El lenguaje corporal de Máxima de Holanda en su encuentro con Harald de Noruega: "Es un gesto de cariño con una doble intención"
Los reyes de los Países Bajos y los de Noruega coincidieron en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Máxima se mostró especialmente cariñosa con Harald
Harald y Sonia de Noruega se encuentran desde este sábado en Italia. A pesar de su avanzada edad, los reyes han querido poner tierra de por medio, dejando en su país la expectación por el caso de Marius Borg y la polémica por los correos electrónicos de su nuera, Mette-Marit, con Epstein, y están apoyandoa los 80 deportistas del equipo nacional en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.
Durante su estancia, Harald y Sonia coincidieron con otros miembros de la realeza europea, entre ellos los reyes de Holanda y su hija, la princesa Amalia. Tal como muestran las imágenes,Máxima se mostró especialmente afectuosa con Haraldtras la victoria del patinador noruego Sander Eitrem en la prueba de 5.000 metros masculinos, en un gesto que no pasó desapercibido.
Cristian Salomoni, del Instituto Internacional de Análisis de la Conducta y experto en comunicación no verbal, ha analizado para Vanitatis las imágenes del encuentro y asegura que los gestos de Máxima reflejan algo más que cortesía protocolaria. Según el experto, la forma en que apoyó su cabeza contra la de Harald, acompañado de palmaditas y caricias suaves, transmite ternura y un mensaje de consuelo ante un contexto emocionalmente complicado. “No es solo un saludo ni un apretón de manos”, comenta Salomoni: "Es un gesto de cariño con una doble intención porque va dirigido a alguien que está atravesando un momento difícil”.
El experto señala también la reciprocidad de Harald, quien responde a la atención de Máxima con un gesto de igual cercanía. “Hay un intercambio muy sutil de afecto. Él responde con movimientos similares, apoyando su cabeza y manteniendo el contacto físico de manera respetuosa, lo que indica que percibe y acepta el gesto como apoyo emocional”, explica Salomoni. Según el especialista, estas señales no verbales comunican comprensión y solidaridad sin necesidad de palabras, algo especialmente relevante considerando la tormenta mediática que rodea a la familia real noruega.
La princesa Amalia saludando a Harald. (Gtres)
Salomoni subraya además que este tipo de interacción refleja empatía y conexión genuina. “Máxima, como persona muy empática, utiliza cada pequeño gesto —la inclinación de la cabeza, las palmaditas, las caricias— para transmitir ternura y ofrecer consuelo. Y Harald lo acepta, mostrando que no se trata solo de un encuentro social, sino de un momento humano, de apoyo mutuo en medio de la tensión que atraviesa su familia”. Para el experto, este tipo de gestos revela mucho sobre la relación personal entre la ealeza y cómo los reyes europeos se apoyan entre ellos en situaciones delicadas.
También Guillermo Alejandro y Amalia saludaron a los reyes de Noruega, aunque ellos fueron menos cariñosos que Máxima. Como manda el protocolo, la princesa realizó una reverencia a Harald y Sonia, ante la mirada de sus padres.
Pese a los escándalos que rodean a la familia real noruega, la visita de Harald y Sonia ha sido recibida con entusiasmo por los deportistas, quienes han encontrado en sus reyes un apoyo firme en uno de los momentos más importantes de sus carreras. Para la Corona, este viaje ha servido tanto para representar a Noruega con unidad como para tomar un respiro de la tormenta mediática que sacude a la institución.
Harald y Sonia de Noruega se encuentran desde este sábado en Italia. A pesar de su avanzada edad, los reyes han querido poner tierra de por medio, dejando en su país la expectación por el caso de Marius Borg y la polémica por los correos electrónicos de su nuera, Mette-Marit, con Epstein, y están apoyandoa los 80 deportistas del equipo nacional en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.