La fiebre por los porcentajes cosméticos
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DUDAS Y PREGUNTAS

La fiebre por los porcentajes cosméticos

Cuanto mayor es la concentración de un ingrediente, más eficaz resulta la fórmula: esta creencia habitual sienta las bases cuando nos lanzamos a la búsqueda del cosmético perfecto

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Nataliya Melnychut para Unsplash.

Cuanto mayor es la concentración de un ingrediente, más eficaz resulta la fórmula: esta creencia habitual sienta las bases cuando nos lanzamos a la búsqueda del cosmético perfecto.

Te han dicho que la vitamina C es fantástica para iluminar la piel y luchar contra los radicales libres del sol y la contaminación, y que el retinol es el activo estrella para combatir el envejecimiento, las arrugas y las marquitas del acné. Así que vas a la farmacia o perfumería con el objetivo de 'ande o no ande, caballo grande'; es decir, porcentaje a tope. En la infinita oferta cosmética encuentras productos con vitamina C entre el 8 y el 20% y retinoles entre el 0,1 y el 1%.

Foto: Coline Hasle para Unsplash.

Y automáticamente piensas: el más alto es el mejor. ¿Estás en lo cierto? ¿Hay relación entre la eficacia y la cantidad de un ingrediente? Pues resulta que no. Como explica Laura Bey, química orgánica, investigadora y formuladora cosmética, “la efectividad de un activo no es directamente proporcional a su nivel de inclusión en una fórmula, ya que hay muchos factores determinantes. Por ejemplo, de nada sirve añadir una alta concentración de ácido ascórbico (vitamina C) si no se estabiliza de una manera correcta y su sistema y diseño de envasado no es ideal, puesto que si no se tiene en cuenta el producto de manera global y solo nos centramos en la concentración de ciertos ingredientes, corremos el riesgo de acabar con un producto de actividad nula”. Uno de los factores más importantes para saber si un sérum o crema cumple lo que promete es la estabilidad de la fórmula.

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Nataliya Melnychut para Unsplash.

Los productos se diseñan para que puedan mantenerse en equilibrio estable o volver al mismo estado tras sufrir perturbaciones, como cambios de temperatura, pH o el modo de aplicación. “A la hora de hablar de estabilidad, la cual hace referencia al plazo de un activo para conservar sus propiedades y garantizar su efecto, todo influye: el envase debe estar herméticamente cerrado y cuanto más oscuro y opaco sea mejor, ya que evita que la luz entre en contacto con la fórmula y esta sea funcional más tiempo; también es preferible el cristal al plástico, porque es más aislante. En la aplicación, lo ideal es no manipular el producto metiendo los dedos directamente en el envase y usar una espátula. Si no fuera posible, al menos hay que tener las manos limpias; por eso recomiendo los sistemas airless en lugar de los tarros”, aconseja la química, que también advierte de que el cuarto de baño no es el lugar idóneo para colocar nuestras cremitas: el perfecto es fresco, seco y oscuro, sin incidencia solar directa. “Puede ser otra habitación o un estante que puedas mover”.

Más no es siempre más

Una vez hemos tomado nota del 'dormitorio' que destinamos a los productos beauty y de cómo deben venir 'vestidos', vayamos a la concentración. La dermatóloga Rosa del Río, del Grupo Pedro Jaén, apacigua el furor por los porcentajes disparados: “Es cierto que se necesita una cantidad mínima de principio activo para que sea eficaz, pero eso no quiere decir que incrementarla desmesuradamente haga lo mismo con su eficacia. Por ejemplo, la concentración de la vitamina C suele oscilar entre el 8% y el 15% porque sabemos que el 8% es el mínimo recomendable para que haga efecto y más allá del 20% no solo no obtenemos mejores resultados, sino que además puede irritar mucho el cutis. Con el retinol pasa un poco lo mismo. En este caso hemos de tener en cuenta que tenemos la forma pura (el ácido retinoico) y derivados como el retinol o el retinaldehído, y las concentraciones no son equivalentes”.

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Nataliya Melnychut para Unsplash.

Pero volviendo a la vitamina C, esta es un caso un poco peculiar, porque desde un punto de vista estrictamente biológico, el ácido ascórbico, que es vitamina C pura, sería la forma más eficaz, lo que ocurre es que es más inestable y necesita formularse en un medio ácido (un pH menor de 3,5) para conseguirlo y que se absorba de una manera adecuada. Como los usuarios no somos profesionales, necesitamos pautas sencillas y claras. Nos las proporciona la doctora del Río: “Si tienes la piel muy sensible es mejor aplicar derivados de la vitamina C o crema en lugar de sérum e incrementar un poco el pH (al 5-6) porque, aunque pierdes un poquito de eficacia, ganas en seguridad, dado que el ácido ascórbico puede irritar. Con respecto a los retinoles, el retinol en sí mismo es más eficaz a mayor concentración, aunque depende del excipiente en el que se encuentre.

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Hay que tener en cuenta que las grandes concentraciones pueden irritar las pieles más sensibles, algo que también sucede si se hace un uso inadecuado del producto. Por eso solemos empezar con las pequeñas e ir aumentando en función de la tolerancia de cada paciente. Sus derivados, como el retinaldehído o el palmitato de retinol, pueden ir en porcentajes mayores porque se toleran mejor (son menos irritantes). También están surgiendo fitorretinoles (derivados vegetales) que buscan la misma eficacia, pero sin ese efecto irritante”. Y si hablamos de activos para renovar la piel, el retinol, aunque sí la estrella, no es el único. Contamos con los alfahidroxiácidos, como el ácido glicólico. “En este caso solemos empezar con un 8%, llegando a un máximo del 15%. Para uso médico (en los peelings) podemos oscilar entre el 30% y el 50% según las necesidades de cada paciente. Ocurre parecido con el ácido retinoico, que solo puede dispensarse con receta médica, en este caso por ser un medicamento”, añade la dermatóloga.

El sérum, el más potente

Hablar de cremas es más común que hablar de sérums. Sin embargo, este último por lo general se utiliza para formulaciones más puras. Por ejemplo, en el caso de la vitamina C, que se combina muy bien con otros antioxidantes en este formato. Las cremas, en cambio, suelen reservarse para formulaciones más suaves con un pH mayor a base de derivados de estos principios activos. Pero pongamos por caso que nos hemos vuelto locas en la búsqueda del cosmético más rebosante de activos sin medir las consecuencias.

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¿Qué puede ocurrir? Aparte de que la fórmula podría no resultar competente si desechamos la importancia del material del envase, del sistema de cierre, de cómo lo usemos o qué lugar le demos en casa, hay otras consecuencias, que detalla Rosa del Río: “El riesgo de una concentración muy alta es que la piel se irrite y aparezcan rojeces, quemazón, sequedad, descamación o incluso abrasiones o pequeñas heriditas. No obstante, en líneas generales, la vitamina C en las dosis que se formulan habitualmente los cosméticos del mercado se tolera bastante bien. Por su parte, cuando recomendamos retinoles es conveniente empezar con concentraciones más bajitas e ir aumentándolas, así como los días de aplicación, en función de la tolerancia”. Lo que siempre es fundamental, como apunta la dermatóloga, es hacer una valoración previa de la piel para ver si es especialmente sensible y tener en cuenta si tiene patologías dermatológicas previas.

Las ampollas 7 días con Naturetinol de Diadermine (9,99 euros) están hechas a base de extractos botánicos con la eficacia del retinol pero muy tolerante con las pieles sensibles.

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Diadermine.

Hoy en El Corte Inglés

C Ferulic Edafense, de Endocare (51,21 euros), es un sérum que combina la vitamina C con el ácido ferúlico, factores de crecimiento SCA y tecnología antipolución, y se presenta en un envase opaco que conserva mejor la fórmula.

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Endocare.

Hoy en Promofarma

Ageless Phyto-Retinol Night Concentrate de BareMinerals (52 euros) contiene un 10% del activo, una cantidad más alta de la habitual porque se trata de un fitorretinol o derivado vegetal y no irrita.

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Bareminerals.

Hoy en Asos

El ácido glicólico en alta concentración, a un 10%, conserva mejor su fórmula en el formato ampollas. Estas son las Glyco C Lifactiv Specialist de Vichy (48,95 euros).

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Vichy.

Hoy en Promofarma

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