El maquillaje emocional de ‘Cumbres Borrascosas’: mejillas febriles, sudor y cabello despeinado por el viento
Si la atrevida opción de vestuario de ‘Cumbres Borrascosas’ ha captado tu atención, la creación de su maquillaje y peluquería, con menos producto y más climatología, te va a atrapar en la historia para que empatices con su protagonista
Desde que Emily Brontë publicó en 1847 la novela 'Cumbres Borrascosas', la humanidad ha visto a sus personajes encarnados en diferentes rostros, además, por supuesto, de la faz que cada uno le ponía a Catherine Earnshaw y a Heathcliff al leer sus páginas.
Precisamente, de esta experiencia personal al leer la novela a los 14 años es de donde parte la versión de Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell, la directora de esta nueva adaptación del clásico.
Aunque la película sí se enmarca en el periodo histórico en el que se publicó el libro, solo recurre a él como un marco temporal, manteniendo algunos elementos característicos de la época, para construir todo el imaginario estético y el estilo narrativo de la cinta recurre a la emoción visceral, pasional, erótica e instintiva de un amor adolescente.
El armazón estético lo conforman referencias desde que van desde el rojo de la sangre, hasta tendencias de maquillaje virales en TikTok, looks de Sienna Miller a principios de los 2000, “melodramas de mediados de los años 50 y excesos victorianos con elementos fantásticos”, como precisaba la directora de maquillaje y peluquería de la película, Siân Miller, en una reciente entrevista a Allure.
Maquillaje natural aderezado con virales de TikTok
Cumbres Borrascosas es una novela predominantemente campestre en la que los escenarios de Yorkshire (en el norte de Inglaterra) se convierten en un personaje más que, por supuesto, ejerce una influencia directa en las idas y venidas de Catherine y Heathcliff; un detalle vital para la directora de cine.
La idea era que los elementos climatológicos como el frío, la humedad y la niebla repercutieran en la piel y el cabello de los personajes. Pieles ruborizadas por el frío y cabellos encrespados al viento. Incluso, el propio calor de las emociones se debía traducir en una tez húmeda, perlada de sudor.
Con tales referencias, Siân Miller creó un maquillaje que dejara ver la piel y que se apoyara mucho en el colorete. “Para Cathy, me inspiré en la tendencia de TikTok de 2024, la ‘pommegranate girl’ (maquillaje de granada), ese look limpio y sonrojado”, explicaba la maquilladora en Allure.
El maquillaje granada recreaba el tono exacto de la fruta en las mejillas y los labios, combinando productos hasta dar con el color exacto y difuminando todo el trabajo para que quedara muy natural.
Para conseguir el efecto de un rostro enrojecido por la emoción y el frío en las tonalidades de una granada, Miller utilizó los rubores líquidos de Rare Beauty, Soft Pinch Liquid Blush, en los tonos Hope y Happy, sobre todo en las escenas en las que el personaje de Margot Robbie todavía vivía en la Granja de los Tordos.
Para aumentar la intensidad, sobre el combo de coloretes líquidos, aplicaba también el rubor en crema Merit Flush, combinando los tonos Après y Postmodern, además del colorete en stick Divine Cream Blush: Legendary Glow Colour Balm de Pat McGrath Labs.
Una de las preocupaciones de la maquilladora y la directora era que la conexión entre los personajes se reflejara también en su rostro, para ello, idearon los maquillajes de Catherine y Heathcliff a la vez, utilizando los mismos pigmentos. El resultado es, en muchas escenas, ese maquillaje de tez enrojecida y húmeda, de efecto febril. El colorete se extendía desde las mejillas hasta los párpados y la nariz.
Según la protagonista va evolucionando, su apariencia le acompaña. Así, tras casarse (no es un spoiler ya que la novela tiene 200 años) y mudarse a la finca Cumbres Borrascosas, su imagen es más refinada y sus mejillas sonrojadas dejan paso a una tez uniforme. Para ese cambio, la maquilladora recurre al bálsamo para labios y mejillas n.º 1 de Chanel en el color Berry Boost (el mismo producto que utiliza la maquilladora de Margot, Pati Dubroff), mientras que para su cuñada Isabella recurría al colorete de Kylie Cosmetics en el color Winter Kissed.
Pero, además de pieles desnudas y mojadas por la humedad del páramo, acentuadas por las mejillas sonrosadas, un elemento clave en la estética de la película es la fantasía. Puede que el rojo de la pasión sea un elemento fundamental en la vestimenta, pero el otro ingrediente beauty es el brillo.
Al partir de un enfoque adolescente, en la película también hay lugar para sombras de ojos metalizadas, delineados con estrellas e incluso gemas adheridas sobre los pómulos de Margot Robbie. La inspiración para estos maquillajes, como indica la periodista Kirby Johnson en Allure, está “extraída de Pinterest junto con el trabajo de la maquilladora Pat McGrath para diseñadores como John Galliano, Vivienne Westwood y Alexander McQueen”.
Uno de los secretos mejor guardados de la película es sin duda la escena en la que vemos a Catherine con las mejillas salpicadas de brillantes. Por un lado, se trata de un guiño al escenario, en el que las paredes parecen estar unidas por enormes chinchetas similares a las gemas del rostro. Sin embargo, Siân Miller explica que vienen a representar el sudor de la escena, el reencuentro entre los amantes.
El cabello como metáfora
Sobre la peluquería, para comprender la envergadura de la producción, tan solo para acompañar al personaje de Margot Robbie, se crearon entre 35 y 40 pelucas y postizos de cabello natural. La idea base era sostener con cierta agilidad el paso del tiempo y el crecimiento del personaje, sin sacrificar el cabello de la actriz.
Para ello, además de pelucas tradicionales, se utilizó una técnica combinada, respetando los mechones frontales del cabello de Robbie y añadiendo postizos para crear peinados más elaborados. Por supuesto, desde la Catherine de la granja hasta la Catherine de Cumbres Borrascosas, los peinados van complicándose.
Las ondas irregulares con el cabello suelto y sometido a la tiranía de la humedad del campo parten del pelo natural de Robbie, aderezado por texturizadores. Brumas de sal y demás productos para recrear el frizz pero controlándolo en cada escena.
Si por ejemplo, te has quedado prendada del increíble peinado de trenzas corset enlazadas con tiras de terciopelo, la obra de arte, además de ser una peluca, es una metáfora del control bajo el que vive la protagonista, convertida casi en un objeto decorativo. Peinados elaborados, tirantes, encorsetados, protocolarios que también refuerzan la idea de vida aburrida en la que Catherine se encuentra sumida.
Otro look que merece una mención especial según Siân Miller es el peinado de Catherine bajo el velo de novia. También una peluca, aunque en este caso es un entretejido de mechones adornados con gemas brillantes, de nuevo una metáfora, pero ahora de la jaula de oro en la que vive la protagonista en esa etapa de su vida.
“Ese enrejado simboliza su enjaulación: Se va a casar con Edgar, pero en realidad no quiere [...] Simboliza su atrapamiento", apunta la directora de maquillaje y peluquería de la película.
En contraste, para resaltar los momentos en los que el personaje es cruel, la estilista también recurrió al cabello para reforzar esa idea. Por ejemplo, el peinado típicamente victoriano en el que Margot Robbie lleva dos enormes rulos a los lados de la cabeza, es denominado por Miller como ‘cuernos’ porque es un reflejo del comportamiento diabólico de la protagonista.
Pero el de Catherine no es el único cabello que cambia a lo largo de la película y que tiene su cuota de protagonismo. En Heathcliff vemos cómo el cabello crece y está desaliñado, mojado, ondulado… Incluso la barba le acompaña. Sin embargo, cuando regresa, su pelo sigue la moda del momento.
Su corte de pelo combina volumen y mechones estratégicamente ladeados, de modo que su imagen parece mucho más pulida, una metáfora de su paso de hombre salvaje (aunque libre) a educado, de estar influido por las inclemencias del páramo a estar sometido a las normas de conducta -y del gel fijador-.
Aquí, la directora de maquillaje y peluquería señala que, además de querer mantener siempre ese espíritu rebelde en Heathcliff, se inspiraron mucho en las estéticas masculinas de los años 90, aportando un toque grunge y también buscando crear una conexión con el público más joven.
La búsqueda de la conexión emocional con el público es precisamente la baza de la adaptación de Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell. No encontrarás en ella la fidelidad máxima a la novela, pero ese juego con los rubores febriles fruto de la pasión incontrolable o los cabellos enjaulados que asfixian la libertad, quizá nos hacen comprender más a dos de los personajes más complejos y retorcidos de la literatura.
Desde que Emily Brontë publicó en 1847 la novela 'Cumbres Borrascosas', la humanidad ha visto a sus personajes encarnados en diferentes rostros, además, por supuesto, de la faz que cada uno le ponía a Catherine Earnshaw y a Heathcliff al leer sus páginas.