Máxima de Holanda y la princesa Amalia acaparan todas las miradas en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026: un detalle importante y más miembros de la realeza
Máxima de Holanda y la princesa Amalia acaparan todas las miradas en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026: un detalle importante y más miembros de la realeza
Este viernes, dio comienzo el evento deportivo en una edición que prevé romper esquemas: 17 días de competición repartidos entre Milán y Cortina d'Ampezzo
Los reyes de Holanda, con la princesa Amalia, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. (Getty Images)
Todas las miradas estaban puestas en Italia. Y, como era de esperar, no defraudaron. Este viernes, dieron comienzo los Juegos Olímpicos de Invierno en una edición que prevé romper esquemas: 17 días de competición repartidos entre Milán y Cortina d'Ampezzo. Dos sedes separadas por más de 400 kilómetros a la que se suman otros enclaves emblemáticos como Val di Fiemme, Anterselva, Bormio o Livigno. Pero, más allá del deporte, esta cita cobra interés por los rostros conocidos o de la realeza europea que quieren vivirla en primera persona. Prueba de ello es que los reyes de Holanda, acompañados de la princesa Amalia, han estado en la ceremonia inaugural.
Las imágenes lo dicen todo. Guillermo y Máxima de Holanda, junto a la princesa heredera, siguieron la ceremonia desde las gradas. Lo hicieron con una actitud cercana y entregada más propia de unos aficionados que están viviendo el momento al máximo que de una presencia institucional. En todo momento, se mostraron sonriendo, aplaudiendo, con gestos de complicidad y momentos en los que no dudaron de ponerse en pie. Y tuvieron un detalle que no pasó desapercibido: los tres apostaron por prendas en color naranja, el tono que identifica a los deportistas de su país y que refuerza visualmente su apoyo al equipo nacional.
La presencia de Amalia de Holanda en estos Juegos Olímpicos va un paso más allá de lo anecdótico. El hecho de que la joven acompañase a sus progenitores en un evento de esta magnitud muestra que la princesa sigue ganando espacio, visibilidad y que está asentando su papel como heredera en un contexto internacional. Como siempre, lo ha hizo mostrándose cómoda, integral y compartiendo escena sin forzar protagonismos, pero dejando claro que ya forma parte del engranaje institucional de la Corona. Como decíamos, este tipo de apariciones, ligadas a grandes citas globales, contribuyen a reforzar su imagen pública.
La realeza holandesa no es la única que se desplazó hasta Milán. Tras su abdicación, Enrique de Luxemburgo no quiso faltar a la cita. Eso sí, en esta caso lo hizo en calidad de miembro del Comité Olímpico Internacional. Por otra parte, desde Reino Unido, viajaron la princesa Ana y Timothy Laurence. También estuvo presente Nora de Liechtenstein. Aunque entre todas destacó la presencia del príncipe ya que fue precisamente en unos Juegos Olímpicos, hace ahora dos décadas, donde presentó a Charlène de Mónaco como su pareja en Turín.
Alberto de Mónaco en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. (Getty Images)
Apuntar que no es inusual ver a la realeza holandesa apoyando a sus deportistas en citas olímpicas tan importantes. Prueba de ello es que se dejaron ver en los Juegos Olímpicos de París, en 2024. Los monarcas, junto a sus hijas, visitaron la Villa Olímpica y animaron a los competidores de su país en distintas disciplinas como el ciclismo, el hockey o waterpolo. Además, en aquella ocasión, también lucieron el naranja, reafirmando ese estilo cercano con el que han conectado con los aficionados y con los atletas. En sí, están muy comprometidos con destacar los grandes deportistas que alberga Holanda.
Todas las miradas estaban puestas en Italia. Y, como era de esperar, no defraudaron. Este viernes, dieron comienzo los Juegos Olímpicos de Invierno en una edición que prevé romper esquemas: 17 días de competición repartidos entre Milán y Cortina d'Ampezzo. Dos sedes separadas por más de 400 kilómetros a la que se suman otros enclaves emblemáticos como Val di Fiemme, Anterselva, Bormio o Livigno. Pero, más allá del deporte, esta cita cobra interés por los rostros conocidos o de la realeza europea que quieren vivirla en primera persona. Prueba de ello es que los reyes de Holanda, acompañados de la princesa Amalia, han estado en la ceremonia inaugural.