ESCAPADAS

Senderismo: tres rutas espectaculares en Madrid para hacer este fin de semana

Nos vamos a La Barranca, a la sombra de la Bola del Mundo, a las cascadas del Purgatorio desde El Paular y al Cancho de la Cabeza desde Patones. Había que elegir

Foto: La Barranca en Navacerrada. (Foto: Hugo Fernandez/Comunidad de Madrid)
La Barranca en Navacerrada. (Foto: Hugo Fernandez/Comunidad de Madrid)

Madrid es una gran ciudad, con todo lo que eso significa, pero también un paraíso verde más allá de sus fronteras urbanitas. Así que no te conformes con ver estos edenes desde un rascacielos o una azotea privilegiada. Ponte las botas, literal, y échate a andar. La capital, pese a sus hechuras, también está en el campo. El valle del Lozoya, la Pedriza, escenario como el Cabo de Gata y el desierto de Tabernas de spaguetti westerns; el camino Schmidt, en el origen del senderismo por estas tierras; la laguna de Peñalara, los Chorros del Manzanares e incluso la Casa de Campo, con sus valles, lago, cerros y arroyos, donde se pueden recorrer hasta 13 kilómetros. Nosotros te proponemos tres rutas espectaculares para hacer ya. Este mismo fin de semana. ¿Para qué esperar?

1. El Valle de la Barranca, bajo la Bola del Mundo

Si te adentras en este valle estarás a los pies de la Bola del Mundo y la Maliciosa, que son cumbres de más de dos mil metros, en plena sierra de Guadarrama y dentro de Navacerrada. Verás pinos y más pinos, si tienes suerte setas, y podrás seguir el curso de un afluente del Manzanares, el Samburiel (o Navacerrada). Son en total 11 kilómetros sin ninguna dificultad, que se hacen en unas cuatro tranquilas horas. Otra cosa ya es atreverse con el 'kilómetro vertical', o sea, salvar los mil metros de desnivel que llegan a la Maliciosa, llamada así por ser tan escarpada. Inevitable acordarse de la Maladeta, en los Pirineos.

La Barranca, agua, pinos silvestres y montaña. (Foto: Turismo de Madrid)
La Barranca, agua, pinos silvestres y montaña. (Foto: Turismo de Madrid)

Cómo llegar: en coche por la A-6 hasta Villalba, donde se coge el desvío a la M-607 dirección Navacerrada. El sendero señalizado sale frente al hotel La Barranca, que por cierto está cerrado, junto al aparcamiento. Lo primero que se ve son dos embalses que ya empiezan a embellecer, y cómo, el paisaje: el de Navacerrada y el del Ejército del Aire, una estampa idílica la del agua entre montañas. Hay que seguir, direccion norte, hasta dar con la senda Ortiz, encontrarse con el arroyo del Chiquillo y llegar a la pista que va al Mirador de la Canchas, con unas vistas espectaculares, para iniciar un acusado descenso ya de vuelta, reponiendo fuerzas en las fuentes de la Campanilla, que la tiene, y la de Mingo. Todo es muy bucólico, incluso con cascadas.

Una curiosidad: te toparás con el Real Sanatorio de Guadarrama, de 1918, al que ya cantó Antonio Machado ("mansión de noche larga y fiebre lenta") -es leer el poema y entrar las ganas de coger el tren-, en el que estuvo ingresado Cela -donde escribió su 'Pabellón de reposo'- y que fue escenario de 'La noche de Walpurgis', una película de terror en toda regla de 1971 con Paul Naschy (hombres lobos y demás). Para quitarte el miedo, el parque forestal De Pino a Pino, con tirolinas gigantes, puentes, lianas y esas cosas. Difícil no sentirse un Tarzán (o una Jane).

2. De Patones al Cancho de la Cabeza

Recordaremos que Patones de Arriba es uno de los pueblos más bellos, sino el más, de la Comunidad de Madrid, por su entorno y por su arquitectura negra, esas preciosas casas de pizarra. Muy encantador y auténtico. Y lo hemos tomado de punto de partida para esta ruta que circular asciende a su punto más alto, la cumbre del Cancho de la Cabeza, que está a 1.263 metros y desde donde se tienen unas vistas soberbias de la sierra Norte, del embalse del Atazar, de la propia villa y de hitos del Sistema Central como son la Pedriza, el Pico de San Pedro o la sierra de la Cabrera. Caminarás 12,5 kilómetros en total y no te llevará más de cuatro horas. ¿La vegetación? Mucha jara, retama y cantueso.

Lo que verás si haces la ruta de Patones al Cancho de la Cabeza. (Foto: Turismo de Patones)
Lo que verás si haces la ruta de Patones al Cancho de la Cabeza. (Foto: Turismo de Patones)

Cómo llegar: A Patones se va desde Madrid por la A-I tomando la salida del kilómetro 50 en dirección Torrelaguna por la N-320. Cruzada esta localidad, hay que seguir por la M-102 hasta encontrarlo. La ruta sale del punto de información turística de Patones de Abajo, sigue por la senda del Barranco hasta Patones de Arriba, continúa por el descansadero de caballos -qué pena no tener el nuestro- hasta alcanzar la Peña Escrita a la vera del arroyo. Ya desde allí se asciende al Cancho por un cortafuegos. No faltan aquí tampoco el lavadero, el puente de piedra o la cascada. Todo muy bucólico.

Una curiosidad: Patones de Arriba o el Pequeño Reino de Patones, como se conoce de antaño, es el típico pueblo para quedarse. Además de todo lo dicho, tiene hotelitos rurales (El Tiempo Perdido), restaurantes tradicionales (El Poleo, en el mismo hotel) y tentadoras tiendas de artesanía. Y como es un reino, tenía rey, que era el antiguo alcalde y juez de paz, un sabio que consiguió meterse en el bolsillo al mismísimo e insigne Carlos III

Así es Patones. (Foto: Juan Castro/Comunidad de Madrid)
Así es Patones. (Foto: Juan Castro/Comunidad de Madrid)

3. Cascada del Purgatorio, más cerca del cielo

Aviso a navegantes, este es uno de los lugares más bonitos y de mayor valor ecológico de la Comunidad, catalogado por ella misma como "de gran fragilidad medioambiental". Aquí habitan la nutria y el desmán de los Pirineos, un familiar del topo. No hay nada como hacer la ruta, que discurre entre robles y pinares, en época de deshielo, cuando la nieve de la Morcuera se hace agua y se precipita. Para saberlo todo, el Centro de Visitantes del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, enclavado en el valle del Paular, junto al puente del Perdón, del siglo XIV pero reformado en el XVIII, sobre el Lozoya, en Rascafría, otro de los regalos de este viaje. En unas dos horas se recorren seis kilómetros y medio.

Cascadas del Purgatorio. (Foto: Senderismo Madrid)
Cascadas del Purgatorio. (Foto: Senderismo Madrid)
Cómo llegar: por la A-I, salida 69 hacia la carretera M-604 en dirección Rascafría y Lozoya. Una vez en Rascafría, se trata de continuar por la misma carretera unos dos kilómetros hacia el puerto de Cotos hasta el centro de visitantes, que está en el kilómetro 27,6. Desde el mismo puente del Perdón, frente al monasterio del Paular, del siglo XIV, otro regalo, sale una pista asfaltada que pasa por el albergue Los Batanes y te lleva al área recreativa de Las Presillas, sí, donde las piscinas fluviales que hace el río Lozoya.

De aquí ya se coge el Camino Viejo de Madrid, el que va a la Morcuera, hasta alcanzar el angosto valle del arroyo Aguilón, tras cruzar su puente. Esto ya es el paraíso. Mira a tu alrededor: pozas de aguas cristalinas, saltos aquí y allá, praderas y, por fin, las dos cascadas, una de las cuales cae cual cola de caballo. La otra hay que ganársela y trepar por unas rocas.

El majestuoso monasterio del Paular en un no menos majestuoso paisaje. (Foto: Turismo de Madrid)
El majestuoso monasterio del Paular en un no menos majestuoso paisaje. (Foto: Turismo de Madrid)

Una curiosidad: junto al centro de visitantes, está el arboreto Giner de los Ríos, con más de 200 especies arbóreas y arbustivas de los bosques caducifolios de Europa, Asia y América. Así que antes o después de tu ruta, puedes hacer una inmersión botánica. Nunca viene mal.

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