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La testosterona es la debilidad de los brokers

La testosterona es la hormona masculina por excelencia. Pero el organismo no puede segregarla infinitamente. ¿Y si se recurre a los suplementos?

Foto: La testosterona es la debilidad de los brokers

La testosterona es la hormona masculina por excelencia y a ella se atribuyen, con mayor o menor acierto, un sinfín de propiedades asociadas a la virilidad: dinamismo, actividad, agresividad, potencia sexual… Pero la capacidad del organismo de segregarla no es infinita y con el paso de los años sus niveles en sangre van disminuyendo; es entonces cuando muchos varones se plantean recurrir a los suplementos de testosterona. La tentación es grande, pero hay que conocer sus riesgos: según una reciente investigación, estos suplementos pueden aumentar entre un 20 y un 30% el riesgo cardiovascular.

Así lo asegura un estudio publicado en la revista PLOS One: tras revisar los historiales médicos de 55.000 hombres tratados con testosterona, se comparó el riesgo de padecer un infarto de miocardio un año antes de empezar el tratamiento y 90 días después de la primera dosis hormonal. Así, se observó que los hombres mayores de 65 años habían duplicado el riesgo de sufrir un infarto, mientras que en los más jóvenes el riesgo se incrementaba en aquellos que ya presentaban un historial de enfermedad cardiovascular.

Este estudio viene a sumarse a otros previos que ya advertían de posibles efectos negativos -disminución del colesterol ‘bueno’, hipertensión, incremento de la coagulabilidad…- asociados al uso de la terapia con testosterona. Ante esta situación, el doctor Carlos de Teresa, representante de la Fundación Española del Corazón, asegura que "estos trabajos subrayan la necesidad de controlar y supervisar muy bien a los pacientes que reciben estos suplementos".

En la teoría, la terapia sustitutiva con testosterona sólo debe utilizarse bajo una estricta prescripción médica y, como recuerda el doctor Ignacio Moncada, coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología, "únicamente está indicada cuando hay un déficit; si no lo hay, puede ser arriesgado para la salu". En la práctica, explica el doctor De Teresa, "pese a su estricta regulación en el mercado, la venta en Internet de estos suplementos es muy amplia, y muchos portales se están especializando en el sector de forma ilegal".

Quienes recurren a estos circuitos fuera de la legalidad son, habitualmente, hombres que no tienen realmente un déficit de testosterona y que, por tanto, no serían candidatos a ser tratados con la terapia sustitutiva. En Estados Unidos, y de la mano de la crisis, se ha disparado el número de varones -sobre todo en el sector bursátil y financiero- que buscan una mayor agresividad y dinamismo como estrategia para competir con los colegas más jóvenes.

Pero cuidado: si un hombre con niveles normales de testosterona empieza a incrementarlos con suplementos, explica el doctor Moncada, "puede sufrir algunos efectos adversos, como demasiados hematíes, un incremento de apneas del sueño, de retención de líquidos o de problemas prostáticos. Pero, además, ocurre que el mecanismo de secreción de la testosterona endógena, la que fabrican los testículos, se va a ver alterado: si el organismo detecta que hay más testosterona de la necesaria, deja de fabricarla por sí mismo, y esto puede conducir a una atrofia testicular y a un descenso de la fertilidad. Por eso, hay que tener claro médicamente quién y cuándo debe ser tratado con esta hormona".

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