Alexandra de Hannover sobre Carolina de Mónaco: “Mi madre, aunque tiene responsabilidades reales, nunca ha pensado en limitarme”
La hija menor de la hermana de Alberto II, habitualmente reservada, habla sobre su vida familiar con motivo del Baile de la Rosa 2026
La vida de Alexandra de Hannover ha estado marcada por la trayectoria de sus padres, Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover. Aunque oficialmente nunca se divorciaron, dejaron de convivir en 2008, y él fijó hace unos años su residencia en Madrid. Mientras tanto, la princesa permaneció en el Principado hasta mudarse a Nueva York, donde se graduó en Ciencias Políticas. A pesar de la distancia, siempre ha mantenido su vínculo con los grandes eventos familiares, como el Baile de la Rosa, en el que debutó a los 15 años y al que continúa asistiendo anualmente, incluida la edición del pasado fin de semana.
Un acto en el que reapareció de la mano de su novio, Ben Sylvester Strautmann, y ocasión en la que habló sobre su familia y vida personal. "Recuerdo la primera vez que asistí a los ensayos… tenía 10 años, era el año del tema Rock 'n' Roll. Fue un momento muy especial para mí", explicó a la revista Gala. Esta última edición fue igualmente significativa, pues se trata de un evento familiar donde pudo ver a sus hermanos, sus esposas y a su hermana, compartiendo la velada de manera cercana y cálida.
Su hermana, Carlota, con quien mantiene una relación muy cercana, acaba de publicar un libro sobre filosofía y el duelo, un interés que Alexandra comparte con ella. “Empecé a escribir en Substack de forma anónima. Me propuse publicar textos cada semana, sin ser demasiado protectora con mi escritura, para no estar revisándola sin cesar”. Relató cómo toma notas de libros, películas y experiencias, reflexionando sobre la autoficción y los diarios personales, y cómo esta práctica se ha convertido en un ejercicio de disciplina y de constante aprendizaje.
Al finalizar sus estudios en Estados Unidos, Alexandra comprendió que quería dedicarse a la escritura, pero de manera más creativa y alejada del rigor académico, que a veces puede resultar limitante. “Quería ser más creativa”, afirmó para Gala. De niña, asistió a una escuela bilingüe en Mónaco y creció inmersa en el cine y la cultura estadounidense, lo que la hizo sentirse rápidamente culturalmente angloparlante, a diferencia de su madre y su hermana, que son francófonas.
Alexandra de Hannover se muestra cercana y natural al hablar de su familia. Ser la menor entre cuatro hermanos, los príncipes Augusto y Christian de Hannover y Pierre y Andrea Casiraghi, le hace sentirse "querida, mimada", disfrutando de una relación llena de complicidad y buen humor. Nacida en Austria, su identidad cultural es múltiple: “Cuando estoy en Mónaco me siento austriaca, y en Alemania o Austria con mis hermanos, monegasca. Soy un poco de ningún lugar y de todas partes a la vez”, confiesa.
Sobre su rol como princesa, Alexandra deja claro que quiere marcar su propio camino: “Quiero hacer algo con mi vida que no esté ligado a mi título”. A diferencia de su madre, con responsabilidades oficiales, ella no tiene ningún papel formal. “Mi madre, aunque tiene responsabilidades reales, nunca se ha planteado la posibilidad de limitarme. Me siento libre”, asegura, destacando la autonomía con la que puede desarrollar su carrera y sus proyectos personales.
La vida de Alexandra de Hannover ha estado marcada por la trayectoria de sus padres, Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover. Aunque oficialmente nunca se divorciaron, dejaron de convivir en 2008, y él fijó hace unos años su residencia en Madrid. Mientras tanto, la princesa permaneció en el Principado hasta mudarse a Nueva York, donde se graduó en Ciencias Políticas. A pesar de la distancia, siempre ha mantenido su vínculo con los grandes eventos familiares, como el Baile de la Rosa, en el que debutó a los 15 años y al que continúa asistiendo anualmente, incluida la edición del pasado fin de semana.