Máxima de Holanda pasa por botox-boxes antes de su viaje a Indonesia
Reina beauty donde las haya, Máxima de Holanda siempre es fiel a los looks glamourosos y maquillajes producidos. Pero ahí no queda la cosa, a su llegada a Indonesia descubríamos un cambio sutil en su rostro, probablemente debido a la medicina estética
Máxima de Holanda aterrizaba en el aeropuerto Jakarta Soekarno-Hatta International de Indonesia con un look inédito en la Reina, un traje de chaqueta y pantalón capri con mocasines escamados. Las más de 15 horas de vuelo llevaban a la argentina a optar por un estilismo que aunara comodidad y elegancia.
Normas que se trasladaban también a su cabello y rostro. Melena suelta, simplemente cepillada y los ojos apenas resaltados por un poco de máscara de pestañas. Incluso parecía que tan solo quedaban restos de base de maquillaje en el rostro de la Reina.
Pero, detrás del cansancio del vuelo y del look ‘a cara lavada’, la piel de Máxima se veía incluso más tersa y repulpada que en su última aparición, el 19 de noviembre.
No es solo que la deshidratación habitual de la cabina del avión hubiera resecado su piel, como suele ocurrirle al común de los mortales, es que su piel estaba pleóptica, con nuevos volúmenes y menos arrugas, sobre todo en el tercio superior del rostro.
En apenas 5 días de diferencia vemos que las patas de gallo, las arrugas de la frente e incluso el entrecejo, aunque siguen ahí, se han suavizado, no están tan pronunciadas. Le preguntamos al doctor Leo Cerrud (doctorleocerrud.com, con consulta en Núñez de Balboa 107) que coincide, señalando que la reina de Holanda muy hace un uso de la medicina estética muy discreto.
“Lo que podemos ver en este caso es que lleva neuromoduladores en frente, entrecejo y patas de gallo. Pero no al uso. La dosis que ha utilizado el profesional que lo haya hecho con la reina de los Países Bajos es menor de lo habitual, para mejorar la arruga sin quitar del todo movimiento. Es un tratamiento con neuromoduladores, pero en versión suave”, precisa el doctor Cerrud.
De este modo, lo que apreciamos es que sigue teniendo arrugas, pero no se ven tan marcadas, “con esta dosis subclínica, el resultado dura menos, pero el resultado es tan natural que parece que no se hubiera hecho nada”.
Los neuromoduladores, lo que popularmente conocemos como toxina botulínica o Bótox, relajan la contracción del músculo, evitando que se formen las arrugas. En el caso de Máxima de Holanda, al haber infiltrado una dosis pequeña para tratar las arrugas de expresión del tercio superior de la cara, el efecto es mucho más natural y no se aprecia una falta de expresión al gesticular.
Al haber tan poca diferencia entre un acto y otro, lo más probable es que la Reina acudiera a su chequeo beauty rutinario (con los neuromoduladores, la recomendación es infiltrarlos cada 4-7 meses y su efecto dura entre 3 y 6 meses) antes de viajar a Indonesia para lucir un rostro mucho más descansado.
Máxima de Holanda aterrizaba en el aeropuerto Jakarta Soekarno-Hatta International de Indonesia con un look inédito en la Reina, un traje de chaqueta y pantalón capri con mocasines escamados. Las más de 15 horas de vuelo llevaban a la argentina a optar por un estilismo que aunara comodidad y elegancia.