo II. Además, en ella está la cripta de la realeza de Liechtenstein. Por ello, cobra especial importancia que haya contraido matrimonio allí.
La Catedral de Vaduz preparada para la boda. (Gtres)
Como se comunicó, pasadas las 11:00 horas ha llegado María Carolina de Liechtenstein derrochando elegancia y sofisticación. Lo ha hecho portando un vestido que destaca por su feminidad clásica con guiños modernos. Así, este ha sido confec ionado en un delicado encaje con bordados florales y presenta un escote barco ligeramente caído en los hombros que aporta una sensualidad muy medida sin llegar a perder el aura regia que exige la ocasión. Por su parte, la falda amplia y vaporosa refuerza el aire de princesa atemporal, mientras que el velo bordado añale un halo de majestuosidad.
María Carolina de Liechtenstein con su padre. (Cordon Press)
Una de las cosas más esperadas era conocer cuál iba a ser la tiara que iba a portar durante el enlace matrimonial. La princesa María Carolina ha optado por la Habsburgo, que había lucido por última vez en la cena de gala del 50º cumpleaños de Federico de Dinamarca. Esta, en concreto, es de disposición familiar, de ahí a que otras royals la hayan portado. Por ejemplo, su prima política, Anunciata de Liechtenstein, la lució en su 'sí, quiero' con Emanuele Musini en 2021. Se trata de una diadema con diamantes montados en puntas alargadas que evocan rayos de sol y que se creó a finales del siglo XIX.
María Carolina de Liechtenstein feliz durante su boda. (Gtres)
El beauty de María Carolina de Liechtenstein ha acompañado, con precisión, a su estilismo nupcial: un maquillaje radiante y muy natural, que ha potenciado la frescura de su piel con una base ligera y un rubor suave en tonos rosados. Los ojos, definidos con sombras neutras, han aportado profundidad sin restar protagonismo al brillo de la tiara. En los labios, un rojo frambuesa sofisticado ha roto con la neutralidad del conjunto, dotando de fuerza y personalidad a la propuesta. Respecto al peinado, la princesa ha lucido un recogido pulido con raya central.
La princesa antes de entrar a la Catedral. (Gtres)
La princesa María Carolina de Liechtenstein y Leopoldo Maduro tras el 'sí, quiero'. (EFE)
Al contrario que otros miembros de la realeza europea, la princesa María Carolina ha abogado por una vida discreta y alejada del foco mediático. Aunque ya era conocedora que su unión matrimonial acapararía todas las miradas tanto a nivel nacional como internacional. En los últimos años, la hija del príncipe Luis de Liechtenstein y Sofía de Baviera, ha vivido en Londres, donde su mudó para completar su formación acádemica. En la actualidad, se dedica al sector textil tras estudiar en la Escuela de Diseño Parsons tanto en París como en Nueva York.
El día ha llegado. Este sábado, la princesa María Carolina de Liechtenstein se ha dado el ‘sí, quiero’ con Leopoldo Maduro Vollmer, un empresario venezolano con el que comparte sus días desde hace varios años. Una unión matrimonial que llega casi un año después del anuncio de su compromiso. Señalar que es la primera de los hijos de Luis de Liechtenstein, el príncipe heredero. Eso sí, debido a que en este principado está vigente la Ley Sálica, que impide que las mujeres puedan reinar, la joven no podrá ascender al trono.