¿Te lo pondrías? Las locuras que dicta para este otoño la pasarela masculina
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¿Te lo pondrías? Las locuras que dicta para este otoño la pasarela masculina

Unos zahones vaqueros sin pantalones debajo, un jersey estampado con la cara de un monstruo retro o unos pantalones llenos de parches de colores

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Unos zahones vaqueros sin pantalones debajo, un jersey estampado con la cara de un monstruo retro o unos pantalones llenos de parches de colores.¿Serías capaz de salir con algo de ello a la calle? Alguno habrá respondido que jamás en la vida. Otros, que quizás en una fiesta de disfraces ysolo los más atrevidos les darían una oportunidad.A veces, la moda adopta un punto experimental (llámenlo ridículo si lo prefieren) cuyo objetivo es llamar la atención. Si antes esos toques de chifladura se limitaban a los desfiles femeninos -históricamente mucho más abiertos a las fantasías de los diseñadores-, ahora van apareciendo en los de hombre, por lo que la moda masculina es últimamente de todomenos aburrida. ¡Si hasta la sastrería más clásica se llena de tejidos inusuales y de cortes radicales!

Pero ¿qué busca el diseñador mostrando una prenda o un accesorio llamativo, extraño, inusual o como quieran adjetivarlo? Tengan seguro que muchas de esas piezas o ese look explosivo que verán hasta la saciedad en las revistas/webs/blogs especializados pocas veces (e incluso jamás) se verán en la calle porque ni siquiera se habrá producido. Su objetivo es, simplemente, llamar la atención porque en un desfile el estilismo lo es todo.

Ahí tienen, por ejemplo, uno temático. El rollo cowboy que propone la italiana Versace con el uso de chaparreras sobre simples calzoncillos, está tomado claramente de la iconografía gay. ¿Y qué dicen de los pantalones parcheados de Junya Watanabe? Recuerdan a los muñecos vestidos de payaso que eran furor en los años 70. Y ya puestos a ver payasadas, no se pierdan el total look de Thom Browne. No hay palabras para describir su trabajo. Es o una obra de arte (por conseguir esa armonía en las estructuras) o un completo desastre (por el extremismo de las mismas). A ello se le suma que no hay ni un centímetro sin estampar: todo está lleno de hojas, desde el calzado hasta los guantes.

Los diseñadores londinenses merecen, por supuesto, mención especial. Ellos llevan la excentricidad en los genes, después de todo, la capital británica es una de las más (si no la más) originales, frescas y transgresoras de toda Europa. Allí la herencia punk sigue muy viva. Fíjense bien en la nueva promesa Katie Eary, que ha sabido dar a la imagen del punk de toda la vida un toque techno. Y a Sarah Burton, la directora creativa de Alexander McQueen, que ha recuperado el espíritu ochentero del punk en tartán y todo. Claro que para reinas punkarras, Vivianne Westwood, que siempre ha sabido dar al hombre un toque transgresor pero que muy pocos han tenido los arrestos para llevarlo.

Si hay un diseñador que ha sabido predicar con el ejemplo ese es Marc Jacobs. El americano da un paso más allá a sus faldas y las transforma en falda-pantalón (tan odiada por muchas mujeres) y las complementa con sneakers, para completar un look deportivo-sofisticado solo apto para osados. Y ya que hemos entrado en un tema típicamente masculino como es el deporte, ¿qué les sugiere la camiseta que evoca un balón de baloncesto de Givenchy?

Uno de los enfants terribles de la industria británica es Jeremy Scott. Además de plasmar sus 'locuras' en Moschinocon su propia línea, acaba de lanzar para hombre unos jerséis inspirados en los monstruos y en la tipografía del mítico cómic Creepy. Aunque para ideas pop, las de Walter van Beirendonck. El belga resurge ahora igual de imaginativo y fresco que como lo hiciera en los años 90.

Y, atención, porque si hay una prenda que quiere entrar (ya lo está haciendo, de hecho) en el armario masculino es el legging. Diesel los presenta en tela vaquera y John Galliano los pone con los faldones de la camisa por fuera. Eso sí, hay que estar delgadísimo (tampoco piernas musculadas) para que esta prenda siente bien. Aunque, para tapar fallos, nada mejor que ponerlos debajo de bermudas, como hace Issey Miyake, que, además, los llena de prints futuristas, gráficos y electrizantes.

Otros diseñadores viajan al pasado para recibir inspiración. Dolce & Gabbana son unos de ellos. Sus jerséis podrían ser parte del atrezzo de un capítulo de Juego de Tronos; o Damir Doma, que mediante rústicos collares de bolas y pieles convierte a sus hombres en chamanes. O los abrigos de 'tela de tapicería' de Etro, que parecen surgir de los años 70.

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