50 años sin Janis Joplin: la desafortunada vida sentimental de una rockera atormentada
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Murió a los 27 años

50 años sin Janis Joplin: la desafortunada vida sentimental de una rockera atormentada

Musa del movimiento hippie, tenía dos obsesiones en la vida: ser famosa y encontrar el amor. El primero lo logró; el segundo, a pesar de sus numerosos intentos, no

placeholder Foto: Janis Joplin. (EFE)
Janis Joplin. (EFE)

"No te imaginas qué difícil es ser yo", escribió Janis Joplin en una de las muchas cartas que envió a su madre. La musa del movimiento hippie nacido en San Francisco en los años 70 era en realidad de una ciudad tejana y su correspondencia comenzó en el mismo momento en el que se apartó de su familia para encontrar su propio camino en el mundo. Aunque ese paseo acabara de forma abrupta el 4 de octubre de 1970 por una sobredosis de heroína.

Todas las crónicas inciden en señalar que Joplin fue una artista atormentada e insegura. "Ella era infeliz e insatisfecha. La relación no era la más adecuada", decía su madre en referencia a una hija que no se llevaba bien con el resto de los hermanos y demandaba demasiada atención. Una mujer con más poder y fuerza en la voz que en el corazón. Su infancia en el colegio de Port Arthur al que iba no ayudó a formar una personalidad serena: no encajaba en una sociedad demasiado conservadora para sus gustos y tampoco en un colegio que premiaba al deportista más laureado o a la chica más guapa. A ella la nominaron un año para el premio al 'hombre más feo' del campus.

placeholder Janis Joplin, en una imagen de 1969. (Getty)
Janis Joplin, en una imagen de 1969. (Getty)

Myra Friedman, autora de la biografía de Janis Joplin 'Buried Alive', recoge cómo la madre de Janis, Dorothy Joplin, le confesó que su hija escribió una "carta angustiada en la que exponía todos los detalles sangrientos de cómo la había marcado el concurso". Una semana después dejó la escuela, hizo las maletas y se dirigió a San Francisco. Años más tarde volvería al mismo lugar para regodearse: la cantante contaba a un reportero que solo estaba allí para "ver a todos esos niños que todavía están trabajando en estaciones de servicio y conduciendo camiones de limpieza en seco mientras yo gano 50.000 dólares por noche".

Lo que quiero, lo que encuentro

Cantaba Janis en 'To love somebody': “Hay una luz, cierto tipo de luz, que nunca ha brillado para mí. Quiero que toda mi vida sea vivirla contigo amor, eso lo que quiero”. El anhelo de la cantante nunca se hizo realidad. Sus frustraciones encontraban consuelo en el alcohol y las drogas, que se convirtieron en refugio para sus temores y angustias.

Durante una de sus giras, Joplin llegó a decir: "Cada noche hago el amor con 25.000 personas en el escenario y luego me vuelvo sola a casa". Pero su lista de amantes no solo era una bonita aunque triste metáfora: el listado de amores fugaces que pasaron por su vida incluía hombres y mujeres, pero ninguno con la suficiente luz como para iluminar a una Joplin que vivía entre tinieblas. Peter LeBlanc fue el primero que lo intentó cuando la cantante llegó a San Francisco. Sin embargo, el noviazgo que ella mantenía con sus adicciones la llevó a volver de nuevo a su Texas natal para intentar reconducirse. Joplin y LeBlanc mantuvieron el contacto por carta hasta que decidió presentarse en su casa para pedir su mano. Ella aceptó, los planes de boda se pusieron en marcha, pero la cantante descubrió que le había sido infiel y la luz que la había iluminado se apagó de golpe.

Próxima parada: desengaño

Janis volvería a ilusionarse varias veces más, pero con un resultado similar: eran los tiempos del amor libre y ella buscaba un compañero para toda la vida. Le pasó con el guitarrista Sam Andrew y volvió a ocurrir con Jae Whitaker, una mujer con la que tuvo una relación sentimental más o menos estable durante un año pero que saltó por los aires cuando empezaron a vivir juntas. Leonor Cohen (“Ella no me buscaba a mí, estaba buscando a Kris Kristofferson; yo no la buscaba, estaba buscando a Brigitte Bardot. Pero caímos en los brazos del otro como por una especie de proceso de eliminación”), Jim Morrison (con el que se encerró en una habitación de hotel en San Francisco en 1967 mientras la novia del cantante aporreaba la puerta) y Eric Clapton también se cuentan entre sus amantes, aunque este último forma parte de las leyendas en torno a la cantante.

placeholder Janis Joplin, con Big Brother And The Holding Company. (Getty)
Janis Joplin, con Big Brother And The Holding Company. (Getty)

El relato sitúa la escena en una noche de 1968. Tras un concierto en San Francisco, Janis Joplin estaba harta de ver cómo sus compañeros de banda organizaban encuentros con las groupies, así que le pidió a uno de ellos que saliera a la calle y le trajera al hombre más apuesto que encontrara. Poco después, el encargado de la misión regresó con un joven de 23 años con barba y algo tímido. “Hoy es tu día de suerte, ¿cómo te llamas?”, preguntó Janis. “Eric”, contestó nervioso el tipo. Su apellido era Clapton.

La última oportunidad para que Janis se redimiera le llegó en Brasil. La cantante aparcó las drogas y el alcohol durante su estancia en el país de la samba, donde pasó unos meses: "Me he dado cuenta por primera vez de que no tengo que estar sobre un escenario doce meses al año", explicó en una entrevista para 'Rolling Stone'. En la playa de Ipanema conoció a un profesor de colegio que no supo que se estaba citando con una de las voces del blues más famosas de toda la historia hasta la tercera cita. David Niehouse fue el último tren hacia la esperanza pero unas cartas sin recibir, una mala racha y el reencuentro de la cantante con su amiga Peggy Caserta la devolvió a la senda de la heroína y el alcohol.

Janis Joplin tenía 27 años cuando murió, los mismos que Jimi Hendrix, Jim Morrison, Amy Winehouse y Kurt Cobain, miembros todos ellos del desdichado Club de los 27.

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