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El falso lifting de Anne Hathaway no es lo que parece: el truco viral con el pelo que recuerda al esparadrapo de Carmen Sevilla
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El falso lifting de Anne Hathaway no es lo que parece: el truco viral con el pelo que recuerda al esparadrapo de Carmen Sevilla

La actriz ha confesado en las redes sociales que su mirada despierta es el resultado de una maniobra de peluquería muy efectiva

Foto: Anne Hathaway en la ceremonia de los Oscar (Reuters)
Anne Hathaway en la ceremonia de los Oscar (Reuters)

En los últimos días, desde que la vimos en la ceremonia de los Oscar, buena parte de internet ha estado entretenida intentando descifrar qué se ha hecho, o no, Anne Hathaway en la cara. La conversación no es nueva: cada vez que la actriz reaparece en una alfombra roja con ese efecto de piel lisa y mirada elevada, vuelve la misma pregunta. ¿Retoques? ¿Algún procedimiento reciente? ¿Un cambio sutil que no terminamos de identificar?

Pero esta vez ha sido la propia Hathaway la que ha cortado los rumores y de una forma graciosa con algo bastante más simple (y bastante menos dramático): no hay bótox ni cirugía detrás de ese efecto “buena cara”, sino un truco de estilismo de los de toda la vida. Uno que, por cierto, en backstage conocen bien desde hace décadas.

El responsable es Orlando Pita, uno de sus estilistas de confianza, y la técnica en cuestión tiene nombre propio dentro del sector: un “facelift” instantáneo hecho con el pelo. Sí, con el pelo.

Lo que se ve en el vídeo que ha compartido la actriz es bastante claro cuando sabes dónde mirar. El proceso empieza con dos secciones muy finas de cabello a ambos lados del rostro, justo por encima de las sienes. No es una partición visible ni especialmente estética en sí misma, porque su función no es formar parte del peinado final, sino actuar como herramienta.

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Con esas dos secciones, el estilista realiza dos trenzas muy apretadas. Aquí está una de las claves: la tensión. No son trenzas sueltas ni decorativas, sino lo suficientemente firmes como para poder generar un pequeño efecto de “tirantez” cuando se manipulan después.

El siguiente paso es llevar esas trenzas hacia la parte posterior de la cabeza y unirlas entre sí. Al fijarlas, se crea una ligera tracción en la zona de las sienes. Es algo sutil, no estamos hablando de un cambio radical, pero suficiente para que la piel de esa área se desplace mínimamente hacia atrás y hacia arriba. Un poco como el truco de Carmen Sevilla con el esparadrapo.

¿El resultado? Justo lo que describe la propia Hathaway: una mirada más “despierta”. Técnicamente, lo que ocurre es que se elevan un poco las cejas, se tensan las comisuras externas de los ojos y se suavizan visualmente algunas líneas de expresión. Es el mismo principio en el que se basan muchos tratamientos estéticos, pero aquí se consigue de forma mecánica y, sobre todo, temporal.

Anne Hathaway en los Oscar. EFE EPA RYAN SUN

Un objetivo claro

Ese efecto recuerda a lo que en redes se ha popularizado como “foxy eyes”, esa mirada ligeramente rasgada que estiliza el rostro y que hemos visto repetirse en pasarelas y alfombras rojas. La diferencia es que, en este caso, no hay intervenciones detrás, sino pura técnica de peluquería.

La parte final del truco es, probablemente, la más importante para que funcione de verdad: el camuflaje. Una vez que las trenzas están sujetas en la parte posterior, el resto del cabello se deja suelto y se coloca de manera que cubra completamente tanto las trenzas como el punto de unión. Desde fuera, no hay rastro del “artificio”. Solo se percibe el efecto.

No es casualidad que esta técnica siga utilizándose. En moda y en cine lleva años funcionando porque es rápida, reversible y no compromete la piel ni el rostro. Es, en cierto modo, maquillaje estructural, pero hecho con el pelo.

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También explica por qué, en muchas ocasiones, el cambio en la expresión de algunas celebrities parece más evidente en determinados peinados que en otros. No es lo mismo llevar el cabello completamente suelto que trabajar estratégicamente las zonas cercanas al rostro. Aquí, cada milímetro cuenta.

¿Es un truco replicable en casa?

En teoría sí, aunque requiere cierta maña para controlar la tensión sin que resulte incómodo o demasiado evidente. Además, funciona mejor cuando hay suficiente densidad de cabello para ocultar bien las trenzas. Aun así, no deja de ser una alternativa interesante frente a la obsesión por soluciones más invasivas.

Al final, lo más llamativo de todo esto no es tanto el truco en sí, que no es nuevo, como el hecho de que siga sorprendiendo. En un momento en el que cualquier cambio en el rostro se atribuye automáticamente a procedimientos estéticos, resulta casi refrescante recordar que, a veces, el efecto está en algo tan básico como cómo te peinas. Y en saber exactamente dónde tirar.

En los últimos días, desde que la vimos en la ceremonia de los Oscar, buena parte de internet ha estado entretenida intentando descifrar qué se ha hecho, o no, Anne Hathaway en la cara. La conversación no es nueva: cada vez que la actriz reaparece en una alfombra roja con ese efecto de piel lisa y mirada elevada, vuelve la misma pregunta. ¿Retoques? ¿Algún procedimiento reciente? ¿Un cambio sutil que no terminamos de identificar?

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