La fotografía más icónica de Carolina de Mónaco cumple 40 años: elegancia al estilo Cruella de Vil junto a un Boston Terrier
El fotógrafo Helmut Newton retrató a la hija de Grace Kelly a lo largo de varios años, creando una serie de imágenes que se han convertido en parte esencial de la historia visual de la princesa
La princesa Carolina de Mónaco en 1986. (helmutnewtonfoundation)
Durante la visita del papa León XIV a Mónaco, llamó la atención el imponente retrato de Grace Kelly que presidía la sala donde el pontífice firmaba el libro de visitas en el Palacio del Príncipe. Se trata del lienzo original pintado por Ralph Wolfe Cowan en 1956. El artista estadoninse no ha sido el único en capturar la esencia de la familia monegasca. El legendario fotógrafo australiano de origen alemán, Helmut Newton, también tuvo ocasión de retratar a Carolina de Mónaco, y ahora ha salido a la luz una de sus instantáneas más icónicas.
La Fundación Helmut Newton dio a conocer un retrato histórico de la princesa, realizado en 1986 cuando tenía 29 años. En la imagen, Carolina posa junto a un Boston Terrier, vistiendo un elegante vestido negro de silueta ceñida y cuello alto, con mangas largas y líneas depuradas. La falda se abre de manera sutil, logrando una caída fluida que aporta movimiento y sofisticación al conjunto.
Carolina de Mónaco posando para el fotógrafo Helmut Newton en 1986. (helmutnewtonfoundation)
Aunque la calidad de la imagen no permite confirmarlo con certeza, todo indica que la princesa luce la tiara de Van Cleef & Arpels, formada por 144 diamantes, cedida por la propia casa joyera. Curiosamente, esta pieza fue utilizado en una sola ocasión por su madre, la princesa Grace, quien lo lució durante el baile celebrado en el Palacio del Príncipe en Montecarlo previo a la primera boda de Carolina con Philippe Junot en 1978.
También en 1986, junto a su esposa Alice Springs, retrató a Carolina con su hijo Andrea y Karl Lagerfeld en La Vigie, la residencia del diseñador durante más de una década, capturando un instante de intimidad y sofisticación que anticipaba la maestría de sus futuros retratos oficiales. Sin embargo, su obra más icónica llegó en 1988, con un retrato que inmortaliza a la princesa con un elegante vestido negro y su perro frente al Palacio del Príncipe, mientras el puerto y la silueta urbana de Montecarlo enmarcaban la escena.
Helmut Newton cultivó un vínculo creativo intenso y duradero con Carolina de Mónaco durante casi diez años. Tras establecerse en el principado a comienzos de la década de los ochenta, el fotógrafo capturó a la princesa de manera constante, tanto para publicaciones internacionales como para iniciativas culturales locales, incluidos los programas del Ballet de Montecarlo, del que la hermana del principe Alberto continúa siendo mecenas.
Carolina de Mónaco cogiendo a su hijo Andrea junto a Karl Lagerfeld. (Helmut Newton Foundation)
En 1992, la princesa Carolina distinguió a su amigo Newton con el título de "Oficial de las Artes, las Letras y las Ciencias"del principado, galardón que ese mismo año se sumó a la Gran Cruz al Mérito de la República Federal de Alemania. El fotógrafo vivió en Montecarlo desde 1981 hasta 2004, cuando falleció en Hollywood a los 83 años tras un accidente de tráfico. Al perder el control de su Cadillac y chocar contra un muro, se puso fin a una trayectoria marcada por la fotografía, el estilo y una fama que trascendió fronteras, consolidándolo como uno de los artistas más influyentes de su tiempo.
Durante la visita del papa León XIV a Mónaco, llamó la atención el imponente retrato de Grace Kelly que presidía la sala donde el pontífice firmaba el libro de visitas en el Palacio del Príncipe. Se trata del lienzo original pintado por Ralph Wolfe Cowan en 1956. El artista estadoninse no ha sido el único en capturar la esencia de la familia monegasca. El legendario fotógrafo australiano de origen alemán, Helmut Newton, también tuvo ocasión de retratar a Carolina de Mónaco, y ahora ha salido a la luz una de sus instantáneas más icónicas.