Cuando doña Letizia visitó este jueves las instalaciones de la firma Pedro García con motivo del centenario de su creación, le mostraron varios tejidos, algunos de ellos de lana churra. Bien informada, la Reina comentó que había “las churras y las merinas” y explicó que justo el día anterior había asistido a la presentación de la Alianza de la Lana, con la que se pretende “poner en valor y lograr un mayor aprovechamiento del producto de la lana”.
Y una forma que tiene doña Letizia de hacerlo, además de con sus actos, es a través de sus prendas de vestir. A la Reina le gusta mandar mensajes con la moda, una herramienta que utiliza con inteligencia. Este miércoles, sin ir más lejos, apostó por un traje azul marino y una blusa blanca con lazada de la firma Oteyza, ambas piezas confeccionadas con el primer paño en estambre 100% merino extrafino español capaz de competir con las mejores lanas internacionales. Una recuperación que la propia firma define como “la recuperación del legado histórico más importante de la moda española”.
La Reina con traje y camisa de Oteyza. (Europa Press)
Toda una declaración de intenciones que demuestra que su apuesta por la lana es firme y, además, necesaria, tal y como nos cuenta Ramón Cobo, responsable de Wool4Life, de Wooldreamers. En noviembre, y con motivo de un acto en Tudela, la Reina llevó un bolso artesanal que reivindicaba la lana española y la sostenibilidad. Se trataba de un modelo de la serie cápsula Paños de Guirra, diseñado por Inés Sistiaga, que pone en valor la lana de la oveja guirra, una raza autóctona en peligro de extinción, y confeccionado gracias al trabajo de Wool4Life.
Cobo cuenta a Vanitatis el impacto que tiene el respaldo de doña Letizia: “Se nota. La gente pregunta, ha crecido el interés. Se está dando a conocer al público los usos de la lana, su calidad, su versatilidad y su verdadero valor. Que una persona pública, y más la Reina, se ponga algo de tu marca tiene una repercusión enorme”.
La reina Letizia con su bolso de lana. (Limited Pictures)
La Alianza por la Lana, añade, ha logrado reunir a más de 400 personas con un objetivo común: dignificar este material no solo desde el punto de vista textil, sino también social, cultural y ecológico. “Se han organizado distintos actos para enseñar las virtudes de la lana más allá de la moda. Nosotros, por ejemplo, participamos en la galería Nebula y Kutrix con una exposición llamada #enLANA2, promovida por Teresa Herrero. Hemos aportado, junto a diferentes artistas, piezas y productos elaborados con lana local. Se trata de generar sinergias entre productores primarios y firmas finales, todos con el mismo objetivo: dar valor a la lana y a los oficios que hay a su alrededor”.
La situación actual, sin embargo, es compleja. “La lana no representa ni un 1% de las fibras que se utilizan a nivel mundial. Frente a las fibras sintéticas y a producciones poco éticas en terceros países, el textil ha perdido su valor real. Estamos llenando el mundo de plásticos y microfibras que tienen un coste social, medioambiental y humano muy alto, mientras el precio en el mercado es bajísimo”, lamenta.
Para Cobo, apostar por la lana es también una forma de sostener el territorio: “Cuando compras un producto de lana estás ayudando a conservar montes y prados, a mantener una economía rural y una cultura. No es fácil; se sostiene a base de mucho sacrificio familiar y económico. Pero gracias a la suma de mucha gente, estamos intentando que el consumidor entienda qué hay detrás de una bufanda de lana y tenga información para elegir bien”.
Ramón Cobo junto a la Reina en el acto de Aliana por la Lana. (Cortesía)
“Es importante saber de dónde viene nuestra ropa y, en el caso de Wool4Life, poder trazar todo su recorrido. Conservar el ciclo completo de la lana en España es, para nosotros, un acto de responsabilidad y de resistencia. Tener el ciclo íntegro nos permite comprender la materia desde su origen. Sabemos cómo llega cada vellón, quién lo ha cuidado y qué paisaje ha sostenido esa oveja. Clasificamos la lana con la misma mirada que tenían nuestros mayores; lavamos y secamos con criterios técnicos, pero también con intuición, e hilamos pensando en el carácter que queremos que tenga cada hilo. Nada está desconectado, y eso se nota en el resultado”, concluye.
En un momento en el que la industria textil se enfrenta al reto de reinventarse con criterios más éticos y sostenibles, el gesto de doña Letizia trasciende lo estético para convertirse en un posicionamiento claro. Su apoyo a iniciativas como la Alianza por la Lana y su elección consciente de prendas elaboradas con materia prima nacional no solo visibilizan un sector históricamente clave para España, sino que devuelven esperanza a quienes luchan por mantener vivos los oficios, el paisaje y la cultura que rodean al llamado ‘oro blanco’. Porque, como recuerdan sus impulsores, detrás de cada prenda de lana hay mucho más que moda: hay territorio, memoria y futuro.
Cuando doña Letizia visitó este jueves las instalaciones de la firma Pedro García con motivo del centenario de su creación, le mostraron varios tejidos, algunos de ellos de lana churra. Bien informada, la Reina comentó que había “las churras y las merinas” y explicó que justo el día anterior había asistido a la presentación de la Alianza de la Lana, con la que se pretende “poner en valor y lograr un mayor aprovechamiento del producto de la lana”.