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'First Dates' en la vida real: cinco cosas que sí hay que hacer en una primera cita

Ya nos han hablado bastante de lo que (supuestamente) no hay que hacer, pero poco se habla de lo que nos ayudará realmente a saber si deseamos (y nos conviene) emplazarnos a una segunda cita

Foto: Woody Allen te da muchas claves en 'Midnight in Paris'.
Woody Allen te da muchas claves en 'Midnight in Paris'.

El complicado y a la vez maravilloso mundo de las primeras citas. “¡Qué decir de él que no se haya dicho ya!”, pensarán algunos. Una verdad a medias ya que si no, ¿por qué es un éxito de audiencia el programa ‘First Dates’? Exacto. Las primeras veces (y en especial las que tienen que ver con el sexo y con las relaciones sentimentales) siguen intrigando a mujeres y a hombres (y viceversa) por igual. A nadie le importa cómo fue nuestro primer día de trabajo, excepto a nuestras madres. Esto es así. Sin embargo, a todo el mundo le interesa saber por qué las citas no funcionan. Y ahí, señores y señoras del jurado, puede que esté el gran problema. Porque como diría el mítico entrenador Louis van Gaal: “Siempre negativo, nunca positivo”.

Adoramos el reality capitaneado por el celestino Carlos Sobera porque ansiamos analizar los defectos de los ‘concursantes’ para ver si no los cometemos nosotros la próxima vez que nos encontremos en dicha situación (aunque sin cámaras de televisión de por medio, seguramente). Cierto es que el miedo a fracasar en una primera cita es muy alto. Y no es infundado. Las estadísticas no engañan (como el algodón).

Cine con palomitas, plan inmejorable para una primera cita. (Fotograma de '500 días de verano')
Cine con palomitas, plan inmejorable para una primera cita. (Fotograma de '500 días de verano')

Según un estudio llevado a cabo por la compañía internacional Time Out (dedicada a analizar los modos de vida y las relaciones interpersonales), en el que se encuestaron a más de 11.000 personas en 24 ciudades correspondientes a cuatro continentes, solo el 40% de las primeras citas dan paso a una segunda. El lado positivo es que el 53% de ellas acaba con un beso (menos da una piedra) y el 20% termina en relaciones sexuales (eso que nos llevamos).

Si bien han corrido ríos de tinta sobre qué no hacer durante la primera toma de contacto con esa cita que te ha organizado la pesada de tu madre (un beso a todas las madres desde aquí) o tus amigos (otro para ellos también), hoy vamos a enfrentarnos a la perspectiva de una primera cita desde un prisma diferente. ¿Qué hacer para que una primera cita sea satisfactoria, independientemente de si termináis o no pasando por el altar? Vayamos al lío.

1. Tener cero expectativas

No se trata de que reduzcas el nivel de las mismas. Se trata de que no tengas ninguna. Ni la más mínima. ¿Un poco frío? Puede, pero ¿seguro que quieres seguir aferrándote a las ‘first dates’ pastelosas e irreales de las comedias románticas? Ni tú eres Julia Roberts, ni él es un pobre librero llamado Hugh Grant, asúmelo. Además, el consejo de no aferrarse desesperadamente a las expectativas no nos lo hemos sacado de la manga ni de ningún libro de autoayuda. Lo dijo el mismísimo (e inteligentísimo) Stephen Hawking: “Cuando las expectativas de uno se reducen a cero, uno aprecia realmente todo lo que tiene”. Lo dicho.

2. Ser totalmente sinceros

Seguro que si te hubiesen conectado al polígrafo durante tu última primera cita, este habría explosionado. Puede que a nuestro interlocutor le guste el campo y tú seas más bien de asfalto, ¿y qué? No te inventes que te encanta hacer montañismo cuando lo único que has comprado en tu vida en Decathlon fue una toalla para irte a la piscina de ese hotel tan cuqui en pleno centro de la ciudad. No tener cosas en común puede hacer más interesante si cabe la cita. ¿Entendido?

3. Preguntar todo lo que nos dé la gana

“No hagas demasiadas preguntas. Una cita no es una entrevista de trabajo”, afirma tajantemente mucha gente. Personas que, seguramente, ya tienen pareja. Por lo tanto, ya se les ha olvidado que las primeras citas tienen mucho de proceso de selección, no nos engañemos. Cierto es que no se trata de ponernos en modo Ana Pastor con nuestra cita (y ponerle entre la espada y la pared hasta que nos confiese si es intolerante a la lactosa), pero que a nadie se le olvide que las primeras citas son un casting. Exacto. ¿Puedes tener un mal día? Claro. ¿Tendrás una segunda oportunidad? Lo dudamos (y menos si tienes enfrente a Risto Mejide). Por eso, si quieres saber por qué nunca ha tenido pareja estable o si se ve teniendo hijos en un futuro no muy lejano, no te cortes. La vida es demasiado corta (valga la redundancia) como para malgastar nuestro maravilloso tiempo. Así pues, vayamos al grano.

4. Ser nosotros mismos

Algo bastante típico en las primeras citas es cohibirse ante la posibilidad del ‘qué pensará de mí si hago o digo esto’. Olvídalo y muéstrate tal y como tú eres. ¿Qué quieres pedir agua del grifo con un solo hielo en forma de cuadrado perfecto porque le tienes miedo a los cubitos normales desde que se te quedara uno pegado a la lengua cuando eras un bebé? Hazlo. ¿Que necesitas ver la cocina del restaurante para asegurarte de que cumple con todos los requisitos sanitarios? Pues allá que vas. ¿Para qué dejar para mañana lo que tu posible pareja va a descubrir más tarde o más temprano? Todos somos raros, mucho. No lo olvidemos. Y el que esté libre de fobias, filias o taras que tire la primera piedra.

5. Dejar bien claro lo que estamos buscando

Quizá el punto más delicado de toda primera cita, pero también el que merece mayor atención. No todos buscamos lo mismo cuando aceptamos cenar, comer, pasear, ir al cine…etc., con una cita. Hay quienes buscan el amor, otros no piensan más allá que en disfrutar de una agradable compañía, también están las personas a las que solo les interesa el sexo, los que buscan una pareja para formar una familia… ¡Para gustos, colores! Sin embargo, y esto pasa sobre todo con las mujeres, este punto se considera tabú hasta que las dos personas no se conocen un poco más. ¿Por qué dejar algo tan importante para el final? Si entramos en una tienda de informática buscando un ordenador, ¿acaso no lo exponemos de manera clara y concisa? ¿A qué no le decimos al dependiente “oye mira, es que quiero un ordenador, pero igual antes me conformo con una tablet por si de repente cambia de opinión y se convierte en PC”?

Que la suerte te acompañe y si no es el caso, pide la cuenta y a casa.

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