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tiene 50 años

Luis de Liechtenstein: el príncipe heredero más rico y dispuesto a dejar la monarquía

Regente desde 2004, tiene el tratamiento de Alteza Serenísima y también ostenta el título de conde de Rietberg

Foto:  Luis de Liechtenstein, con su mujer. (Getty)
Luis de Liechtenstein, con su mujer. (Getty)

En el pequeño principado centroeuropeo están de fiesta, pues acaban de celebrar una fecha muy redonda. El 23 de enero de 1719, el emperador romano Carlos VI otorgó a los condados de Vaduz y Schellenberg el rango de principado imperial, dejando al frente a la dinastía de los Liechtenstein. Una fecha de la que ahora se celebra el tercer centenario, aunque si nos ceñimos a las independencia real como Estado, su antigüedad es menor, ya que no tuvo lugar hasta 1806, con la caída del Sacro Imperio Romano.

Al frente de este principado de tan solo 160 kilómetros cuadrados (y unos 40.000 habitantes) se encuentra Juan Adán II, quien, según algunas fuentes, es el monarca más rico del mundo y su fortuna alcanzaría los 4.190 millones de euros, muy por encima de la del gran duque de Luxemburgo, unos 3.350, o la de Alberto de Mónaco, que se encontraría en torno a los 837 millones. Un patrimonio que a su muerte habría que repartir entre sus cuatro hijos, Luis, Maximiliano, Constantino y Tatiana, esta última un personaje que alcanzó cierta notoriedad en el pasado porque se la quiso relacionar con el príncipe Felipe de España, aunque hay mucha más literatura que certezas sobre esa hipotética relación.

La academia militar de los royals

El príncipe Juan Adán siempre ha llevado una vida muy discreta y de perfil bajo, más aún desde que decidió ir preparando a su primogénito para que ocupara su lugar y por eso es regente del principado desde 2004. El conde de Rietberg, que cuenta en la actualidad con 50 años, recibió formación en la Real Academia Militar de Sandhurst, en el Reino Unido, que, desde su fundación en 1802, ha sido el centro elegido por la realeza internacional y la del propio país. Entre sus alumnos más ilustres han estado el rey Alfonso XII, Winston Churchill, Hussein de Jordania, el sultán de Brunei y más recientemente los príncipes Guillermo y Harry. Posteriormente, el príncipe acudió, al igual que su padre, a la universidad de Salzburgo, en Austria, donde se graduó con un máster en Jurisprudencia.

Casado desde el 3 de julio de 1993 con la princesa Sofía Isabel de Baviera, son padres de cuatro hijos y ahora dedica su vida a sus negocios personales y la política, actividades que combina desde que su padre decidiera que se tenía que hacer cargo del día a día del país el 15 de agosto de 2004, Día Nacional de Liechtenstein. Desde entonces sigue una máxima que heredó de su progenitor: "Mi padre decía que trabajaba por la mañaña para poder dedicarse a la política por la tarde, aunque hoy en realidad la política ocupa más espacio, sobre todo por la internacionalización del país, desde que somos miembros del EEE (Espacio Económico Europeo, un acuerdo que entró en vigor en 1994 entre los miembros de la Unión Europea y los de la Asociación Europea de Libre Comercio, menos Suiza)", ha declarado hace unos días a 'Handelszeitung'.

El matrimonio heredero de Liechtenstein. (Getty)
El matrimonio heredero de Liechtenstein. (Getty)

Precisamente por la pequeñez del principado, la labor de un monarca no se corresponde a la de otros países europeos, como el propio Luis ha explicado: "La política es una parte muy emocionante de mi trabajo. A diferencia de otros países, el monarca en Liechtenstein tiene que desempeñar un papel político activo. Por ejemplo, tiene que aprobar todas las leyes".

Tanto Luis como su padre son muy conscientes de la importancia de contar con la aprobación de los ciudadanos. Por eso, a instancias del propio Juan Adán se estableció una enmienda a la Constitución en 2003, por la que el monarca puede ser depuesto y la monarquía abolida: "Fue una sugerencia de mi padre y mía. Sentimos que un monarca necesita legitimidad democrática. Los monarcas por la gracias de Dios están desactualizados. Queremos llevar a cabo nuestra tarea mientras la gente así lo quiera. La Casa de Liechtenstein siempre ha buscado estar cerca de la gente. Que esta posibilidad pueda darse, que sea posible abolir al príncipe o la monarquía significa que es explícitamente responsable ante el pueblo, así que no puedo alejarme demasiado de la gente. De lo contrario, podría tener problemas...".

La posibilidad de dejar la monarquía

Luis de Liechtenstein, que es en la actualidad el equivalente a un jefe de Estado adjunto, es muy consciente de la curiosidad e interés que suscita el modelo de Gobierno de su país, que compagina la monarquía parlamentaria con elementos de democracia directa como el referéndum. Su intención es seguir consiguiendo cifras macroeconómicas tan favorables como menos del 2% de paro (lo que podría considerarse pleno empleo) y una deuda pública inexistente. Si el pueblo algún día decide prescindir de la institución, mentalmente está preparado para ello...

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