Ismael Romero, fisioterapeuta: "¿Sabías que tu forma de ir al baño habla de tu sistema nervioso? Ir bien no es solo cuestión de fibra o agua"
El estado del sistema nervioso influye más de lo que creemos en el funcionamiento digestivo. Entender esta conexión puede ser clave para mejorar el tránsito intestinal
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- Miguel Ángel Ruiz, nutricionista: "Si te cuesta ir al baño, esta infusión de Mercadona te va a venir muy bien"
El tránsito intestinal ha sido tradicionalmente asociado a la alimentación, la hidratación y otros factores físicos. Sin embargo, cada vez más estudios apuntan a que esta función también está estrechamente ligada al sistema nervioso y al modo en que el cuerpo gestiona el estrés. La conexión entre intestino y cerebro no es solo simbólica: se trata de una relación directa mediada por procesos neurológicos que impactan tanto en la digestión como en el bienestar emocional.
Ismael Romero, fisioterapeuta, lo explica con claridad en una publicación reciente en su perfil de Instagram: “¿Sabías que tu forma de ir al baño habla de tu sistema nervioso? Ir bien al baño no es solo cuestión de fibra o agua… Es un reflejo directo de cómo gestionas tus emociones”. A partir de la teoría polivagal, el experto señala el papel del nervio vago, “ese gran cable biológico que conecta cerebro, corazón e intestinos”, como regulador clave de la motilidad intestinal, el peristaltismo y el proceso digestivo, tanto físico como emocional.
Romero describe cómo diferentes estados del sistema nervioso influyen directamente en la función digestiva. “Cuando estás en modo ‘lucha o huida’ (simpático), tu cuerpo detiene la digestión. Pero cuando entras en seguridad, calma y conexión (modo vagal ventral), tu intestino fluye”, afirma. Romero resume esta relación de forma clara: ir al baño con normalidad es también una señal de que el sistema nervioso está funcionando de forma equilibrada.
Entre las estrategias que propone para mejorar el tránsito intestinal desde una perspectiva neuroemocional, destaca la respiración diafragmática lenta, técnicas de estimulación del nervio vago, la exposición a luz solar matutina, el movimiento diario suave y la mejora del descanso nocturno. También insiste en la importancia del contacto humano, las emociones positivas y una alimentación consciente, sin prisa ni distracciones.
Aunque estas prácticas pueden ser útiles como apoyo cotidiano, siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario que pueda orientar de forma personalizada en función de las necesidades de cada persona.
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