¿Alfahidroxiácidos o betahidroxiácidos? Qué hacen por tu piel y en qué se diferencian
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¿Alfahidroxiácidos o betahidroxiácidos? Qué hacen por tu piel y en qué se diferencian

Pocas veces dos palabras tan complicadas de pronunciar como alfahidroxiácidos y betahidroxiácidos han sido tan beneficiosas para piel

Foto: Aprende a diferenciar entre alfahidroxiácidos y betahidroxiácidos. (Imaxtree)
Aprende a diferenciar entre alfahidroxiácidos y betahidroxiácidos. (Imaxtree)

Conocemos sus siglas: AHA y BHA, y puede que incluso se hayan colado en alguno de nuestros cosméticos habituales por sus propiedades para mejorar la apariencia de la piel, pero ¿sabríamos diferenciar estos dos ácidos?

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Su estructura es prácticamente exacta a diferencia de un solo átomo de carbono que cambia por completo sus propiedades. Aunque ambos se utilicen para exfoliar las células muertas que se acumulan sobre la epidermis, cada tipo de hidroxiácido tiene su propia estructura y beneficios, y dependiendo del estado de tu piel, deberás usar alfahidroxiácidos o betahidroxiácidos.

Los hidroxiácidos eliminan la célula muerta y mejoran su apariencia. (Unsplash)
Los hidroxiácidos eliminan la célula muerta y mejoran su apariencia. (Unsplash)

Los hidroxiácidos son ácidos que se utilizan para equilibrar la piel, al tener el superpoder de exfoliarla de forma química y progresiva, de ahí que se tengan que utilizar de forma regular para conseguir esa renovación de la piel. Actúan desprendiendo las capas de piel muerta y aceleran por tanto el ciclo de vida de la piel, que suele ser de un mes.

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Si la piel no se exfolia de forma regular, pueden amontonarse en su superficie (epidermis) varias capas de células muertas, responsables en parte de la obstrucción de los poros, así como de la falta de luminosidad y de un tono uniforme. Para exfoliar la piel solemos recurrir a exfoliantes físicos, es decir, de grano, para eliminar de una forma más rápida y mecánica las células muertas, la parte negativa es que pueden ser demasiado agresivos. Los hidroxiácidos, como los AHA o los BHA, logran esa misma exfoliación, ahora llamada química, de una forma más lenta pero efectiva. Hablemos entonces de tipos de hidroxiácidos.


AHA o alfahidroxiácidos

Son ácidos hidrosolubles (se disuelven en agua) y de origen vegetal, en su mayoría procedentes de las frutas. Uno de los alfahidroxiácidos más conocidos es el ácido glicólico que procede de la caña de azúcar y que es el de menor tamaño, por tanto penetra mejor en la piel, es más fácil de asimilar y el más usado en la cosmética. También conocerás el ácido láctico, el málico (de la manzana), el mandélico (de la almendra amarga) o el tártico (de las uvas).

Las funciones de los alfahidroxiácidos sobre la piel son por un lado la exfoliación de las capas de células muertas de la epidermis y por el otro la estimulación de la producción de colágeno. Cumple con esa exfoliación más superficial al ‘despegar’ las células muertas de la piel y facilitar que se desprendan, como cuando nos pelamos tras un peeling.

El otro beneficio de los alfahidroxiácidos es su poder para mejorar la textura de la piel al aumentar la síntesis de colágeno de los fibroblastos (células cuya función es la producción de colágeno). Esta es una de las cualidades por las que los alfahidroxiácidos se utilizan para combatir los signos de la edad al ayudar a reducir la profundidad de las arrugas.

Los alfahidroxiácidos se pueden utilizar de forma regular, siempre seguidos de protección solar en el caso de que se apliquen durante el día. Durante los primeros días de uso se puede notar un leve cosquilleo que forma parte de esa exfoliación de la piel. Lo ideal es utilizarlo en día alternos.

BHA o betahidroxiácidos

A diferencia de los alfahidroxiácidos, los betahidroxiácidos son liposolubles, es decir, se disuelven en aceite, lo que los convierte en aliados para las pieles grasas, ya que pueden penetrar en los poros obstruidos para asegurar su limpieza y regular la producción de grasa. Podría decirse que actúan como seborreguladores, al penetrar en las glándulas sebáceas y descomponer la suciedad que obstruye el poro (mezcla de células muertas, residuos y sebo).

Precisamente, el betahidroxiácido más conocido es el ácido salicílico, incluido habitualmente en tratamientos antiacné y procede de la corteza del sauce. Los betahidroxiácidos cumplen con la función exfoliante propia de los hidroxiácidos al penetrar con mayor facilidad en capas más profundas, a diferencia de los AHA, que se centran en exfoliar las capas más superficiales.

Entre sus propiedades también destacan la antiinflamatoria y antibacteriana. Es decir, en esa exfoliación más profunda, evitan la proliferación de infecciones y calman la piel, de ahí que sea el ácido ideal para tratar pieles con problemas de acné. También se pueden utilizar los betahidroxiácidos para tratar pieles extremadamente secas y con callosidades.

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Aunque puedes encontrar AHA y BHA en distintos cosméticos, lo más habitual y la forma más fácil de utilizarlos es a través de tónicos o sérum. Puedes utilizar un tónico con hidroxiácidos dos veces a la semana o en días alternos con ayuda de un algodón y después de haber limpiado la piel. SI optas por los sérums, gracias a su densidad, más líquida que la de la crema, permitirás que los ácidos penetren con mayor facilidad en la piel. Ahora está en tu mano elegir tu hidroxiácido de cabecera y si tienes algún tipo de reparo, consulta antes con tu dermatólogo para que te ayude a identificar lo que tu piel necesita.

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